La Comisión Europea ha anunciado que estudia medidas para reducir la cantidad de alimentos desechados a lo largo de la cadena alimentaria, que cada año asciende a casi 90 millones de toneladas en toda la Unión Europea, es decir, a 179 kilogramos anuales por persona.

Esta situación constituye un "desafío significativo" para la sostenibilidad de la cadena alimentaria, y constituye un "ejemplo chocante" del ineficiente uso de recursos, afirmó el comisario europeo de Sanidad y Consumo, John Dalli, en un comunicado emitido con motivo del Día Europeo de la Seguridad Alimentaria.

Si no se toman "medidas preventivas", la cantidad anual de alimentos desperdiciados alcanzará los 126 millones de toneladas en 2020, según destacó Dalli.

La CE "ha comenzado a analizar" la situación con todos los sectores del área alimentaria, con vistas a "minimizar el desperdicio de alimentos y optimizar el envasado de los productos sin comprometer la seguridad para los consumidores", anunció el comisario.

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Entre las medidas relacionadas con el envasado que podrían reducir el desecho de alimentos, Dalli citó "una mejor información y concienciación" sobre las fechas de caducidad de los productos, así como avances en la refrigeración y el almacenaje.

El desperdicio de alimentos tiene lugar en todas las etapas de la cadena alimenticia, desde los productores hasta los consumidores, pasando por el sector de la manufactura, el comercio minorista y los servicios de restauración, según explicó la CE.

El comisario tiene previsto visitar las instalaciones de varias instituciones dedicadas a redistribuir los excedentes de alimentos ubicadas en Bélgica, como el Brussels Food Bank.

También visitará un centro de investigación en la ciudad belga de Feluy, donde se está desarrollando tecnología para producir bioplásticos a partir de remolacha.