Según el periódico Folha de São Paulo, "después de padecer una disminución en 2012, la industria espera recuperarse este año". De acuerdo con el pronóstico, se calcula que se produzcan 64.6 millones de toneladas de alimentos para animales y 2.2 millones de toneladas de sales minerales.

De lograrse estas cifras, esto representará un crecimiento del 3.0 por ciento, lo que es un porcentaje similar a la caída del año pasado. Pero, de acuerdo con lo visto este primer trimestre, el ritmo parece ser no del todo dinámico. De enero a marzo, se produjeron en Brasil 14.6 millones de toneladas, es decir, un 1.0 por ciento menos que el mismo período del año pasado. Estos datos y estimaciones son de Sindirações, que es la Asociación Nacional de la Industria de la Alimentación Animal de aquel país.

Ariovaldo Zani, vicepresidente de Sindirações dijo que "a pesar del descenso a principios del año, puede venir una reacción de la industria". Pero, para que esto suceda, se espera que llegue a concretarse la reacción de la economía nacional en el segundo semestre. Como en todo el mundo, hay problemas externos e internos que ponen en jaque a la industria. Los problemas económicos internacionales, aunado a la falta de reacción interna y a la inflación que llega al máximo "van a requerir de moderación y esfuerzos compartidos de todos", dice el vicepresidente de la asociación.

La industria avícola es el sector que más alimentos balanceados produce en Brasil, pero comenzó el año con los frenos puestos, pues los alimentos para pollo de engorda cayeron un 4.2 por ciento en el primer trimestre, en comparación con el mismo periodo de 2012, aunque la demanda de este sector creció un 3.0 por ciento.

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Zani cree que "la recuperación de los precios pagados a los productores y la caída de los costos de la harina de soya y del maíz van a estimular la colocación de pollitos y a aumentar la oferta de pollo".

Por otro lado, en otros sectores como la industria porcina, segmento importante de la industria de alimentos balanceados, comenzó el año con un aumento del 1.0 por ciento en el consumo. Comentó Zani también que "si el costo de producción no pasara por tanta volatilidad, el consumo podría aumentar un 2.5 por ciento anual en la porcicultura". En la ganadería de leche, hubo un aumento del 3.0 por ciento, mientras que en el de engorda se mantuvo estable en el primer trimestre, todo esto comparado con 2012.

Por otro lado, la producción de alimentos para perros y gatos, así como de peces y camarones es la que crece más, con lo que se repite la tendencia del año pasado, aunque con una participación menor del total de la industria. El caso particular de los alimentos para mascotas, se ve impulsado por la clase media emergente, por lo que va a crecer un 5.0 por ciento este año.