En enero, escribí sobre nuestro sexagésimo aniversario, con orgullo de ser la única revista en español para la avicultura de toda Latinoamérica, con un dejo de nostalgia y pensando en lo que ha sido y lo que se ha desarrollado nuestra industria en estos sesenta años. En WATT pensábamos inicialmente dedicar este número de aniversario a la historia de la industria avícola en nuestra región, pero eso hicimos ya hace diez años, cuando celebramos el quincuagésimo aniversario.

De esta forma, creímos que la mejor manera de celebrar el acontecimiento es mirando hacia el futuro. Pero, ¿cómo hacerlo? Tras varios análisis, decidimos que lo mejor era preguntándole a los productores cómo se veían a futuro.

Ya que sería muy complicado preguntarle a todos los países latinoamericanos, decidimos enfocarnos a los cinco productores más grandes, a saber, en orden alfabético: Argentina, Brasil, Colombia, México y Perú. Sabemos que hay países que quedan muy cercanos al quinto lugar, como Venezuela, pero, sin afán de discriminar a nadie, había que elegir uno.

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"Visión a futuro de la avicultura latinoamericana" es el título de nuestro artículo central, que nos explica cómo ven los grandes líderes de la región el desarrollo de la industria avícola. Al ir avanzando en la lectura, vale la pena centrarse en analizar cada una de las situaciones. Y es que no es lo mismo ser un país con un altísimo consumo de carnes como Argentina, y centrarse en mejor exportar, que ser un país con el peor problema de sanidad aviar en el mundo, como México, y centrarse en la recuperación y reestructuración de la industria. El futuro está aquí, ya llegó, "y las gallinas no dejan de comer", aunque sea Navidad, domingo o los políticos estén en su curules o escaños sentados en deliberaciones. Tenemos que seguir trabajando y pensar en qué debemos hacer.

No obstante, es importante ver cómo nos vemos a nosotros mismos cuando estamos al lado de otros, ver qué diferencias hay y también qué similitudes nos acercan o unen. Cada país de los que componen este continente hispanohablante y lusohablante tiene sus propias características, situaciones e idiosincrasias.

Ojalá podamos evaluar dentro de 10 años qué dijimos ahora y cómo va la industria en ese entonces.