En un completo informe publicado por la revista Dinero, el presidente ejecutivo de la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi), Andrés Valencia Pinzón, previó que la creciente devaluación del peso (cercana al 25 por ciento) y el limitado contingente de maíz amarillo duro que puede importarse desde Estados Unidos con arancel cero, hará inevitable un alza en el precio al detal de la carne de pollo y los huevos de gallina en esta nación suramericana.

La agroindustria avícola colombiana alcanzó el año pasado una producción de 11,529 millones de huevos y 1.35 millones de toneladas de carne de pollo; con una proyección de crecimiento para 2015 inferior al 5 por ciento. “Por tratarse de un sector que no exporta, la devaluación del peso les está pasando una costosa factura a los productores, ya que las materias primas –los granos son la base de la alimentación de los pollos– son en su mayoría importadas. En 2014 la compra de granos en el exterior por parte de la industria superó los US$1,800 millones, explicados en más de 4.5 millones de toneladas”, reseñó el bisemanario.

A renglón seguido, los analistas de Dinero agregaron que “un aspecto que podría mitigar este impacto es que para este año la administración del TLC con Estados Unidos estableció un contingente de 2.3 millones de toneladas de maíz amarillo que puede importarse a través de una subasta, sin pagar aranceles. Sin embargo, el afán de los empresarios por abastecerse sin tener que pagar el gravamen llevará a que el contingente se agote rápidamente, al punto que, según el mismo Valencia, a más tardar en dos meses ya deberán empezar a importar con arancel, porque la industria requiere por lo menos de 1.5 millones de toneladas adicionales de maíz”.

El arancel que tendrán que pagar los empresarios por fuera de este contingente podrá ser de 17 por ciento si el grano proviene de Estados Unidos o del 46 por ciento si se compra en los países de Mercosur (Brasil y Argentina, principalmente), “lo que se traducirá en un aumento en los costos de producción y, por ende, de los precios al consumidor final”. El informe, pese a lo anterior, no hace una estimación de tales incrementos al consumidor final.