Argentina, el sexto productor mundial de maíz amarillo duro, vería reducida drásticamente su área destinada al cultivo de este cereal en el ciclo 2015-2016, el cual estaría iniciando entre los meses de septiembre y octubre próximos. De acuerdo con la agencia de Noticias Argentinas, que citó un estudio del grupo asesor Crea, “la producción de maíz en la mayor parte de las zonas agrícolas es inviable, incluso en campo propio, y habría un derrumbe en la siembra sin precedentes que afianzaría la sojización”.

Al mes de abril de 2016, se transa a futuro el Maíz Rosario en el Mercado a Término de Buenos Aires (Matba) en 129 dólares la tonelada, contra los 161 dólares que se pagaban hace un año. “Si las perspectivas de precios no cambian en los próximos meses, la siembra temprana de maíz -que se realiza entre septiembre y octubre- podría registrar un derrumbe sin precedentes, con área que inevitablemente se destinará a la soja”, manifestó el análisis.

En la actualidad se culmina la cosecha de las 3.4 millones de hectáreas sembradas con maíz, que se estiman arrojarán una producción máxima de 25 millones de toneladas. De esta cantidad, 10 millones se destinan al consumo interno y el resto está sujeto a contingentes autorizados de exportación por parte del Gobierno.

Expertos consultados por Noticias Argentinas señalaron que “la única posibilidad de revertir tal escenario -si los precios internacionales siguen planchados- sería que el nuevo gobierno nacional decida, ni bien asuma en diciembre próximo, eliminar las retenciones y restricciones comerciales vigentes sobre el maíz para intentar promover la siembra tardía del cereal que ocurre entre diciembre y enero”.

El informe también indica que para obtener algún margen de utilidad con los actuales precios, el rendimiento por hectárea debe alcanzar un récord inédito de 9.5 toneladas, “sin considerar el costo de oportunidad o arrendamiento de la tierra”. Agrega que a diferencia de Brasil (tercer productor mundial con 75 millones de toneladas), donde las autoridades económicas subsidian la producción de maíz porque entienden que se trata de un insumo estratégico, “en la Argentina, a pesar del derrumbe del precio internacional del cereal, se sigue aplicando un derecho de exportación del 20 por ciento para que los productores maiceros subsidien forzosamente a las industrias consumidoras del cereal”.