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Mercados y negocios
18 de diciembre de 2014

Estructuran protocolo para garantizar venta de maíz y soya transgénicos

Estaría listo en 2015 y con él se evitarían pérdidas por no autorización en países destino de las cosechas

Según publicó The Wall Street Journal, las multinacionales norteamericanas dedicadas a la producción y comercialización de semillas transgénicas, así como firmas de corretaje de granos y grandes agricultores “buscan aprobar el próximo año un conjunto de prácticas que podrían ayudar a los agricultores estadounidenses a sembrar nuevas variedades de cultivos genéticamente modificados y al mismo tiempo impedir que esas cosechas se dirijan a países que aún no han autorizado la importaciones de esos cultivos”.

El informe señala que este movimiento concertado a través del grupo llamado U.S. Biotech Crops Alliance “avanza en el marco de una marcada caída de las exportaciones de maíz estadounidense a China este año, después de que los reguladores chinos empezaron a rechazar a finales de 2013 las entregas de maíz estadounidense que contenían un tipo de maíz biotecnológico que aún no había sido aprobado en el país asiático”.

A causa de las millonarias pérdidas ocasionadas por esta situación, compañías como Cargill Inc. y Archer Daniels Midland Co. demandaron a Syngenta AG (empresa suiza de semillas que desarrolló ese maíz, nombrado Viptera). Además, agricultores estadounidenses han presentado 180 demandas por separado en las que culpan a Syngenta por los menores precios del maíz que se desprenden del rechazo de las entregas. Los representantes de Syngenta han afirmado que los casos no tienen mérito, y que la empresa ha sido transparente sobre el proceso de aprobación del maíz.

China es el mayor comprador de maíz estadounidense en años recientes, con compras por US$976 millones en 2013. Pero tras el rechazo de las exportaciones, las ventas del maíz estadounidense a China descendieron 87 por ciento, por peso, para el año concluido en octubre, según el Departamento de Agricultura de EUA. Syngenta dijo el 12 de diciembre que prevé que China apruebe su cepa de maíz Viptera, la misma que ha generado los rechazos, en “el futuro cercano”, pero según expertos ese trámite podría tardar de ocho a 10 años.

Las empresas agrícolas estadounidenses mantienen la esperanza de que China apruebe con mayor rapidez los cultivos transgénicos. En noviembre, el presidente Barack Obama planteó el tema durante una visita a Pekín, en la que se reunió con el presidente chino Xi Jinping. “Miramos a China para que apruebe los avances de biotecnología que son fundamentales para alimentar a un creciente planeta siguiendo el mismo cronograma que otros países”, expresó Obama entonces.

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