Desde septiembre de 2008, cuando comenzó la crisis de la economía mundial, los agronegocios brasileños perdieron por lo menos 153 mil empleos.

De acuerdo con datos del Ministerio del Trabajo y Empleo (MTE), en el último semestre que terminó en febrero, el saldo resultante de las contrataciones y renuncias formales en la industria agropecuaria fue negativo con 260 mil puestos de trabajo, monto 64% mayor, o 100 mil más, en relación al mismo período del ciclo anterior.

De acuerdo con el cálculo de la Asociación Brasileña de la Industria Exportadora de Carnes (Abiec), el número de puestos de trabajo cerrados en la industria del segmento en cuestión desde que se agravó la crisis puede superar los 50 mil. Solamente la planta Independência, que hace dos meses era la cuarta mayor del país en capacidad de sacrificio, despidió a 6,200 trabajadores, más de la mitad de su personal.

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La industria de lácteos despidió a cerca de mil empleados en el sombrío período evaluado. La industria del jugo de naranja seguirá la tendencia y despedirá por lo menos a 500 personas. A esas pérdidas se suman las más de 1,500 sufridas en la industria de la maquinaria agrícola.

Con 1/3 de la mano de obra activa brasileña, del Producto Interno Bruto (PIB) y también de las exportaciones, los agronegocios se mueven con actividades estacionales y dispersas por las cuatro esquinas del país, que al sumarse explican el impacto de la crisis sobre el sector agrícola, de acuerdo con Gazeta Mercantil.