Según lo informa el diario floridano El Nuevo Herald, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) “trabaja en una posible vacuna contra una cepa de influenza aviar, mientras se acumulan las pérdidas entre los ganaderos avícolas. El fármaco atacaría el virus H5N2 —que ya les ha costado a los productores de pavos y pollo del medio oeste de Estados Unidos más de 6.7 millones de aves desde principios de marzo-, así como algunos de los virus más patógenos de la familia H5, detectados en otras partes de Norteamérica”.

De acuerdo con la publicación, dependiendo de los resultados, el USDA proporcionaría después esa sustancia a los fabricantes de fármacos si determina que la vacuna es necesaria para detener la gripe. Mientras trascienden estas informaciones, nada se conoce sobre otros aspectos claves para la actividad avícola en la primera potencia mundial, como el costo que tendría la vacuna para los criadores de pollos de engorde y ponedoras, así como su eventual impacto en la exportación de estos alimentos al resto del mundo. Tampoco se sabe si el medicamento “será efectivo contra la cepa actual, que sigue extendiéndose”.

Por lo pronto los expertos del USDA estiman que el virusH5N2 “podría ser un problema para la industria avícola durante varios años”. A la fecha, su detección ya ha matado o forzado a las autoridades a ordenar el sacrificio en marzo de 2.3 millones de pavos, al igual que 3.8 millones de gallinas a mediados de abril en una explotación de huevos en el estado de Iowa. El mismo procedimiento fue necesario una semana después en otras cuatro granjas de pavos con más de 425,000 ejemplares en total.

De acuerdo con Steve Olson, director ejecutivo de la Asociación de Criadores de Pavos de Minnesota y de la Asociación de Pollos y Huevos de Minnesota, “una vacuna podría resultar demasiado cara para la industria de los pollos para asar, que tiene un beneficio menor por cada ejemplar, pero razonable económicamente para la crianza de pavos y aves destinadas a la reproducción”. Finalmente, algunos países podrían ver el empleo de vacunas como un motivo para vetar las importaciones desde Estados Unidos, señaló James Sumner, presidente del Consejo de Exportaciones de Pollos y Huevos (Georgia). “El temor es que la vacuna pueda enmascarar otro virus que pueda portar el animal, porque las pruebas sanitarias buscan anticuerpos, lo mismo que produce un cuerpo debido a la vacuna”.