El estado actual de la industria se puede sintetizar en dos palabras: incertidumbre y volatilidad. La crisis financiera únicamente ha añadido un factor nuevo y más grave al escenario ya de por sí difícil. Este artículo está dividido en tres partes: costos, demanda y producción y comercio.

Costos

A principios de julio de este año, el principal problema era cuánto se estaban viendo afectados los costos por los altos precios de los granos que acababan de llegar al máximo récord de $8 dólares por bushel (más de $300 dólares por TM) como resultado del mal clima en el Medio Oeste estadounidense. Las compañías no pudieron traspasar estos aumentos de costos al cliente y muchas compañías de EUA registraron grandes pérdidas.

Para mediados de septiembre, el costo del maíz había caído a la mitad de ese pico, acompañado del de la harina de soya, que ahora está a menos de $300 dólares por tonelada. En EUA esto significó que cayeran los costos del ave viva de más de un dólar por kilo a alrededor de 70 centavos. No obstante, el maíz aún se encuentra en alrededor de $160/tonelada en comparación con el promedio de 10 años de menos de $100. Esto hace que el costo del ave viva de hoy en día en EUA sea de 20 a 30% más alto que los niveles previos a la situación del etanol. Los precios actuales de los granos reflejan el precio del petróleo mucho más bajo, con su efecto sobre los precios del etanol y las posiciones que se han ido desarrollando en los mercados financieros. Nadie sabe el tiempo que vaya a durar el precio de los granos, lo cual sólo refleja el aspecto fundamental de la oferta y la demanda de estos materiales.

Fuera de EUA, los tipos de cambio han confundido el panorama aún más.

Desde el 1 de septiembre de 2008, el costo del ave viva en Brasil se ha movido muy poco, ya que la reducción en los precios del maíz y la harina de soya denominados en dólares se han compensado por el tipo de cambio, de tal manera que en realidad han aumentado las materias primas denominadas en reales. Sin embargo, en centavos de dólar el costo del ave viva ha bajado de 80 y tantos a 60 y tantos.

El otro exportador importante, Tailandia, ha visto reducciones en el costo del maíz de más de 3 bahts por kg y de 4 bahts por kilo en la harina de soya, por lo tanto se ha reducido el costo del ave viva en alrededor de 3 bahts por kilo, para llegar ahora al nivel de alrededor de 95 centavos de dólar.

En donde se han reducido significativamente los costos brasileños en dólares es en la planta de procesamiento, de un nivel alto de $0.30 por kilo de ave viva a $0.20 centavos de dólar por kilo; los costos tailandeses son aún más bajos, en alrededor de 11 centavos de dólar.

Globalmente, el precio de la soya tiende a estar en función de los precios en dólares estadounidenses más flete de la Chicago Board of Trade (CBOT) de EUA. Esto se debe a que 85% de la soya se cultiva en el continente americano. El maíz, aunque se ve afectado por el precio de la CBOT, está en función más a menudo de la oferta y demanda locales, además de que se cultiva en muchos más países.

La demanda en un país dado se verá afectada por a) los costos relativos del pollo en comparación con otras carnes y con otros alimentos y b) el poder adquisitivo de la población.

Demanda

Aunque aún no hay datos mundiales a disposición sobre las tendencias actuales, no hay duda de que está sucediendo un cambio significativo en los patrones de consumo, de los cuales el más importante es la reducción en la compra de artículos más caros y, hasta ahora, el aumento correspondiente en bienes de menor valor.

Dos ejemplos de estos son, en primera, la reducción en la venta de productos recubiertos caros, como el tandoori y tikka. En segundo lugar una importante cadena europea de pizzas ha experimentado un crecimiento en ventas de dos dígitos; sus sistemas de seguimiento muestran una entrada de consumidores de clase alta, mientras que los consumidores que compran artículos de menor valor han reducido la frecuencia de sus compras. En Brasil, en la época de inflación alta, observamos que regularmente surgían estos patrones; de hecho los carritos del supermercado tenían una calculadora en el brazo para empujarlo para que conforme se agregaban o quitaban artículos se llegara a un monto asequible. Obviamente, cada familia es diferente e incluso más las nacionalidades, pero el concepto será el mismo.

Los recientes datos de ventas al menudeo del Reino Unido indican que podría haber un giro de carne de cerdo y de res a la de pollo. Los precios actuales de la carne de cerdo y de res muestran un precio promedio mucho más alto que el promedio de 2008, en comparación con el aumento en el pollo.

