El mercado musulmán, que se cree que consta de entre 1,400 y 1,600 millones de consumidores en todo el mundo, se caracteriza por crecientes niveles de ingresos, una clase media en expansión y cada vez más se ve como un punto interesante de inversión. Es una agrupación definida por ideología y no por geografía.

El mercado puede estar dominado por el rico y petrolero Medio Oriente, pero hay crecientes cantidades de musulmanes en Europa, Norteamérica y Asia, en ésta última cada vez reforzada por la mejor economía y en general por un mayor poder adquisitivo. Para la industria avícola, esto significa que hay una creciente demanda de productos halal.

Al igual que ISO, HACCP y BPM, la "aprobación" halal de un organismo religioso con credibilidad le garantiza al consumidor que un producto alimenticio cumple con las normas islámicas.

Trabajo en conjunto

Unos 225 millones de musulmanes, o casi la quinta parte de la población musulmana del mundo, vive en diez países del Sureste de Asia, por lo que los avicultores locales le están echando un ojo a este mercado en crecimiento.

En el transcurso del próximo año, un ambicioso proyecto avícola en la subregión que comprende a Brunei, Indonesia, Malasia y Filipinas, va a reunir recursos para impulsar la producción avícola y aprovechar el creciente mercado halal de exportación.

Ya aprobado por los gobiernos de los distintos países, la agrupación reúne a Indonesia, por su suministro de maíz, las Filipinas, con sus grandes empresas avícolas, Brunei, por su reputación y experiencia en el desarrollo halal y Malasia, por su fortaleza en infraestructura halal e inversiones.

Inversiones de Malasia

Dejando a un lado la cooperación regional, los distintos países están lanzando sus propias iniciativas avícolas halal. Con cuatro parques industriales halal y un fuerte apoyo gubernamental, Malasia busca enviar sus productos avícolas halal a los estados del Golfo y Europa, India, China y Rusia.

Jamil Bidin, Presidente Ejecutivo de Halal Development Corporation de Malasia, dice: "Esperamos que crezca aún más la demanda de estos países, y tenemos mucho interés de que la industria halal local capitalice la demanda sin explotar de productos halal de todo el mundo".

Ross, Hybro y Cobb son las principales estirpes de pollo de engorda que se usan en Malasia, las cuales representan casi el 90% de las reproductoras totales. Arbor Acres y Hubbard también están activos en el país.

Dos granjas locales proveen alrededor del 65% de las progenitoras, mientras que el resto se importa principalmente de Europa y Estados Unidos. En gallinas de postura, las estirpes más comunes son Hisex y Lohmann, que juntas representaron el año pasado más del 70% del mercado.

Enfoque de la inversión

Al reconocer la fuerte trayectoria halal de Malasia y su potencial de mercado, en julio 2008 la inversión taiwanesa llegó a $401 millones de dólares acordados para el desarrollo de un complejo de 2,500 ha de producción de pollos y huevos orgánicos en Tanjung Manis, el parque halal más nuevo del país, ubicado en Sarawak.

Hogar de unos 16 millones de musulmanes, o 60 por ciento de la población total, todo el pollo producido en Malasia es halal. El país se dirige a posicionarse hacia 2010 como un centro mundial de la producción y exportación de productos halal.

El país ya es autosuficiente en productos avícolas y con 33 kg per capita, tiene uno de los niveles de consumo avícola más altos del mundo. Exporta sus excedentes de carne de pollo a Singapur, Emiratos Árabes Unidos, Brunei, Kuwait, Arabia Saudita y Japón; no obstante, parece ser limitado el potencial de crecimiento de estos mercados, por lo que hay necesidad de encontrar nuevos mercados.

El Sr. Jamil dice que "también ha crecido el interés en los alimentos halal entre los no musulmanes que cuentan con una mayor conciencia de lo que ofrece un etiquetado halal, no sólo desde el punto de vista religioso, sino de salud y alimentos sanos".

El Dr. Irfan Sungkar, de la empresa consultora Kasehdia, añade que los consumidores holandeses que no son musulmanes también han mostrado interés en los alimentos halal, ya que los perciben como seguros y sanos.

Granja modelo

Filipinas está también puliendo su enfoque a halal, por lo que invierte fuertemente en desarrollar un centro modelo en la sureña región musulmana de Mindanao. En agosto 2008, el Departamento de Agricultura de ese país anunció un plan de $18 millones de dólares para una granja avícola modelo halal, con laboratorios de investigación y pruebas, así como instalaciones de sacrificio y producción.

Hay esfuerzos en marcha para atraer a inversionistas al proyecto que también debe ser de beneficio para productores locales de alimento balanceados, servicios veterinarios y asuntos de logística. Filipinas ha estado libre de influenza aviar, lo que le da a la producción local una gran ventaja para el mercado de exportación.

La clave para sacar este proyecto adelante fue la aprobación de una norma de certificación halal de los líderes religiosos de Mindanao. Las normas admitidas son primordiales para lograr las exportaciones, por lo que Mindanao busca oportunidades para exportar a Irán y está en conversaciones con inversionistas de Kuwait y Brunei. La empresa en el Sureste de Asia se va a ver impulsada más cuando Mindanao homologue su certificación halal con las de los otros participantes del proyecto: Malasia y Brunei.

El mayor exportador avícola de Asia, que es Tailandia, ya está haciendo grandes progresos en el mercado de exportación de pollo halal. Su Centro de Ciencias de Alimentos Halal, en la Universidad de Chulalongkorn, es el primero en el mundo, y al igual que Filipinas, Tailandia tiene planes para crear un centro para la producción de alimentos halal.

El profesor Winai Dahlan, director del Centro de Alimentos Halal dice: "En muchos países, y especialmente para productos nicho, esta certificación es obligatoria y le da valor al producto".

La marca halal tailandesa es ampliamente reconocida y aprobada en todo el Medio Oriente, que compró en 2007 más de 10,000 toneladas de productos avícolas cocidos tailandeses, por un monto de $23.5 millones de dólares. Hasta la fecha, más de 60 plantas de sacrificio y procesamiento de pollo en este país tienen la aprobación halal y de exportación.

Si se manejan bien, las aves, al estar libres de tabúes religiosos, al tener tasas eficientes de conversión alimenticia y la percepción de ser carne más sana que la roja, cada vez son más atractivas para la población musulmana del mundo. Los productores del sureste asiático han reconocido este hecho y se encuentran ya en camino de sacarle el mayor provecho a este mercado de nicho, pero global.