Los productores de soya en Estados Unidos han invertido US$1.7 millones en investigación para lograr un nuevo nicho de mercado: las factorías piscícolas del mundo, que ven peligrar su viabilidad por la reducción de los cardúmenes silvestres de anchoveta, arenque y otras especies, materia prima con la cual se fabrica la harina de pescado que alimenta a especies acuáticas comerciales, criadas de manera intensiva en cautiverio.

Según la Associated Press, el estudio es adelantado por la Universidad Estatal de Dakota del Sur “para convertir las piscifactoría de tilapia y salmón del Atlántico en vegetarianas, a partir del uso de una proteína de soya”. A causa de la sobrepesca, el descarte de especímenes juveniles, la presencia de fenómenos naturales y el cambio climático, el suministro de harina de pescado es cada vez menos confiable y por ende más costoso.

De tener éxito la fórmula propuesta por los investigadores norteamericanos, el costo de producción en alimentos para las piscícolas podría bajar hasta la tercera parte. “Uno de los autores de la investigación señala que la relación entre el precio de una tonelada de alimento balanceado a base de harina de pescado y otro elaborado con la proteína de soya es de más de 3 a 1" (US$1,450-2,000 el preparado con base en proteína de pescado a USD$425 por tonelada en el caso de la soya).

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Apunta el informe de la agencia noticiosa que “la industria de soya ha visto en esta posibilidad una manera de orientar excedentes de la producción a un nuevo segmento; sin embargo, los ambientalistas observan con preocupación que podrían generarse desechos que terminen contaminando más las aguas donde se producen estas especies y afectando el medio ambiente”.

Por ahora, los investigadores han realizado pruebas con el salmón, la trucha arco iris, el camarón blanco, la lobina rayada, con el fin de comprobar cuánto de la proteína se puede agregar sin afectar la fisiología o el crecimiento de estas especies, dado que esta se incorpora al tejido muscular. “Los resultados han sido bastante alentadores y han podido aumentar la capacidad de los peces de digerir la proteína hasta un 95 por ciento. El objetivo de los investigadores es llevar su producto al mercado, por lo que ahora siguen los ensayos de validación”.