Lo que ha pasado en EUA con respecto al brote de influenza aviar ha sacudido al mundo. No obstante, no fue así con el brote de México de hace unos años. Son varias las razones: la industria avícola estadounidense es mucho más grande; este país tiene comercio avícola con muchas otras naciones y las grandes casas genéticas se encuentran ahí.

 

La conmoción no es para menos, pues se cierne sobre el mundo, lo que el Dr. Miguel Ángel Márquez llama “un fantasma [del desabasto avícola] que recorre el mundo”.

 

México, o sus avicultores, claman por cambios en la legislación tanto nacional como internacional, con referencia al tema de la vacunación. El clamor es con justificada razón. También está el clamor de que el país sea escuchado en los foros internacionales, pues nadie pide ayuda u opinión de la experiencia mexicana. Pero ¿será que México tiene que alzar la voz para hacerse escuchar? ¿O los organismos internacionales y expertos de otros países desdeñan la experiencia de México o China en la vacunación?

 

A pesar de todo esto, hay otra vertiente más, la de la responsabilidad de los mismos productores avícolas. Hay muchos que piensan que ellos llegan a la puerta de la granja y de ahí en adelante, que sea otro el que se ocupe. Esto es con referencia al manejo de gallinaza y pollinaza sin procesamiento térmico y al manejo de aves vivas que van a zonas donde no hay influenza aviar. Así no se puede trabajar, ni habrá autoridades, ni laboratorios fabricantes de vacunas ni empresas responsables que conduzcan a la erradicación.

 

También se necesita responsabilidad con el uso de las vacunas. Se sabe, aunque no oficialmente, que hay productores que vacunan sin que haya presencia del virus en su zona, incluso ya al sur de la frontera, en Centroamérica.

 

Al final de esto, veo insensibilidad por varios frentes: a no escuchar a otros, a no cumplir con lo que corresponde, a no querer cambiar lo establecido. Se necesita de otra actitud para poder avanzar. En la bola de cristal del futuro se ve lejos la erradicación y cerca quizás el aprender a vivir con ello.