En el último tiempo hemos visto como los cambios climáticos han influido en la producción de granos, lo cual ha traído grandes especulaciones y preocupaciones desde económicas hasta alimentarias. La ciencia a través de la ingeniería genética ha realizado un sin número de investigaciones con la finalidad de otorgar soluciones en diversas áreas, es así como se han realizado grandes avances para la salud humana, lo cual ha contando con el apoyo de la mayoría de la población. Sin embargo, no ha ocurrido la misma suerte con los hallazgos que se han desarrollado para la agricultura, los que han sido muy cuestionados.

Salud humana  

En el área de la salud humana, al utilizar la tecnología del ADN recombinante, se clonan los genes de ciertas proteínas humanas en microorganismos. Un ejemplo de esto, es la producción de insulina que se produce desde la levadura Sacharomces cerevisae, provocando una solución para la diabetes, investigación realizada por los investigadores Frederick Grant Banting, Charles Best, James Collip, y J.J.R. Macleod de la Universidad de Toronto, Canadá.

Por otra parte, podemos comprobar que muchas vacunas se obtienen con ingeniería genética, es el caso de la vacuna contra la hepatitis B. La cual fue la primera vacuna genéticamente modificada y está considerada como uno de los mayores triunfos de la biotecnología, fruto de un trabajo realizado por los científicos Benjamin Hall, Gustav Ammerer, William Rutter y Pablo Valenzuela de la Universidad de California en EUA.

Estos son una muestra mínima de la ayuda de la biotecnología en la salud humana actual, y que cada día es apoyada por diversas entidades en post de nuevos descubrimientos.

En la agricultura  

Para el sector agrícola, de acuerdo a la Federación de Científicos Estadounidenses, FAS, la ingeniería genética se plantea como una solución a los agentes limitantes productivos, la cual logra una variedad de cultivos genéticamente modificados tolerantes a condiciones ambientales negativas como es el caso de las sequías, suelos no aptos, mejores rendimientos, mayor valor nutricional, mayor vida útil, resistencia a heladas o plagas de insectos. Algunos ejemplos de los cultivos transgénicos son variedades de maíz que contiene un gen de un pesticida que mata las plagas bacterianas de larvas y semillas de soja, con un gen que los hace resistentes a herbicidas tales como Roundup.

Mejorados nutricionalmente los cultivos transgénicos en desarrollo incluyen las variedades de: trigo libre de gluten, una causa importante de alergia a los alimentos; vegetales con alto contenido de vitamina E, para ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares; y el "arroz dorado", que contiene vitamina A y hierro, a fin de combatir las deficiencias nutricionales comunes en los países en desarrollo. En Estados Unidos, el maíz genéticamente modificado se utiliza en muchos alimentos comunes como por ejemplo la harina de maíz, tortillas y el jarabe de maíz de alta fructosa. En 2010 en Estados Unidos, más de 80 por ciento del maíz, la soja, el algodón y la remolacha azucarera fueron variedades genéticamente modificadas.

A nivel internacional, la producción de cultivos genéticamente modificados ha aumentado de seis países, en 1996, a 25 países, en 2009, y se espera llegar a 40 países (sobre todo en los países en desarrollo), para el año 2015. En 2009, aproximadamente 134 millones de hectáreas de tierra fueron cultivadas con cultivos genéticamente modificados. Entre los principales productores están: EUA, 66.8 por ciento; Brasil, 25.4 por ciento; Argentina, 22.9; India, 9.4 por ciento; Canadá, 8.8 por ciento; China, 3.5 por ciento; Paraguay, 2.6 por ciento; y Pakistán, 2.4 por ciento.

Regulaciones  

La reglamentación de los cultivos transgénicos en Estados Unidos se divide en tres organismos reguladores: El Servicio de Inspección de Sanidad Vegetal y Animal, APHIS, dependiente del Departamento de Agricultura de EUA, USDA; la Agencia de Proyección Ambiental, EPA; y la Administración de Alimentos y Medicamentos, FDA. Cada una de estas agencias regula los cultivos transgénicos desde una perspectiva diferente.

Por su parte, el reglamento de la Unión Europea sobre alimentos y granos genéticamente modificados establece un procedimiento centralizado de autorización de la Comisión Europea sobre la base de una evaluación independiente de riesgos llevada a cabo por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, EFSA. También introduce normas para el etiquetado de los alimentos genéticamente modificados y un umbral para la presencia de material genéticamente modificado, que sea accidental o técnicamente inevitable.

En América Latina, no existe una legislación común para todos los países con respecto productos genéticamente modificados. Hay países, donde ya se han implementado regulaciones bajo ciertos parámetros, mientras que otros todavía no dan el primer paso. 

Detractores 

De acuerdo a una publicación de Greenpeace sobre la ingeniería genética dice que ésta permite a los científicos crear plantas, animales y microorganismos manipulando los genes de una manera que no ocurre naturalmente. Estos organismos genéticamente modificados se podrían propagar a través de la naturaleza y cruzar con organismos naturales, contaminando ambientes no "genéticamente modificados" y las generaciones futuras de forma imprevisible e incontrolable. Su liberación es "contaminación genética" y es una gran amenaza porque los organismos genéticamente modificados no se pueden recuperar una vez liberados en el medio ambiente. 

Según esta organización, la diversidad biológica debería ser protegida y respetada como patrimonio mundial de la humanidad, ya que es una de las claves fundamentales de nuestro mundo para la supervivencia. Los gobiernos están tratando de resolver la amenaza de genéticamente modificados con normas internacionales como el Protocolo de Bioseguridad. 

Opinión científica  

Los movimientos para bloquear el cultivo de productos modificados genéticamente en el mundo en desarrollo ya no pueden ser tolerados por razones éticas o morales, advirtió el científico jefe del gobierno de Reino Unido, Sir John Beddington. Además, agregó que el mundo se enfrenta a una "tormenta perfecta" de cuestiones que podrían conducir a una escasez generalizada de alimentos y a disturbios públicos en los próximos decenios. Su advertencia viene a raíz de los problemas por alimento en el norte de África y a la creciente preocupación mundial acerca de precios de los alimentos.

Debido al aumento de la población y al traslado de ésta a zonas urbanas, Sir Beddington señaló que estos acontecimientos indican que el mundo va a necesitar más alimentos, agua, y energía. En un momento en que el cambio climático está empezando a tener graves impactos ambientales en el planeta, inundaciones en las llanuras costeras, extendiendo los desiertos y el aumento de las temperaturas. "Podemos talar bosques tropicales y plantar cultivos en las sabanas para cultivar más alimentos, pero que nos dejaría aún más vulnerables a los efectos del calentamiento global y al cambio climático. Esas regiones son necesarias para ayudar a absorber las emisiones de dióxido de carbono, después de todo”.

Además, Sir Beddington dijo que la humanidad tiene que enfrentar el hecho que ahora deben ser empleados todos los medios para mejorar la producción de alimentos, incluyendo el uso generalizado de técnicas biotecnológicas en la agricultura. Hizo hincapié en que ningún daño se inflige a los seres humanos o al medio ambiente.

 

Finalmente, los países deben adoptar leyes tendientes a mejorar la productividad agrícola, ya que las naciones que no entreguen herramientas y no se actualicen en el campo de la ingeniería genética quedarán postergadas y no podrán competir globalmente. Además debería entregarse por parte de la entidad gubernamental un mayor conocimiento a la población de cuáles son los beneficios de los cultivos genéticamente modificados.