El año pasado los fondos agrícolas lograron una rentabilidad anual para el inversor superior al 20% en dólares, que estiman que durante esta campaña será de 22%. Ante este escenario, casi la totalidad de los inversores decidieron dejar el capital invertido.

De acuerdo al director general de la empresa, Adblick Agro, Sr. José Demicheli, manifestó: “Nunca me imaginé estar en una situación donde debía rechazar inversores y tener que ponerlos en lista de espera hasta marzo del año que viene”.

Debido a la crisis financiera, la mayoría de los fideicomisos agrícolas vive una situación similar, y tienen su propia lista de espera, de personas ansiosas en invertir los US$10,000. Es así, como barrera de entrada se solicitan US$15,000. De hecho, en los últimos dos meses de duplicó la cantidad de interesados en invertir en fideicomisos agrícolas, confirma Demicheli.

En su empresa, que va por su tercera campaña, el nivel de inversión se ha incrementado año a año, pasando de un capital administrado de US$1.35 millón en la campaña 2009/10 a US$ 4.94 millones en la de 2010/11, alcanzando US$9.75 millones de inversión genuina para la actual campaña 2011/12. Y, por los pedidos que ya tiene ordenados, estima poder llegar a US$15 millones para el año próximo.

Otra empresa que maneja fideicomisos agrícola, Sama Agro, llegaron a US$15 millones para este campaña, 50% superior a lo obtenido el año pasado, cuando lograron una rentabilidad anual para el inversor de 20% en dólares, que estiman llegará a 22% durante esta campaña. Ante este escenario, casi la totalidad de los inversores decidieron dejar el capital invertido, la rentabilidad y, en algunos casos, sumaron 20% más.

Entre tanto, Adblick otorgó a sus inversores una rentabilidad de 23% en dólares para su campaña 2010/2011, mientras que la del 2009/2010 llegó a 36%. Para la campaña 2011/2012 desarrollarán 21,000 hectáreas de cultivo de maíz, trigo, soja, girasol, colza y cebada, para las cuales cuentan con más de 300 inversores con un promedio de inversión que ronda los US$32,000 para el proyecto que se realiza en las localidades bonaerenses de Junín, Chacabuco, Baradero, Chascomus, Lezama, Castelli y Balcarce. En Sama recalcan que debido a la cobertura de multiriesgos que tomaron, el año pasado ocasionaron una caída en la rentabilidad hasta el 20%. Pero si las cosas van al revés, como sucedió en el 2008/2009, estas coberturas de riesgos hacen que la rentabilidad no caiga tanto, confiesan.

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En términos de cobertura, el inversor se debe fijar en que exista una diversificación geográfica, de cultivos y de semillas. Esto permite que, año tras año, el fideicomiso obtenga una rentabilidad más cercana al promedio, en lugar de resultados volátiles.

Una consideración importante es la estructura legal, debido a la seguridad jurídica que significa la figura del fideicomiso. Esto tiene su costo, y sobre todo si el fiduciario es independiente, pero es un punto muy importante. Por un lado, en el fideicomiso se separan las responsabilidades del operador de las del inversor y, por otro, protege el monto invertido, al ser inembargables.

La pregunta que queda por evacuar, entonces, es si la crisis financiera internacional no puede llegar a afectar a los precios de la soja.

Diego Giacomini, profesor de la Universidad de Buenos Aires y economista jefe de E&R, la consultora de Rogelio Frigerio, sostiene que el precio no bajará, sino que permanecerá estable en torno a los US$500 ó US$530 la tonelada, y pasa a detallar las bases de su fundamento: La cosecha esperada para este año será menor, ya que el clima no será todo lo bueno que se preveía. Por lo tanto, el precio tenderá a subir. Por otro lado, la demanda por parte de India y de China asegura una tasa de crecimiento de 3% anual.

Además, sostiene que la política monetaria laxa de Estados Unidos y el dólar depreciándose en el mundo juegan a favor de un buen precio de la soja. De todos modos, Giacomini aconseja estar atento a que los costos de producción no aumenten a velocidades mayores a lo que vienen subiendo todos los años, aunque eso ya depende de otro tipo de variables, como el tipo de cambio, por ejemplo.