Las empresas como McDonald’s, Nestlé, Subway, Wendy’s y la multinacional mexicana Bimbo, que usan huevos como materia prima, han empezado a hacer campaña para anunciarle a sus clientes que a partir de cierta fecha usarán huevos provenientes de gallinas libres de jaulas, conocidas también por su término en inglés cage-free. Aún desconocemos cuál va a ser el impacto de esto en las empresas productoras de huevo en Latinoamérica, lo cual va a requerir de un análisis.

Es necesario definir el término de gallina libre de jaulas, para evitar confusiones. La producción libre de jaulas o cage-free varía de país en país y se mezcla con diferentes sistemas de producción, como el de las aves en libertad o free-range.

Además, está el sistema de aviario o el sistema de casetas o galpones donde las aves están sueltas, como las reproductoras, o las jaulas enriquecidas.

Gallinas ponedoras.

Cada vez hay menos espacio para producir y las granjas de aves en libertad requieren de más terreno.

Factibilidad de la producción sin jaulas

Los puntos de vista coinciden en lo mismo.

“Yo creo que no es factible. Creo que en México lo que la gente necesita es alimentarse. Este tipo de producción elevaría los costos y los precios al consumidor” dice Alberto Romo, de Proteína Animal (Proan) de San Juan de los Lagos, Jal., México.

Es evidente que hablamos de realidades muy diferentes.

“En los países desarrollados, el porcentaje del ingreso que la gente destina a su alimentación es bajísimo: no llega al 10 por ciento. En México, en promedio se dedica del 50 a 60 por ciento de los ingresos para la alimentación” dice el Dr. Eduardo Lucio, director general de IASA de Tehuacán, Pue., México.

El Dr. José B. Jasso, gerente de producción de El Calvario, también de Tehuacán, comenta que tampoco lo ve factible por el factor económico. De esta manera, el huevo pasaría de ser un producto económico, con alto nivel de proteína, a un producto muy caro.

Por otro lado, el Lic. Sergio Chávez, director ejecutivo de la Unión Nacional de Avicultores (UNA) de México nos recuerda que, “la gran fuerza de México es el consumo per cápita del huevo, que ha sido históricamente tan accesible”. México tiene un mercado interno muy fuerte que no ha podido desarrollarse aún al 100 por ciento.

Preocupaciones en la producción

No es fácil tener aves sin confinamiento.

“Si la industria ha tenido problemas en establecer las medidas para un control adecuado de patógenos, en aves que están libres es todavía mucho más difícil, porque las posibilidades de prevención sanitaria se complican mucho más”, comenta el Dr. Lucio.

“Si nos viéramos obligados a producir sin jaulas, a mí sí me gustaría que se planteara desde el punto de vista manejo, zootécnico y sanitario”, dice el Dr. Jasso.

Cuando hay problemas como la influenza aviar, dice Romo de Proan, “habría preocupación por sacar a las aves fuera de las casetas”.

Otro factor importante es el problema de la presencia de salmonela en el huevo.

Poco espacio para producir

Es un hecho que cada vez hay menos espacio para producir. Las granjas de aves en libertad requieren de cuando menos 4 m2/ave de espacio, lo cual es muy costoso.

“Yo creo que si tenemos la ventaja del aspecto genético, con la adecuación de las aves a espacios reducidos, vamos a tener un mejor control en todos los sentidos”, dice el Dr. Jasso.

Con una buena nutrición, buena sanidad y el espacio adecuado para el ave, debe tener una vida activa y productiva. En los grandes países productores de huevo, ¿cómo se manejarían granjas de un millón de aves o más si se necesitan 4 m2/ave? Sería prácticamente imposible manejarlas.

Aumento del costo de producción

Las gallinas que no están en jaulas tienen una conversión alimenticia más alta, porque se mueven más y requieren de más energía para producir lo mismo. Además, la productividad es igual y hay un poco más de huevo sucio.

“Si se toma como referencia el costo de producción en Europa (de 6 a 7 pesos mexicanos o US$0.33 a US$0.38), el precio de venta de un huevo comercial al público, es de alrededor de 8 a 9 pesos por pieza (unos 50 centavos de dólar)”, comenta el Dr. Jasso. “En México, el costo de un huevo es de 1 peso (US$0.06)”.

