Establecer los hechos y verdades sobre lo que sucede en México con la influenza aviar ha desatado una serie de dimes y diretes entre los diferentes actores. Aunque la mayoría se apega a la versión oficial, hay algunas voces que no lo hacen. En la Convención Anual de la Aneca (Asociación Nacional de Especialistas en Ciencias Avícolas de México) del pasado abril tuvimos la oportunidad de escuchar una de estas voces, el Dr. Armando Mirandé, con amplia experiencia en producción avícola en México y EUA (como por ejemplo, Pilgrim’s Pride, Tyson y Sanderson Farms) y actualmente consultor independiente.


Esfuerzos internacionales


En el pasado abril, se realizó en Athens, Ga., EUA el 9° Simposio Internacional de Influenza Aviar, auspiciado por la OFFLU. Esta red mundial de expertos de influenza animal, se estableció en 2005 por la OIE y la FAO, para apoyar y coordinar los esfuerzos globales de prevención, detección y control de las influenzas animales de importancia, en las cuales incluye la influenza aviar.


En esta reunión, nos dice el Dr. Armando Mirandé, de 165 trabajos, solamente tres (el 3.5 por ciento) fueron sobre la influenza aviar H7N3 (dos trabajos presentados por mexicanos). Parecería irrelevante, pero “esto indica la poca importancia que se le da a esta cepa a nivel mundial”, cuando el brote que surgió en México hace tres años ha sido el peor de la historia.


El Dr. Mirandé dijo que en el simposio, todos los ponentes expresaron su preocupación por la situación mundial actual, con una sola excepción: el representante de México. Esto fue “lo más notable y decepcionante: negar la existencia del virus en avicultura comercial y deslindar su rol en el aumento de precio al pollo y huevo”, señaló.


El grupo de expertos de OFFLU reconoció al virus H9N2 de baja patogenia como el “generador” más importante de otras cepas variantes.  Por otro lado, también reconoció el Dr. Mirandé que en este simposio hubo comercialismo con referencia a las vacunas, pues dos trabajos afirmaron que es innecesario actualizar la cepa vacunal. Como se sabe, lo más importante para una vacuna es que haya homología con la cepa vacunal.


Falta de apoyo de México


Como este simposio se da cada tres años, es la primera vez que se presenta en un foro de este tipo la versión oficial del brote de H7N3 de México.  Uno de los problemas es que en “México está prohibido sacar material biológico al extranjero sin permisos, los cuales se niegan siempre”. De esta manera, únicamente a través del gobierno se puede saber algo.


Habló de la lentitud de las notificaciones. Por ejemplo, el USDA actualiza una vez al mes su página web con los países que tienen IA de alta patogenia. No obstante,   México no está, porque sólo publica lo que se registra oficialmente en la página de la OIE y hasta el 6 de marzo México no lo había hecho.  La OIE establece que se deben notificar los brotes en el transcurso de 48 horas. México ha tardado entre 31 días y hasta 27 meses en notificar, según los últimos informes.  Sin embargo, Mirandé también resaltó que la OIE no tiene entre sus expertos a ningún mexicano, a pesar de la amplia experiencia que se tiene al respecto en este país.


La teoría de los patos migratorios en duda


Las aves migratorias de Norteamérica, como los patos, pueden ser portadoras, pero no emanan virus. Las rutas migratorias que van de Canadá hasta la Patagonia son cuatro, pero son sólo dos las importantes para México: la Central y la del Pacífico. La del Pacífico trae aves de Asia y la Central es la que trae la mayor parte de las aves que van hasta el sur del continente.


Se dijo que se aisló el virus de baja patogenia de patos en enero de 2012. “Si esto fue cierto, demuestra una grave irresponsabilidad hacia la avicultura nacional [mexicana] porque nunca se le avisó, además de que va en contra de los principios de la OIE”, dice el Dr. Mirandé.  Según él, si se originó en patos, no hay evidencia molecular, ni epidemiológica de su adaptación a pollos, además de que no hay nada publicado al respecto desde el primer brote de 1994, en ninguna revista indexada o arbitrada.


