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¿Cuán acidificantes son sus alimentos para cerdos?

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El concepto de mantener un equilibrio electrolítico negativo se está ahora extendiendo también a las dietas para cerdos en engorda y cerdas reproductoras
Escrito el 20 de abril de 2010

Ya establecido en conexión con los alimentos de cerdos jóvenes, el concepto de mantener un equilibrio electrolítico negativo se está ahora extendiendo también a las dietas para cerdos en engorda y cerdas reproductoras.

Hace veinte años, durante la década de 1980, el nutriólogo se hizo consciente de la importancia de los llamados factores conjugantes de ácido en la formulación de dietas de lechones y animales destetados. Desde entonces, las cosas han avanzado considerablemente. La consideración de formular para lograr en equilibrio electrolítico negativo está reconocida ahora por cubrir un amplio espectro de alimentos para cerdos, no solamente los de cerdos jóvenes.

Una vez cuantificados los factores mismos, pronto se definió la teoría subyacente como la identificación y manipulación de la conjugación de ácidos o la capacidad amortiguante del alimento balanceado. Como una función de los ingredientes usados y su tasa de inclusión, se puede expresar esto como la cantidad de ácido clorhídrico normal que se requeriría por unidad de alimento para establecer y mantener un pH de 4.0 o menos en el contenido estomacal que entra al duodeno.

La cifra de 4.0 es significativa, porque es el nivel de pH arriba del cual se reduce la producción de pepsinógeno y pepsina en el proceso digestivo del animal. La pepsina es la principal enzima en la digestión de proteínas. Con menos enzima producida, más de la proteína en el alimento permanece sin digerir conforme se mueve del intestino delgado al intestino grueso. El material proporciona así los nutrientes para la multiplicación de posibles organismos patógenos que de otra forma estarían presentes solo en cantidades relativamente pequeñas.

El aumento en el nivel de pH en el intestino bajo es también benéfico para esta multiplicación de patógenos. Invaden el intestino delgado, en donde se absorben sus subproductos metabólicos tóxicos para causar síntomas de enfermedades como los que se ven en la infección aguda de E. coli. En otras palabras, la salud intestinal del cerdo debe ser mejor si su alimento es más ácido que alcalino.

Alto desempeño  

Al tiempo que el nutriólogo ha progresado en el establecimiento de nuevos parámetros requeridos para la formulación de las dietas ideales de cerdos, los genetistas han también hecho un rápido progreso en seleccionar animales con un potencial de desempeño siempre en aumento. Estos cerdos de alto desempeño obviamente requieren dietas de alta densidad a fin de expresar toda su productividad genética.

Pero los mayores niveles de aminoácidos esenciales y minerales encontrados en las dietas de alta densidad elevan la actividad conjugante de ácidos de la dieta. Tiene un efecto menos acidificante y por lo tanto una mayor posibilidad de causar problemas de enfermedades.

La experiencia con animales de alto desempeño hace poco ha mostrado que tales problemas no solo se manifiestan durante la fase de animal destetado. Pueden también ocurrir durante la fase de engorda, en forma de síntomas que incluyen el llamado intestino hiperhémico relacionado con las infecciones de campilobácter.

El síndrome de conjugación de ácidos debe interrumpirse a fin de prevenir que se convierta en crítico el nivel de pH del alimento. Sencillamente, esto significa que el nutriólogo deba ya sea añadir acidificantes a la dieta o seleccionar una combinación de ingredientes de naturaleza más ácida (menos alcalina).

La segunda opción, la de seleccionar combinaciones de ingredientes con baja capacidad amortiguadora, ataca de raíz el problema, dando una dieta nutricionalmente más correcta y eficaz. La exactitud de la dieta se puede calcular mediante los datos de capacidad conjugante de ácido o la información de equilibrio electrolítico. Estos dos conceptos están íntimamente relacionados, ya que las dietas con un equilibrio electrolítico negativo tienen una capacidad de amortiguación más baja que las de equilibrio positivo.

El equilibrio electrolítico de la dieta se calcula por la diferencia en masa equivalente de cationes y aniones (átomos o moléculas de electrolitos cargados positiva o negativamente) representados en la dieta. Un ejemplo muy sencillo, pero más bien extremo, de un equilibrio electrolítico negativo es el ácido naturalmente presente en el estómago. Este es el ácido clorhídrico. Su fórmula HCl muestra que está formado del catión hidrógeno (H) y el anión cloro (Cl). Mientras que el H tiene una masa de 1, la masa del cloro es de 35, por lo que el resultado es un equilibrio negativo de -34, lo que confirma que el ácido clorhídrico es sumamente ácido.

En contraste, el ácido clorhídrico cuenta con una sal de potasio en forma de cloruro de potasio (KCl) en el que es positivo el equilibrio electrolítico. Ya que el potasio tiene una masa equivalente de 39 en comparación con el 35 de cloro, el balance es de +4.

Debe hacerse una evaluación de este tipo de la diferencia de cationes y aniones de la dieta del alimento del cerdo. El objetivo es lograr un balance negativo a fin de poner más nutrientes a disposición al animal, al tiempo que se disminuye su disponibilidad para los patógenos en el intestino grueso.