“El costo de capital es el principal costo, pues son instalaciones especiales”, señala Romo. El Dr. Lucio agrega que, “las empresas avícolas harían las inversiones, siempre y cuando el mercado lo pagara, pero volvemos a la premisa: ¿existe un mercado para esto?”

Pero además de las grandes inversiones, un sistema cage-free significa cambios en logística de producción, recolección de huevos, administración de alimento y vacunas a las gallinas, entre otros.

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“Es decir, es una situación que en estos momentos se antoja epopéyica”, dice el Dr. Lucio.

Pero además, en México se presenta el problema fiscal de que ya no se pueden deducir las inversiones, además del problema de la recuperación del IVA, porque no se transfiere al consumidor final.

Mercados nicho

Las posibilidades actualmente para los huevos cage-free son los mercados nicho.

“Tenemos detectados los nichos, que crece a pasos de gigante, del 30 por ciento anual, que comparados al consumo nacional, es insignificante”, dice Romo.

Las empresas que lo produzcan se van a ir a un segmento de mercado con un poder adquisitivo alto, pero pueden perder su mercado popular.

“Entre los jóvenes, aparentemente hay más preocupación de todos esos temas de contaminación, medio ambiente y bienestar de los animales”, dice el director de IASA.

Caso Bimbo

Bimbo, al ser una compañía global, la principal compañía de panificación del mundo, quizás tuvo una presión muy fuerte por declarar algo sobre esto.

“Yo creo que no está hablando de México, sino de sus mercados principales, Estados Unidos y Canadá”, comenta Romo.

El Dr. Lucio dice que el anuncio de Bimbo lo ve, “como una audacia mercadológica para mandar un mensaje de que es una empresa alineada a las tendencias modernas, y un mensaje a los jóvenes, y a cierto sector del mercado mexicano”. No obstante, considera que está muy alejado de la realidad de la mayor parte de los consumidores de los productos de Bimbo.

Hasta ahora, la situación no ha cambiado. Proan es uno de los proveedores importantes de Bimbo, y lo que necesitan es huevo, porque se abastecían parte de EUA, que ahora se tiene que cubrir con producción nacional.

Ahora, no es lo mismo el huevo cage-free que se usa en un producto, que el que se consume directamente. El impacto en los costos y el precio es diferente. Si la mayonesa usa un 10 por ciento de huevo o el pan usa un porcentaje bajo, quizás el impacto sea bajo en el costo global. Y así se puede presumir que el producto viene de gallinas sin jaulas.

¿Sabe el consumidor qué es cage-free?

“Esta tendencia comienza en Alemania, se extiende por toda Europa, llega a EUA, particularmente a California, un estado precursor de temas liberales”, comenta Romo. Cuando California vota la propuesta, el consumidor no sabe qué es por lo que está votando.

Si uno le preguntara al consumidor: ¿quieres que las gallinas sean felices o tristes?, diría que las quiere felices, sin saber qué le depara al bolsillo.

¿Es mejor un huevo cage-free?

Aunque en apariencia el consumidor cree que come más sano, debemos de partir del principio del huevo. La gallina produce huevos para formar una nueva vida.

“Nosotros lo hemos adoptado como un alimento. La gallina, ya sea reproductora o comercial, pone el huevo para que nazca un pollo” comenta el gerente de producción de El Calvario. No lo podemos modificar ni enriquecer tan fácilmente. “Es prácticamente imposible porque el huevo se forma por la filtración del ovario, de la arteria ovárica, que deja pasar los nutrientes exclusivos y específicos para formar un embrión”. 

¿Se modifica entonces al estar la gallina en libertad? Tanto las gallinas que están en el suelo, en rascaderos o las de jaulas van a poner el mismo tipo de huevo, con las mismas características.

Conclusión

“Lo importante es aprovechar el potencial genético de las aves”, dice el Dr. Jasso, “producir el potencial que ya tienen de 500 huevos en un solo ciclo de 80 semanas de vida productiva. Démosle las mejores condiciones ambientales, y vamos a producir alimentación económica para todos”.

La producción sin jaulas sí va a venir.

“Serán costos que tendremos que cargar hacia los productos que se entreguen. Tenemos que estar preparados”, dice Romo.

El Lic. Chávez de la UNA dice que hay que considerar que, “se da de comer cada día mejor a la población mexicana con el pollo y el huevo, sin subsidios, ni apoyos”. Y como decía el Dr. Jaime Crivelli, ex-presidente de la UNA: ¿qué está primero el bienestar animal o el bienestar humano?