El Centro Internacional de los Insectos (IIC), en Brabante del Norte, Holanda, es una red internacional que promueve el uso de los insectos y sus larvas como fuente rica en proteína. La red está abierta a cualquiera que desee promover la producción a gran escala y la aplicación de los insectos en las industrias de los alimentos para consumo humano y animal, y la farmacéutica. Ya participan más de 15 compañías, universidades y organismos gubernamentales.

Los miembros fundadores provienen de toda Holanda, entre los que se incluye a Vivara, productor de insectos, Coppens, productor de alimento para animales y New Generation Nutrition. Entre las universidades se encuentran las de Wageningen y la HAS de Ciencias Aplicadas.

Los insectos, y especialmente sus larvas, proporcionan una posible alternativa de proteína para la industria de alimentos para consumo animal y humano, dice el grupo. En el informe de la FAO, "Insectos Comestibles: Posibilidades futuras para alimentos balanceados", el organismo pide la creación de instalaciones que permitan la aplicación más amplia y a gran escala de insectos y larvas para fuentes de proteína y de alimentos.

El centro apoya la construcción de una nueva cadena de suministros de insectos. En particular, el grupo se enfoca a la producción a gran escala. Dice que prevé ocho instalaciones grandes de producción con una facturación de €420 millones ($551,400 millones de dólares) en siete años.

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"La aplicación de insectos como una solución a los problemas alimentarios del mundo merece toda la atención", dice Bert Pauli, comisionado de economía y administración de la provincia de Brabante del Norte.

En el noreste de la provincia ya se está la presencia de productores y procesadores de insectos comestibles. Como fuente de alimento de los insectos se pueden usar las corrientes de desechos orgánicos, como residuos de alimentos, verduras y frutas.

En todo el mundo hay más de 1,900 especies de insectos comestibles. De estas, 60 se producen en Holanda. El centro dice que las larvas de las mosca soldado negra, la mosca doméstica y el gusano de harina son aptas para usarse en desperdicios orgánicos a gran escala y también para la producción a gran escala de proteína, y por lo tanto, lo son para la industria de alimentos balanceados y de consumo humano, así como para aplicaciones farmacéuticas.