Aquel inolvidable sábado 9 de junio de 2012, cuando se notificaron las altas mortalidades en Jalisco, México para tornarse en una epizootia de gran envergadura, “todos pensamos que había que proceder al diagnóstico oportuno, rápido, confiable e inmediato, luego al sacrificio, a la cuarentena y al control de la movilización de productos y subproductos, y sobre todo de aves vivas” dice el Dr. Miguel Ángel Márquez, consultor independiente y consultor de la FAO y OIE, de Guadalajara, Jal. Pero esto era sólo el comienzo.

 

Vacunar a pesar de la comunidad internacional

 

Con el rápido avance del brote, los avicultores estaban en riesgo de perder su patrimonio. Por eso el clamor de vacunar. No obstante, “hubo mucha resistencia de los diferentes sectores” dice el Dr. Márquez. Pero además, se recibieron notificaciones de la FAO y de la OIE, en las que pedían que se controlara el brote, además de hacer el diagnóstico, identificación, cuarentena, sacrificio y control de la movilización. Pero, ante la pérdida de millones de aves, el gobierno mexicano junto con Aneca, Conasa y los expertos llegaron a la conclusión de que había que vacunar.

 

En el brote de 1995, México fue ampliamente criticado por la comunidad internacional por proceder a la vacunación. A pesar de que causó muchísima polémica en aquella ocasión, lo terminó aceptando la propia OIE. Para 2012, la magnitud del brote obligaba a vacunar. “Definitivamente, mi opinión es que ha sido positivo el uso de la vacuna. Como se recordará, México fue el primer país en usar la estrategia de vacunación en 1995 frente a un brote de los subtipos que la OIE recomienda el sacrificio”, dice el Dr. Eduardo Lucio, director de IASA, en Tehuacán, Pue.

 

Si no se vacuna, hay que eliminar las aves in situ para impedir que se extienda el brote. Pero en México se extendió, y la razón fue la movilización de aves vivas, de gallinaza y pollinaza. Al salirse el control de la influenza aviar de las manos, el único camino era vacunar. El problema de la vacunación es que en la vigilancia epidemiológica, si se encuentran anticuerpos circulantes en las gallinas aún no enfermas, no se sabe si dichos anticuerpos se deben a virus de campo o están inducidos por la vacunación, lo cual complica la situación. “Esta es la razón por la cual los organismos internacionales y nuestras autoridades se oponían a que se vacunara, pero cuando el problema tomó tales proporciones, las mismas autoridades no tuvieron más remedio que aceptarlo, igual que los organismos internacionales” señala el Dr. Márquez, miembro del Salón de la Fama de la Avicultura Latinoamericana de 2011.

 

¿Con qué virus vacunar?

Para elaborar una vacuna inactivada en vehículo oleoso tiene que existir forzosamente un virus semilla de baja patogenicidad. El problema es que la vacuna se necesita de inmediato, pero su elaboración tarda aproximadamente un par de meses. Afortunadamente, se contaba en México con un virus pato H7N3 aislado en 2006, de baja patogenicidad. Este aislamiento salvó a la industria. Senasica corrió las pruebas y presentó con una homología de más del 90 por ciento al virus de Jalisco. Se elaboró la vacuna por la vía rápida: en 21 días se aplicaron las primeras dosis, y se procedió a vacunar con gran éxito. El virus pato protegió adecuadamente en un principio, sin embargo, han pasado ya casi tres años.

 

Hipervacunación

Durante estos 3 años, debido a tantas replicaciones del virus de campo en gallinas no vacunadas y vacunadas, los virus de Jalisco y de Puebla han acumulado cambios en la secuencia de aminoácidos. De esta forma, la homología de la vacuna producida inicialmente se ha ido alejando de los virus de campo actuales. De hecho, nos comenta en entrevista el Dr. Lucio que “ya se había documentado en 2002 con el Dr. David Suárez de SERPL del USDA que había información que sugería que la vacuna para la H5N2 ya no era lo suficientemente efectiva y que había que cambiar la semilla vacunal”. Del mismo modo, “nuestra vigilancia efectuada sobre las poblaciones del virus H7N3 indicaron el mismo problema, datos que también se compartieron en 2013 con las autoridades sanitarias y con algunos miembros de la UNA”.

 

Por lo tanto, tanto avicultores como la comunidad de veterinarios pide la utilización de un virus fresco, pero no se ha autorizado. “Cuando se tiene una semilla actualizada”, explica el Dr. Eduardo Lucio, “la replicación del virus de campo es mucho menor y cuando las poblaciones de virus varían, entonces los anticuerpos creados por una semilla vacunal que no cuenta con mucha homología pierde capacidad para disminuir la replicación viral”.

 

Uno de los inconvenientes en la actualidad es la hipervacunación. Las aves reproductoras y ponedoras reciben hasta 4 o 5 vacunaciones a lo largo de la crianza y desarrollo (20 semanas de edad). A pesar de esto, existe una falta de protección lo cual permite que el virus de campo patógeno desafíe a las parvadas hípervacunadas, lo que provoca bajas de producción y mortalidad, con el consiguiente impacto en el desabasto del mercado nacional. Señala el Dr. Márquez: “lo ideal sería contar con una vacuna actualizada y eso ayudaría enormemente a reducir las bajas de producción y la mortalidad en ponedoras vacunadas en jaula”. Esto también es válido para las vacunas recombinantes, pues si no se modifica la hemaglutinina del virus recombinante, la vacuna pierde capacidad de controlar las poblaciones virales circulantes.