Comenta el Dr. Mirandé: “nunca he visto un pato en una granja, pero si he visto gorriones, que también migran”. De acuerdo con el Dr. Robert Webster, del St. Jude Children’s Research Hospital, en Memphis, Tenn., EUA, todos los virus H7N3 de Norteamérica son únicos, no tienen precursores y categóricamente, dijo en el simposio, que el de México no se originó en patos.  La vigilancia epidemiológica que hizo el Wildlife Services del USDA de cinco años, en más de un cuarto de millón de aves acuáticas, demostró una prevalencia de 2.4 por ciento de aves positivas a influenza aviar de baja patogenia.


Mirandé hizo hincapié en las inmensas superficies de agua que hay en EUA, en comparación con México. De hecho, Minnesota, donde se han dado los brotes recientes, se le conoce como “la tierra de los 10,000 lagos”. Wisconsin, por ejemplo, tiene un 17 por ciento de su superficie de agua dulce superficial, mientras que el estado mexicano de Jalisco tiene sólo un 1.7 por ciento, con el lago de Chapala, que es el más grande del país. Sin este lago, tiene un 0.3 por ciento, o sea, muy poca superficie de agua. Por eso, la teoría oficial de las aves migratorias acuáticas no cuadra.


¿Cómo viaja el virus?


A pesar de todo esto, “nunca se menciona que pudiera haber venido por carretera”, cuestiona el Dr. Mirandé. Según él, el virus de la influenza aviar llegó a Tepatitlán por carretera, por unas gallinas reproductoras pesadas enfermas y mal diagnosticadas, que en vez de haberlas enterrado, las mandaron al rastro en San Juan de los Lagos (todo esto en la zona de Los Altos, Jalisco).  Además, el virus viaja con los 11 millones de pollos vivos del resto del país que van a la zona metropolitana de la ciudad de México. También viaja con la gallina viva que va al sur del país, a Tabasco y Chiapas, y con la pollinaza y gallinaza que va al norte, para la alimentación del ganado de engorde.


El grave problema son las prácticas sanitarias: no se trata térmicamente la pollinaza y gallinaza, ni se tratan adecuadamente las fosas de mortalidad, incluso en empresas importantes. “Hay mucha irresponsabilidad por parte de la industria”, comenta.


Diferencia de los costos de los brotes


En 30 años, a EUA y Canadá le significaron los cuatro brotes casi US$300 millones en costos directos. Mientras, en México, en unos cuantos meses los costos directos fueron de US$504 millones en 2012. A estos datos el Dr. Mirandé añadió los costos indirectos por la pérdida de 8,160 empleos directos y la pérdida por insumos no consumidos, con lo cual la cifra sube a US$742.5 millones. En el cuadro 1 se pueden observar los detalles de esta comparación.


Conclusiones


México ha sido el primer país en permitir que la influenza aviar se convierta en una enfermedad endémica (con la H5N2 de baja patogenia). Pero, con H7N3 de alta patogenia, también es el primer país en tener dos virus endémicos distintos.  “Es posible, más no probable que el virus H7N3 en México haya surgido de aves acuáticas migratorias, pero estas no lo han diseminado al resto del país” termina en su presentación. Son las prácticas cotidianas de la producción avícola comercial las únicas responsables.


Recomienda además estudiar con cuidado a las aves acuáticas residentes por su probable contacto con las migratorias.  Todo esto ha hecho que el sueño de México de ser un país exportador se haya reemplazado por la pesadilla de no poder proveer ni siquiera las necesidades nacionales.


Ahora, desde luego el caso de México no es el único. En la India, Egipto y China hay condiciones muy similares con dos cepas y negación de la situación y de la vacunación. Quizás sea coincidencia, pero estos cuatro países se encuentran en la misma latitud.