Los trozos de pollo congelados constituyen el alimento cárnico que más se importa en Colombia. De acuerdo con cifras suministradas por el Ministerio de Comercio y el Departamento Nacional de Estadística del país andino, en el primer semestre del presente año entraron legalmente a este mercado de 45 millones de personas, presas de pollo congelado (principalmente pechugas y cuartos traseros) por un valor de 17.5 millones de dólares, lo cual supone un incremento de 989.6 por ciento respecto a igual periodo del año anterior.

Este incremento superó con creces las importaciones legales de arroz (58.2 millones de dólares) y de carne de cerdo (9.1 millones de dólares), que crecieron 192.4 por ciento y 57.6 por ciento, respectivamente. Casi todo ese pollo es traído desde Estados Unidos, país con el cual Colombia mantiene un tratado de libre comercio desde marzo del año pasado. A partir de esa época, los avicultores colombianos vienen denunciando una insana práctica efectuada supuestamente por los importadores de esta proteína animal.

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"Hemos encontrado que, como el consumidor local prefiere el pollo fresco sobre el congelado, los comercializadores de estos trozos de pollo los descongelan y reempacan para hacerlos más atractivos", asegura Andrés Moncada, presidente de la Federación Nacional de Avicultores de Colombia, Fenavi, quien agregó "que aparte de ser un engaño, rompe la cadena de frío de un producto que necesita estar congelado para no perder sus características de inocuidad".

Para hacer frente a esta competencia que catalogan como desleal, los productores nacionales lanzaron el Festival del Pollo Colombiano, actividad que promueve el llamado "sello colombiano, fresco y natural". En Colombia se producen 1.1 millones de toneladas de pollo al año y se consume 24 kilos per cápita del mismo.