En un país como México, uno de los mayores productores de huevo y el que registra el mayor consumo per cápita en el mundo, este brote ha tenido un tremendo impacto en la industria y el consumidor. Entre la disminución de la producción y la especulación, el consumidor se encuentra con anaqueles semivacíos en los supermercados, incluso en el enorme mercado de México, DF. 

Mientras las principales cadenas de supermercados ya han comenzado a vender huevo importado aunque al mismo precio que el huevo nacional, el Sr. Jaime Crivelli Espinoza, presidente de la Unión Nacional de Avicultores de México, informó que el brote de influenza aviar H7N3 que se dio en el estado de Jalisco, ha causado daños por 8,617 millones de pesos (unos 672 millones de dólares). 

El sacrificio de gallinas de postura ha llegado a un total de 22.3 millones de aves, equivalente a la población total de ponedoras de Chile, Bolivia y Uruguay juntos. En Tepatitlán, por ejemplo se han eliminado 13.6 millones de aves y en San Juan de los Lagos 8.3 millones de aves, lo que ha causado la disminución en la producción de huevo, en ingresos y la pérdida de 7,688 empleos.  

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El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, Senasica, informó se han aplicado 140 millones de vacunas y que ya se han cumplido 20 días sin que se reporten casos clínicos ni aislamiento del virus. 

Las empresas de la industria avícola mexicana pretenden lograr dos objetivos, que son mantener la producción de huevo para garantizar el abasto y la recuperación de las empresas afectadas mediante la repoblación progresiva de ponedoras. Hasta el momento, la repoblación es de entre 4.5 y 5 millones de aves al mes. A ese ritmo, en noviembre se recuperaría el total de aves perdidas.