La gran cantidad de trabajo en la producción, en la investigación o en la enseñanza tanto en la avicultura como en las áreas y ciencias afines a ella, me han llevado a reflexionar lo que hemos avanzado y lo que queda para la posteridad, todo aquello que estamos dejando o transmitiendo a nuestros sucesores, tanto material como inmaterial. Quisiera entonces proceder con algunos ejemplos.

Salón de la Fama

La reciente admisión de cuatro nuevos miembros al Salón de la Fama de la Avicultura Latinoamericana durante el Congreso Latinoamericano de Avicultura el mes pasado en Buenos Aires, Argentina, nos incita a considerar detenidamente sobre el legado que estos 57 miembros del Salón le han dejado a la industria avícola a lo largo de los 24 años de historia del Salón. Como sabemos, en este selecto grupo hay de todo: productores, empresarios, profesionales, profesores universitarios, todos y cada uno de ellos con impresionantes trayectorias personales. Cuando en esta ocasión, tuve que resumir los impactantes currículos de los ganadores de la Clase 2011, realmente me enfrenté a una tarea titánica: ¿cómo poder decir y realzar todo lo que han hecho estos personajes en menos de 300 palabras?

En el caso de este año, fueron profesionales, empresarios y académicos los ganadores. Es realmente de sorprenderse ver la cantidad de artículos y libros, conferencias y diversas presentaciones que han dado, las numerosas comisiones y grupos de trabajo en los que han participado, los estudios que han tenido, los esfuerzos por levantar y llevar a lo más alto, con tesón, a una industria que crece en número de pollos y huevos, pero también en presencia mundial, en eficiencia, en calidad, en inocuidad alimentaria, en sustentabilidad, en control de enfermedades y un sinfín de aspectos. Todos estos esfuerzos no han sido en vano. Ahí están los resultados y ahí está el legado que dejan para el futuro.

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El Legacy Project

Otro legado que acaba de anunciarse en julio del año pasado, de gran trascendencia para la industria avícola, es el tremendo esfuerzo que han realizado Novus International, Inc. y varias personas y donadores, con el Legacy Project, el proyecto de digitalización de los 102 años de publicación de la primera, o de una de las primeras, revistas arbitradas del sector: Poultry Science. La Poultry Science Association de Estados Unidos, con más de 100 años de existencia y que lleva con este año, 90 volúmenes de la publicación, es una asociación profesional con loables objetivos como el descubrimiento, la aplicación y diseminación del conocimiento, así como ser un foro de intercambio de varios segmentos de la industria avícola y de producir sus publicaciones mensuales: Poultry Science y Journal of Applied Poultry Research. La publicación de Poultry Science constituye un formidable legado del conocimiento avícola, ya que fue difusor de los grandes avances en nutrición (cuando la nutrición avícola fue la base de la nutrición como ciencia), de la genética, la inmunología y de otros campos relacionados con la avicultura. Lo importante de este proyecto es que es un legado accesible para todos aquellos miembros de la PSA y cuenta con la capacidad de que es “buscable”, considerando que ahora la mayor parte de las búsquedas e investigación bibliográfica se hace por Internet. Con este proyecto, nos podemos dar cuenta hasta dónde hemos llegado, y como me comentó el Dr. Scott Harper en entrevista con Industria Avícola, “la clave no son las técnicas, sino la observación”. Es el proceso de la observación a lo largo de estos cien años lo que constituye el gran legado de este proyecto.

Otras contribuciones

En esta misma vertiente, tenemos el trabajo hecho en grandes universidades, como Cornell University, en donde se inició el primer departamento de Poultry Science, ahora ya desaparecido, con nombres como el Dr. Milton L. Scout, padre de la nutrición avícola, y a quien tuve la oportunidad de conocer y hasta de tener su libro dedicado por él. ¡Que gran herencia nos dejaron!

Es difícil poder mencionar tantos ejemplos que hay sobre esta reflexión, y no quisiera pecar de omisión, aunque seguramente ya lo estoy haciendo. No obstante, por último, quiero mencionar el trabajo gremial que han desarrollado todas las asociaciones de productores de Latinoamérica, unas grandes, enormes diría yo, y otras más pequeñas, pero con una labor no menos reluciente, así como las asociaciones de especialistas en aves, de nutrición o de alimentos balanceados. Por citar un ejemplo, tenemos el pasado congreso de la World Veterinary Poultry Association con su excelente nivel científico y académico. Estas asociaciones, insertadas ya globalmente en organismos internacionales tanto propios de Latinoamérica (llámese ALA, Feed Latina o el ILH), como mundiales como la OIE, FAO o el International Egg Commission, pavimentan el camino y contribuyen con su legado a una mejor industria avícola.