La gráfica a continuación muestra una gama de distribución del ingreso global simplista de cinco quintiles: 1) por debajo de $1 dólar al día, 2) de $1 a $2 dólares al día, 3) hasta $5,000 dólares al año, 4) de $5,000 a $15,000 al año y 5) más de $15,000 dólares al año.

Antes de la crisis actual, sería seguro decir que los tres quintiles más bajos se considerarían sensibles al precio, pero dadas las condiciones actuales, mucha más gente se ha hecho sensible al precio conforme aumentan los otros gastos del hogar y las preocupaciones por la seguridad laboral.

Hay también una "onda expansiva" en la que la gente de mayores ingresos gasta menos en los servicios del día a día, lo que reduce los ingresos de la gente empleada en esas industrias.

Mundialmente, las últimas dos a tres décadas han sido testigos del aumento en los ingresos con precios estables (¿quizás bajos?) de los alimentos. La pregunta básica para el consumidor era: "si aumenta tu poder adquisitivo, ¿cómo gastarías el dinero?" Muchos estudios realizados en países en vía de desarrollo han mostrado una fuerte correlación entre el aumento en el ingreso per cápita y el consumo de proteína animal, en el que a menudo el pollo sale beneficiado.

Ahora estamos en la situación opuesta, en la que el poder adquisitivo está afectado, en términos reales o imaginarios. La cuestión es entonces: ¿qué bienes o servicios va a eliminar o reducir primero el consumidor? Las compañías, especialmente aquéllas que tienen ventas globales, deben tratar de monitorear las tendencias y cambios en los patrones de consumo para, en consecuencia, poder adaptar el negocio. Con frecuencia, los proveedores están conscientes de los cambios en otros países, de tal manera que debe fomentarse que compartan información no confidencial.

Producción y comercio

Casi 60% del consumo total anual global de cerca de 75 millones de toneladas de pollo se produce en EUA, Brasil, China y la Unión Europea (UE). Esta cifra está representada por cerca de 50 mil millones de pollos vivos con un peso promedio de 2 kg por ave. La producción en vivo es por lo tanto de alrededor de 100 millones de toneladas que consumen unos 200 millones de toneladas de alimento, en lo que se incluye el alimento para reproductoras. Esto significa que al año se consumen alrededor de 120 millones de toneladas de maíz o equivalentes, tales como trigo o sorgo. Además, se consumen entre 40 y 50 millones de toneladas de soya en forma de harina, harina integral o aceite.

Se exporta alrededor del 10% de la producción, sin incluir el comercio intra UE, del cual Brasil y EUA representan más del 80% de todas las exportaciones.

Los tipos de cambio volátiles van a tener un posible efecto espectacular sobre los precios, como podemos observar en el siguiente cuadro.

Un precio en Brasil de $3,000 dólares por tonelada el 1 de julio podría ser de $2,181 el 22 de octubre, para que dé el mismo valor en reales. De la misma forma, un precio de 3,000 podría ahora ser de 2,626.

Como Tailandia no ha tenido el mismo problema de fugas de capital que ha experimentado Brasil, ha habido poco movimiento del baht contra el dólar. El baht se ha revaluado contra el euro, por lo que el precio para Tailandia de 3,000 en julio ahora tendría que ser de 3,514.

Como aún se espera que haya mucha más volatilidad que afecte a las monedas en el futuro inmediato, un problema difícil van a ser los precios, especialmente para contratos a largo plazo.

Los niveles de producción en EUA parecen haberse reducido en las últimas semanas, en las que se ha informado que las colocaciones de pollitos se redujeron un 11% a fines de octubre comparado con niveles de años anteriores. El futuro va a mostrar si esta reducción va a ser permanente.

Brasil es un problema, ya que el alojamiento de reproductoras en los últimos 6 meses va a resultar en casi 1 millón de toneladas extras de carne en 2009 comparado con 2008. Como se muestra a continuación, no es probable que haya aumentos significativos en los niveles de exportación en 2009 en comparación con 2008. Un aumento en el consumo nacional de más de 4 kilos per cápita además del nivel de casi 40 kilos que hay hoy en día parece ser una "misión imposible". La Unión Brasileña de Avicultura (UBA) ha alertado públicamente a la industria sobre este problema.

Son difíciles de conseguir los datos de la UE y China, pero hay indicaciones de que bajaron los niveles europeos, mientras que la producción de China está estable.

Según cifras oficiales de las aduanas de Brasil, las exportaciones brasileñas, hasta el 30 de septiembre del 2008, se muestran por arriba comparado con el mismo período del año pasado en 435,000 toneladas por encima del incremento en 2007 de todo el año de más de 500,000 toneladas, comparado con todo el año de 2005 (la comparación se hizo con 2005, ya que las cifras de 2006 estaban distorsionadas por los brotes de influenza aviar en la UE y el Medio Oriente).

