En la industria avícola, el manejo de la cama en las granjas es vital para proteger a las aves y otorgarles las mejores condiciones sanitaritas y de bioseguridad. Por lo cual, el material de la cama avícola debe estar libre de cualquier contaminante, como productos químicos y organismos que causen enfermedades y puedan dañar a las aves.

Me parece importante destacar un emprendimiento realizado, esta semana, en Brasil por la compañía genética Aviagen América Latina, quien ha iniciado su propia producción de viruta para proveer la demanda de ésta para la cama de todas sus instalaciones productivas. Esta nueva fábrica de viruta tiene un proceso de producción totalmente automatizado, posee una capacidad de producción de 1,500 Kg por hora de viruta seca y esterilizada, y el personal recibió un entrenamiento especializado para obtener un producto final óptimo. La materia prima es obtenida de reforestaciones localizadas en la zona y luego pasa por un proceso de selección, lo que garantiza un producto final dentro del patrón de calidad esperado. El objetivo de esta compañía con la instalación de esta fábrica es asegurar la calidad del producto que usa en las granjas, libre de hongos y bacterias.

Evaluación de diferentes tipos de cama avícola  

En un trabajo, publicado en The Journal of Applied Poultry Research, llevado a cabo por K. Benabdeljelil y A. Ayachi, se muestran tres estudios que evalúan los efectos de los materiales de la cama en el rendimiento de las aves y la calidad de ésta. Los elementos que se observaron fueron: paja de trigo blando (entero o molido), paja de arroz, aserrín, virutas de madera, cáscara de arroz, primero estos se pusieron a prueba como una capa única y luego en varias combinaciones. El tipo de cama utilizada no afectó el rendimiento de las aves, tanto en el consumo de agua o en la incidencia de anomalías, como defectos de las patas. Los efectos sobre el contenido de humedad sobre la cama, pH, temperatura, las puntuaciones en general de limpieza y nitrógeno amoniacal no fueron consistentes. Sin embargo, las camas a base de paja tuvieron más alto contenido de humedad, pH y temperatura, y se atribuyen los puntajes más bajos de calidad. Este estudio indica que los materiales alternativos como paja de arroz, aserrín, virutas de madera y cáscara de arroz, solos o en combinación se pueden utilizar con éxito en la cama de pollo sin efectos adversos aparentes en el rendimiento de las aves o en la calidad de la cama en general.

Factores fundamentales en el material  

La especialista Jesse L. Grimes, de la Universidad Carolina del Norte, enunció que hay varios factores que ayudan a determinar si un material es fuente de un buen colchón. En general, un material de cama debe ser muy absorbente, éste es probablemente un buen criterio para materiales orgánicos siendo en algunas áreas escaso, no obstante es imposible usar materiales inorgánicos tales como el poliestireno, arena o arcilla. Además de ser absorbente, el material de la cama debe tener un tiempo de secado razonable. Otro criterio a tener en cuenta es que el material debe tener un propósito útil una vez que se ha utilizado como material cama. Si no es así, los productores avícolas pueden acumular una cantidad inmanejable de basura. Lo cual, no es aceptable siendo insostenible para la industria.

Estudio de la prevalencia bacteriana  

Las concentraciones de los diferentes tipos de bacterias patógenas, en diferentes niveles de la cama avícola: superior, medio e inferior, fueron investigadas por Z. Williams y su equipo en la Universidad de Auburn en EUA, trabajo presentado en IPE 2011 y publicado por la Poultry Science Association. Ésta es una de las pocas investigaciones realizadas con respecto a los niveles de bacterias asociadas a la cama avícola. Normalmente, las muestras de cama se analizan sobre la base de los primeros centímetros de la cama o son mezclas homogeneizadas de la fracción entera de la cama. Esto dejaría una gran parte de la población bacteriana sin reportear.

El objetivo de este proyecto fue determinar si existían diferencias en las poblaciones bacterianas en la parte superior, media e inferior de la cama avícola de virutas de pinos. Las bacterias investigadas fueron aerobios totales, anaerobios, Staphylococcus, E. coli, las concentraciones de Clostridium perfringens, así como testeo para detectar la presencia de Salmonella y Campylobacter. Para la investigación se tomaron muestras de la cama en la parte superior a 2 pulgadas, el centro exacto y la parte inferior a 2 pulgadas. Las muestras se tomaron semanalmente desde la primera semana antes del alojamiento de las aves hasta una semana después de retirar las aves del galpón.

Los datos indican un descenso en el número total de bacterias de todo tipo de las muestras que se acercaban a la parte inferior de la cama. No se obtuvo Campylobacter, E. coli, Salmonella o Clostridium perfringens hasta que las aves tuvieron una semana de edad. Más adelante, en ocasiones ni siquiera se presentó Salmonella, E. coli, Campylobacter y Clostridium perfringens en lo más profundo. Sin embargo, por el contrario en este estudio se encontró que el Staphylococcus era capaz de prosperar a través de toda la cama, independientemente de la profundidad. Aquí queda demostrado que el manejo de la cama es crucial para un buen mantenimiento de las aves y que la cama de viruta de madera es una buena opción para mantener a las aves sanas, siempre y cuando se tomen las medidas de manejo adecuadas durante todo el proceso.

El manejo de la cama avícola es clave así como el material que se escoja para obtener un óptimo resultado, tanto en el desempeño como en la salud de las aves. El material tiene que ser absorbente, ya que la cama húmeda puede elevar el nivel de amoniaco aumentando la ocurrencia de patógenos y hongos. Es por esto, que una buena cama además de proporcionar un lugar seco debe ser limpia, suave y un medio confortable para las aves.