Además de evaluar la venta de la fábrica de Kaliningrado, en Rusia, Sadia también estudia si se deshace de la unidad de sacrificio de bovinos, localizada en Várzea Grande (MT).

La decisión de vender los dos activos muestra que la intención de Sadia en este momento es la de dejar negocios en los que han encontrado dificultades o que no forman parte de su negocio principal.

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Al mismo tiempo en que estudia la venta de activos, la empresa se prepara para inaugurar la fábrica de Vitória de Santo Antão (PE), que va producir procesados de carne. Sadia hasta pensó en desistir del negocio debio a las dificultades financieras, pero la convencieron de mantenerlo después de las conversaciones con el gobierno pernambucano, que ayudó a la empresa a obtener un préstamo con el Banco do Nordeste.