Hay veces en que la formulación del alimento balanceado no logra el equilibrio electrolítico negativo requerido, como el que se puede dar con las dietas de destete de alta densidad. La medida correctiva en ese caso sería la de calcular una cantidad adecuada de acidificante e incorporarlo en la fórmula del alimento.

Ya que hay mayor exigencia sobre el desempeño del cerdo genéticamente superior, debe haber a disposición mayores cantidades de nutrientes al animal que debe metabolizar. Un factor limitante aquí probablemente sea el volumen en el intestino, ya sea que hablemos del joven cerdo en crecimiento de menos de 60 kg de peso, o la cerda en lactancia con 10 o más vigorosos lechones.

Cerdas en lactancia y primerizas  

No obstante, en comparación con las necesidades de la dieta del cerdo en crecimiento, los requerimientos de la cerda en lactancia o de la cerda primeriza son un poco más complejos. Al principio se ven lo suficientemente sencillos, en el sentido de que la garantía de la disponibilidad óptima de los nutrientes en la dieta de lactancia de alta densidad se obtiene otra vez mediante técnicas de formulación de equilibrio electrolítico negativo. Pero estas deben integrarse con medidas para evitar que el nivel de azúcar en sangre de la cerda llegue a un pico alto innecesario inmediatamente después de la alimentación. Los altos niveles de azúcar en sangre en el parto resulta en que los lechones no se sientan hambrientos y por lo tanto estén menos activos en su búsqueda de la teta y del vital calostro inicial.

Es una consideración importante tanto en la cerda gestante como en la recién parida. Ha habido buenos resultados de la introducción previa al parto de dietas de lactancia que cumplen con el equilibrio electrolítico y con los factores de azúcar en la sangre. Ha simplificado el manejo de la alimentación en la sala de maternidad y al mismo tiempo ha llevado a camadas más pesadas al destete.

Para que una dieta de lactancia de alta densidad se use también como ración previa al parto, debe satisfacer los siguientes requisitos:

a) La energía digestible debe ser al menos de 14.3 mJ por kg.
b) El nivel de grasa total debe exceder los 55 g por kg, es decir, debe estrecharse la relación entre la energía derivada de las grasas y la derivada de carbohidratos.
c) El alimento debe incluir 180 mg de cromo trivalente (como picolinato o nicotinato de cromo) por tonelada, como una extensión de la insulina.
d) Las hembras previas al parto, deben alimentarse con la dieta durante al menos seis días antes de la fecha esperada de parto.
e) La ración diaria de la cerda por parir no deben exceder el equivalente de 40 mJ de ED (aproximadamente 2.75 kg de alimento total). Las cerdas con una calificación de condición mayor a 3.5 y todas las cerdas primerizas no deben recibir más de 2.25 kg al día.
f) De preferencia, la ración diaria debe dividirse por partes iguales entre dos alimentos, que más probablemente se den en la mañana y tarde en la tarde.

El uso de una dieta antes del parto que cumpla con las recomendaciones previas, satisface las demandas de un alimento laxante, que no va a inducir altos niveles de azúcar en la sangre en la cerda y sus fetos nonatos. El alto nivel de grasa o aceite proporciona heces suaves ligeramente sueltas tres días después de empezar a alimentarla. También se combina con el efecto de extensión de la insulina del cromo para mantener niveles de azúcar en sangre relativamente constantes, por lo que los lechones recién nacidos sean lactantes activos y entusiastas.

Al usar este tipo de dieta de lactancia previa al parto, la cerda y su microflora intestinal ya están adaptadas antes del nacimiento de los lechones, por lo que su apetito y la producción de leche aumentan constantemente desde el día 1 de la lactancia.

Los críticos de esta práctica a menudo proponen la alternativa de un alimento de baja energía, cuyo volumen se llena con una masa equivalente de salvado u otro material fibroso para darle el aducido efecto de saciedad y tener así a la cerda menos hambrienta y más descansada. La observación de varios miles de partos durante la pasada década ha mostrado que no hay diferencia en la conducta de cerdas por parir cuando se le alimenta la recomendada dieta de lactancia o las dietas de baja energía para antes del parto. Una importante desventaja de la dieta de baja energía/alto volumen es la combinación de más fibra y en particular, de los niveles de potasio relacionados con la inclusión del salvado. Dan lugar a grandes cambios en la población de microorganismos intestinales y a una disminución de la negatividad del equilibrio electrolítico. Esto a su vez conlleva a un período más largo necesario para que la cerda se adapte a la dieta de lactancia cuando se introduce.

Sin embargo, cuando se usa previo al parto, la dieta de lactancia de alta densidad debe contar con un equilibrio electrolítico negativo de al menos 10 meq/100 g y cumplir con todos los requisitos de a) a f) listados anteriormente. El desempeño de la lactancia y la necesidad de usar un solo alimento en la sala de maternidad son los principales beneficios. – Feed International 

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