La poca viabilidad financiera que muestra el sector avícola argentino a raíz de la sobreoferta de carne de pollo en el mercado interno, que deprime los precios de venta al consumidor final, contrasta con los positivos reportes en el consumo de esta proteína animal en este país suramericano. En 2014, Argentina, una potencia mundial en la producción y consumo de carne de res, ya era la tercera nación latinoamericana con mayor ingesta de pollo con 40 kg anuales per cápita, de acuerdo con estimativos del Instituto Latinoamericano del Pollo.

A finales de junio, el mendocino Diario de San Rafael, citando datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la Argentina, publicó que la más reciente variación interanual de consumo fue de 10.5 por ciento, y que “en el primer trimestre de 2015 se elevó aún más esa cifra, llegando a los 42.3 kg. Vale recordar, para tomar una referencia, que en el año 2000 se consumían 20 kg de pollo por año y por habitante, menos de la mitad que en 2015”.

Si bien en los último años la ingesta va creciendo, “los precios siguen igual, pese a que los costos de producción aumentaron 30 por ciento en el mismo lapso”, explicó el empresario avícola sanrafaelino Adrián Segura, quien agregó que está difícil situación se ha sobrellevado en buena parte por la caída en el precio de los balanceados para animales. “Solamente las empresas más eficientes están sobreviviendo al cierre de las exportaciones a Venezuela y Brasil”, señaló.

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Por su parte, el diario El Clarín informó del cierre del frigorífico Pividori, en Avellaneda, al norte de la provincia de Santa Fe. Esta empresa fue fundada en la década de 1980 y al momento de su clausura contaba con 170 empleados. “Decidimos el cierre de la planta y el despido de los trabajadores, pero no vamos a vender porque pensamos retomar algún día, cuando las condiciones del negocio avícola mejoren”, dijo Eduardo Pividori, hijo del fundador Severino.

Finalmente, el diario bonaerense recordó otra empresa afectada por esta crisis de bajos precios: “El caso más emblemático es el de la segunda mayor avícola del país, Rasic Hermanos, ubicada en Ezeiza y con 2,500 empleados, que está concursada (en proceso de liquidación) desde mediados de 2014”.