En reunión con el ministro de Agricultura de Colombia, Aurelio Iragorri Valencia, voceros de cuatro gremios agroindustriales en esta nación suramericana solicitaron un aumento de 1.17 millones de toneladas en el cupo de importación con cero arancel para el maíz amarillo duro procedente de Estados Unidos, lo que significaría una modificación unilateral de facto para el Tratado de Libre Comercio vigente entre estos dos países desde mayo de 2012.

En informe publicado por el diario La República, Colombia demanda 4.86 millones de toneladas de este cereal, entre alimentación animal y consumo humano, pero solamente se producen 1.1 millones anuales en promedio. “La importación llega a ser tan alta (5.86 millones de toneladas en cereales) que este país andino se posicionó en 2014 como el séptimo comprador mundial de este bien.

Dentro de los líderes gremiales participantes en la reunión en el despacho ministerial, se encontraba Andrés Valencia Pinzón, presidente ejecutivo de la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi), quien estuvo acompañado de sus pares de Asoporcicultores, Fedecooleche y Federal (Federación de Fabricantes de Alimentos para Animales y Pequeños y Medianos Productores Pecuarios).

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Esta petición se origina en que ya fue agotado el contingente autorizado con cero arancel para este grano en el marco del ya mencionado TLC, el cual está definido en 2.4 millones de toneladas. Por lo tanto, las nuevas importaciones desde Estados Unidos están pagando desde mayo un gravamen de 16.7 por ciento, sobrecosto que se unió una devaluación del peso colombiano superior al 40 por ciento en lo que va del año. El impuesto para importar maíz desde otros países como Canadá y Argentina sería hasta del 64 por ciento.

Esta iniciativa fue cuestionada por el gremio cerealero colombiano, representado por Fenalce. Su presidente, Henry Vanegas, expresó que “desde que empezó el TLC el referente del precio del maíz nacional es el importado. Además, los industriales pueden importar todo lo que quieran, no están obligados a comprar producción nacional, no hay restricción, tienen unas ventajas que ganaron en el TLC mal negociado y aun así no son serios y no quieren respetar lo que se pactó”.

Finalmente, llamó a la agroindustria colombiana a comprometerse en comprar producción nacional para que el sector pueda crecer en hectáreas, pues tiene posibilidad de pasar de 350,000 hectáreas a un millón, lo que serían casi cuatro millones de toneladas del grano producidas. “El Gobierno no puede aceptar esa propuesta y cambiar reglas de juego pactadas hace más de 10 años en los acuerdos comerciales, sería un desestímulo al sector”, puntualizó Vanegas.