Luego dela reaparición de la influenza aviar H7N3, enfermedad de la Lista de la OIE, la Secretaría de Agricultura (Sagarpa) de México confirmó los casos aparecidos a principios del mes de marzo, reportados ya a la mencionada Organización Mundial de la Salud Animal (OIE).

La notificación se dio debido al incremento de la mortalidad súbita en aves en dos predios de traspatio por parte de sus propietarios, ubicados en los Estados de Oaxaca y Puebla. Las aves eran gallos de pelea y gallinas de traspatio, de las cuales se sacrificaron 524.

Al sur, en Oaxaca, se realizó el sacrificio preventivo de 200 gallos de pelea enfermos, por considerarlos susceptibles de contagio. En Puebla, eran 49 gallinas enfermas en la comunidad de San Marcos Necoxtla, en Tehuacán, gran zona productora de huevo, en donde se procedió al sacrificio de 324 aves.

En ambos brotes, los animales mostraban signos clínicos que sugerían influenza aviar. Los servicios veterinarios oficiales iniciaron la investigación epidemiológica correspondiente, confirmando la presencia del virus de la influenza aviar altamente patógena de subtipo H7N3. Dentro de las medidas sanitarias implementadas de manera inmediata están cuarentena, restricciones en la movilización, sacrificio y muestreo en el área focal y perifocal. Ambos brotes se confirmaron como positivos a influenza aviar el 9 de marzo y posteriormente mediante la determinación del índice de patogenia intravenosa. Hasta el momento no se ha identificado ninguna asociación epidemiológica entre los mismos.

La cepa de influenza es la misma que en 2012 afectó la producción avícola del país, aunque esa vez fue en granjas de producción comercial más al norte, en Tepatitlán, Jalisco.

Cabe aclarar que como no son aves de producción, no debe afectarse el abasto avícola ni deben variar los precios. La Sagarpa en Puebla descartó riesgos de este padecimiento en otros establecimientos, traspatios o granjas y en estados cercanos, en lo que también coinciden expertos.