El diario Vanguardia Liberal, de la ciudad de Bucaramanga, capital del departamento de Santander (oriente), informó que “toda proyección de crecimiento a partir de un dólar por encima de los $2,500 quedó paralizada en ese sector, uno de los más importantes de Santander por su generación de empleo y producción”. En la actualidad, la divisa norteamericana supera los $3,000 y según expertos, podría subir en las próximas semanas hasta los $3,200 para luego estabilizarse a finales de año entre $2,800 y $2,900.

En la pasada vigencia, los avicultores proyectaron sus ampliaciones para 2015 con un dólar a $1,870, es decir, costando $530 menos. De acuerdo con Marta Ruth Velásquez Quintero, directora ejecutiva de la Federación Nacional de Avicultores, seccional Santander, esa fluctuación en el alza del dólar “tiene al borde de la locura a los productores. Los encasetamientos (pollitos y pollitas que entran a producción) no se han detenido, ya que responden a la proyección del año anterior. Sin embargo, hay empresas que ya les bajaron el ritmo, ante la incertidumbre del dólar”.

Publicidad

La dirigente gremial explicó que en 2014 una tonelada de maíz amarillo importado, puesta en puerto de Barranquilla o Santa Marta, tenía un valor de $530,000. “Esa misma cantidad, por efecto dólar, hay que pagarla en la actualidad a $700,000, o sea, $170,000 de más”. A esta situación se le une la aplicación de un gravamen del 17 por ciento para el grano traído desde Estados Unidos y un flete promedio de $90,000 por tonelada para llevarlo hasta el área metropolitana de Bucaramanga, más 5 por ciento de IVA, el cual es reintegrado (pero no de manera inmediata).

“Este es un sector muy dinámico y lo ideal sería poder abastecerse de materia prima nacional; sin embargo, así los maiceros iniciarán en el segundo semestre sus siembras, serían incapaces de ofrecerle a la industria avícola al menos un 20 por ciento de los requerimientos de ese grano. Además, los maiceros han dicho que el Gobierno no los está apoyando”, finalizó Velásquez.