Representantes de diversos países, que representan 80% de la industria mundial de alimentación animal, se reunieron durante la primera quincena de octubre en Roma, Italia, en la Conferencia de la FAO/IFIF, Naciones Unidades para la Alimentación y Agricultura/International Feed Industry Federation. La amplia agenda de discusiones giraron en torno a los objetivos: reducir el hambre en el mundo, aumentando la disponibilidad de proteína animal, garantizando la seguridad y calidad de los alimentos de origen animal y la sustentabilidad del planeta.

En la pauta, FeedLatina, Asociación de la Industria de Alimentación Animal en América Latina y el Caribe, a través de su representante Sr. Julio Neves, Director de Poli-Nutri Alimentos S/A, expuso sobre los objetivos, desafíos y logros de la asociación en las regiones. Donde presento, datos de la producción de alimentos para animales en este eje - ahora responsable por 18% de la producción de alimentos para animales en el mundo, lo que representa cerca de 127 millones de toneladas estimados para el año 2011, siendo Brasil el mayor productor con aproximadamente 66 millones de toneladas, con un crecimiento esperado de 4% a 5% en comparación con 2010.

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En su presentación, Julio Neves destacó las acciones de FeedLatina con el fin de garantizar que para 2050 la región de América Latina y el Caribe tendrá las condiciones para duplicar esta producción. Para esto, dice el director de Poli-Nutri, será necesario reducir los aranceles y las barreras sanitarias, acabar con los diversos tramites burocráticos, para armonizar el ambiente regulatorio entre los países y pasar a discutir los enfoques científicos y tecnológicos de la producción de alimentos animales.

Según Julio Neves, no hay dudas para el mundo que América Latina, especialmente Brasil, debería ser responsable de aumentar la cuota de producción mundial de alimentos, pero todavía queda mucho trabajo por hacer. "Las realidades de producción son diferentes. Lo que se practica en Europa, por ejemplo, no necesariamente funciona aquí. Y eso requiere una mayor flexibilidad de las potencias mundiales para alcanzar un objetivo mayor, que es producir alimentos en cantidad suficiente para satisfacer la creciente demanda mundial", concluye Julio Neves.