Brasil Foods, BRF, finalizó el primer semestre de 2011 con un ingreso neto de US$550 millones, valor 279% superior en comparación con el mismo período del año pasado. Los ingresos netos totalizaron US$7.63 billones, crecimiento de 16%.

Las cifras fueron apoyadas por los resultados operacionales significativos, especialmente en las exportaciones, y también beneficiados por las sinergias. El EBITDA alcanzó US$$1 billón, alcanzando un margen de 13%.

El EBITDA generado el segundo trimestre fue de US$487.98 millones. A pesar de la presión causada por los costos del grano, el margen EBITDA alcanzó 12.5%, un récord para este período.

En el segundo trimestre, la utilidad neta fue de US$309.1 millones, 190,4% en comparación con el año 2010, influenciado por la suma de tres factores: buen desempeño operacional, apropiación de intereses de capital y venta de Vila Anastácio, en São Paulo (antigua sede corporativa de Sadia). Los ingresos netos alcanzaron US$3.91 billones en el trimestre, representando un crecimiento de 14%.

Con la aprobación de la fusión, anunciada el pasado 13 de julio, BRF vive una nueva etapa y comienza a ejecutar un plan de cerca de 200 acciones para la adopción de mejores prácticas, que guiarán el desempeño de la empresa. El objetivo final de este proceso consiste en capturar las sinergias de la fusión, que se deberían traducir en un ahorro de US$310.4 millones al año, a partir de 2012.

"Estamos liberados para operar el negocio. Las economías a escala y alcance ya están ocurriendo", dijo Leopoldo Saboya, Vicepresidente de Finanzas, Administración y Relaciones de Inversiones. "El fortalecimiento de la presencia global de la compañía traerá importantes beneficios para la economía brasileña, en términos de generación de impuestos, empleo y renta en Brasil", agregó el ejecutivo.

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Saboya señala que el compromiso de la BRF es ofrecer una línea cada vez más diversa, de alta calidad y asequibles a todas las clases de consumo, agregando mayor valor a los accionistas.

Proyecciones en el exterior

Brasil Foods construirá una planta de procesados en el Medio Oriente, Emiratos Árabes Unidos. El proyecto representa una inversión de aproximadamente US$120 millones, que se desarrollará en dos etapas: US$95 millones en la primera fase y los restantes US$25 millones en la segunda.

La planta tendrá una capacidad de producción de alrededor de 80 mil toneladas/año, cuando esté operando a plena carga. La puesta en marcha está prevista para finales de 2012.

El Medio Oriente es estratégico en el proceso de internacionalización de BRF y debe constituir un eje importante para consolidar la posición de liderazgo de la empresa, contribuyendo al fortalecimiento de las marcas, distribución y venta en el mercado externo, y aumentar el acceso a nuevos mercados.

La producción local de procesado también permitirá ofrecer flexibilidad y adaptación de los productos a las demandas regionales, así como la ampliación del portafolio en los canales de servicio de alimentos y minoristas.

Actualmente, el Medio Oriente representa 31.8% de las exportaciones de BRF y la marca Sadia es considerada la mejor dentro de varios países árabes. Las marcas de la compañía llegan a los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Egipto, Kwuait, Baherein y Qatar, Irán, Irak, Jordania, Líbano y también tiene una fuerte presencia en el Golfo Pérsico.