 

La vacuna inactivada en vehículo oleoso inyectada por vía subcutánea o intramuscular produce anticuerpos humorales en las aves. Las parvadas hípervacunadas cuentan con altísimos anticuerpos en sangre, pero no hay inmunidad en los epitelios de los aparatos respiratorio y gastrointestinal, es decir, no hay protección mucosal. De esta manera, el virus de campo patógeno actual desafía y coloniza a las aves hípervacunadas. El virus de campo entonces se replica y se excreta. No sería así, si el virus semilla estuviera actualizado. “Lo primero que tenemos que hacer es disponer de una vacuna actualizada y nuevamente aplicar todas las medidas de bioseguridad e implementar la ley con toda la fuerza sobre la movilización de aves”, añade el Dr. Márquez.

 

Marco legal en México y el mundo

Todo indica que la normatividad está dirigida a definir los requisitos para el uso de una vacuna de alta patogenicidad. No obstante, la industria farmacéutica veterinaria mexicana está en espera de que las autoridades sanitarias le permita actualizar la semilla oportunamente. “Hoy tenemos un marco legal anacrónico, en donde todavía hay una semilla oficial (controlada), lo cual dificulta mucho la labor de las empresas para poder cumplirle de manera eficiente a los avicultores” señala el Dr. Lucio.

 

El marco legal no es idóneo. “Debería de ser muy similar al que se usa para el caso de las vacunas de influenza humana, en el que los laboratorios que elaboran estas vacunas deben actualizar cada año sus semillas vacunales”. De esta forma, continúa el Dr. Lucio, “debe hacerse un marco normativo muy similar, si no es que idéntico, pues estamos hablando del mismo virus”. Pero la revisión profunda del marco legislativo, no sólo es de México sino también de organismo internacionales, como la OIE.

 

La OIE no cuenta con un solo mexicano en el Grupo Ad Hoc de los revisores de las recomendaciones. “México y China, son los dos países con mayor experiencia en el uso de vacunas, que podrían aportar muchísimo para tener un marco mucho más actual de cómo deben usarse como herramientas para la erradicación” dice el Dr. Lucio. Hasta hoy, el mencionado grupo sigue constituido por países que no han vacunado.

 

El problema de las excretas

¿Dónde se generan principalmente los contaminantes? De acuerdo con los expertos, básicamente son tres y en orden de importancia son:

 

 

  • Movilización de gallinaza sin el tratamiento térmico adecuado y su uso como abono en campos agrícolas.
  • Movilización de la pollinaza, sin tratamiento térmico para su transporte para el consumo de ganado bovino.
  • El movimiento de aves vivas de segundo ciclo o aves que están infectadas o que pueden estar todavía expresando el virus a través de excreciones tanto en las heces, como en exudados respiratorios.  

 

 

En marzo de 2014 se prohibió la movilización de gallinaza y pollinaza fuera de los estados de Jalisco y Puebla, pero esto tampoco se cumple a cabalidad. El Dr. Márquez señala que “las autoridades no pueden estar 24 horas al día cuidando la salida de camiones de las granjas de las zonas de los brotes”. Es decir, también debe haber cooperación por parte de los avicultores. Lo mismo aplica para el transporte por carretera de gallinas de pelecha que van al sur y sureste del país, gallinas vacunadas, portadoras del virus.

 

La experiencia de México e impacto en EUA

En general, gracias a la decisión de México de vacunar, hoy EUA cuenta con muchas ventajas. El Dr. Lucio nos dice que a partir de la experiencia mexicana, se empieza a ensayar y a entender cómo se pueden usar y qué tipo de vacunas, mediante diferentes esquemas de vacunación. La experiencia en México de haber vacunado ha sido muy buena pero necesita renovarse. El Dr. Lucio, de IASA dice que “nos tardamos tiempo en darnos cuenta de que es necesario considerar una actualización de la semilla vacunal. Por eso, nuestra estrategia de vacunación no ha sido lo efectiva que debería de ser”.

 

México no es el único caso. Ha habido brotes de influenza aviar en Italia, China y Egipto controlados con vacunas que han tenido que actualizar la semilla vacunal. Estos conceptos no se encuentran claramente documentados en las recomendaciones de la OIE.

 

Aprender a vivir con ello

A pesar de que la avicultura ya no va a ser como hasta ahora la conocíamos, de todos modos se necesitará de disciplina. EUA tardará unos meses en este proceso si deciden vacunar. Un fantasma recorre Europa y las casas genéticas, y por ende el mundo entero. Es el fantasma de un posible desabasto mundial de genética aviar, si no se pudiera exportar huevo fértil, pollitas y pollitos de un día de edad de bisabuelas, abuelas, madres por cierre sanitario de fronteras. “Las grandes casas genéticas, cuentan con operaciones gigantescas del más alto nivel en Brasil”, añade el Dr. Márquez, “entonces quizás el monstruo que está levantándose ante los ojos de todos no sea tan grave, al menos en un principio”.

 

Corolario

“La influenza aviar es una enfermedad que trastoca, rompe, manosea todos los aspectos: económicos, políticos, sociales, y por supuesto los científicos. Todo lo pone de cabeza, por eso es que es tan importante” agrega el Dr. Márquez. Además, ya es tiempo de que se le dé “credibilidad al conocimiento que se ha generado a partir de la observación y de la vigilancia epidemiológica realizada por la industria farmacéutica veterinaria mexicana” termina el Dr. Lucio.