Cambios en hábitos de consumo en la primera economía global, unidos al cierre de mercados importadores tan importantes como Rusia, podrían direccionar grandes excedentes de cuadriles o cuartos traseros de pollo a otros destinos en el mundo, incluyendo Latinoamérica. Eso cree el presidente ejecutivo de la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi), Andrés Valencia Pinzón, según declaraciones suyas entregadas al diario Vanguardia Liberal.

Para el dirigente gremial, esta circunstancia es “una nueva amenaza para la avicultura regional y colombiana en particular, que deberemos afrontar con mayor fuerza en 2016”. Arguye el experto que el repunte de la economía de los Estados Unidos y la mala relación de ese país con Rusia, “aunque no se crea, les podrían pasar una factura de cobro a los avicultores del país. La situación es la siguiente: cuando la economía está mal, los estadounidenses comen cuartos traseros de pollo; pero al mejorárseles los estados financieros, a la mesa solo llevan pechuga y alas, su gran preferencia”.

Sigue Valencia su razonamiento indicando que esa situación conlleva a que se tenga un mayor inventario en Estados Unidos de cuartos traseros de pollo “y, por ende, más baratos. Hoy el kilo de cuarto trasero de pollo americano se tasa a menos de 40 centavos de dólar; es decir, a 1,320 pesos colombianos aproximadamente. A lo anterior hay que sumarle nacionalización, fletes y prima por la subasta; sin embargo, sigue siendo rentable para los importadores traer este producto aquí”.

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Redondea su preocupación el presidente de Fenavi al agregar que “los americanos tienen una producción avícola de 13 millones de toneladas de carne, de las cuales aproximadamente 3 millones de toneladas son cuartos traseros de pollo. Por eso los americanos cada vez que firman un TLC, tratan de negociar un cupo para exportar rápidamente ese tipo de producto sin mayores restricciones”.

En 2014, comercializadores colombianos importaron legalmente 34,000 toneladas de carne de pollo, representadas principalmente en pasta de pollo para la industria salsamentaria, pechugas y cuartos traseros, aunque sobre estos últimos aseguro el vocero de Fenavi “estarían entrando tres cuartas partes como contrabando técnico, pues se importan como pechugas que no requieren participar en una subasta por el cupo de importación asignado para ese corte, que es de 29,250 toneladas año”. De cara a la ley, aparecieron registradas 5,408 toneladas de cuartos traseros estadounidenses importadas en 2014, pero Fenavi cree que en realidad ingresaron al país 20,000 toneladas de los mismos.