Venezuela (aumento de 135,000 T), Medio Oriente (113,000) y Japón (96,000) fueron los principales países importadores. Algunos importadores más pequeños han aumentado el volumen, lo que indica que los costos locales de producción han aumentado más allá del poder adquisitivo de la población. De tal manera que, tiene sentido económico importar producto más barato, aunque esto se tenga que equilibrar contra la necesidad de empleo en la industria avícola local.

En Venezuela, la continuación de la política de proporcionar alimentos asequibles ha impulsado al alza las importaciones a un promedio de más de 30,000 toneladas al mes. Queda el cuestionamiento de si los precios más bajos del petróleo van ahora a afectar estas políticas. Los proveedores brasileños esperan que no, aunque Brasil tiene mucha flexibilidad en el precio, como se puede ver en el cuadro anterior sobre el efecto de los tipos de cambio.

Aumentaron las exportaciones a casi todos los países del Medio Oriente (sólo Irán y Yemen bajaron). Los precios subieron en más del 40%, además de que las exportaciones de piezas se han convertido en algo importante en Arabia Saudita y los Emiratos.

Japón es una situación diferente, como se puede ver en la gráfica que está a continuación que muestra las importaciones de este país de carne de pollo en 2006-7 y 2008. Brasil suministra más del 90% de este mercado, ya que Tailandia y China todavía están excluidas por la influenza aviar. Desde junio de 2008, Japón ha importado 180,000 toneladas (15,000 al mes por arriba de los niveles de 2007) a precios muy altos. Parte de este aumento se puede explicar con los datos de la segunda gráfica sobre Japón.

Las compras de producto cocido de China se redujeron en un promedio de 10,000 toneladas al mes en 2008 en comparación con 2007, en el que Tailandia obtuvo un promedio de 2,500 toneladas del déficit de China. La reducción fue el resultado de la confianza del consumidor en Japón afectado por el reciente pánico por la calidad de los alimentos.

Hay consenso de que el inventario de pollo crudo en Japón es alto, de tal forma que se espera que se reduzcan las exportaciones brasileñas a este país y que a finales de 2008 caigan los precios significativamente.

Las exportaciones a la UE dependen de la resolución de una diferencia de opinión en cómo debe administrarse el sistema de cuotas, en el que Brasil insiste en un control mucho mayor del sistema para poder reducir "la comercialización de papel" conforme se compran y venden cuotas. Brasil sostiene que esta práctica reduce los precios.

Existe el potencial de aumento de las exportaciones a Hong Kong y China, así como a importadores más pequeños. Aunque Brasil no tiene cuota para Rusia, ha logrado mantener un nivel importante de exportaciones de más de 180,000 toneladas. Ya que se espera que se reduzcan las importaciones totales rusas conforme aumenta la producción local, este mercado podría tener también exportaciones más bajas de Brasil.

De los comentarios anteriores, es difícil ver por dónde podría haber un incremento más grande en las exportaciones en 2009.

Además, desde luego van a estar presionados los precios que eran de $1,360 por tonelada en 2007 y de más de $2,050 en septiembre de 2008.

Las exportaciones de EUA subieron más de 400,000 el 31 de agosto de 2008, en comparación con el mismo período de 2007. Esto es además del incremento de más de 400,000 toneladas en el año completo de 2008, en comparación con el total de 2007.

Las exportaciones a China son de 600,000 toneladas fines de octubre 2008, en comparación con las 280,000 toneladas en 2005. Rusia, Cuba y Vietnam han tenido buenos incrementos, aunque Rusia ha indicado una reducción grande en las importaciones y Vietnam ha metido aranceles altos sobre las importaciones, ya que la industria local se ha visto lastimada. Es bastante curioso que EUA no se haya quejado con Rusia sobre la reducción de cuotas, siempre y cuando mantenga su participación del 70%.

Si en el futuro cercano EUA pierde 100,000 toneladas de exportaciones de piernas y muslos, esto va a afectar el nivel de precios de las piernas que parcialmente se han compensado los precios bajos de la carne de pechuga en los dos últimos años. Es probable que las aves de rendimientos más altos de carne de pechuga hayan contribuido a los precios más bajos.

Conclusiones

En el futuro cercano lo único seguro son los cambios. Todavía es difícil predecir la demanda total y composición de las mezclas de producto. Los precios deben bajar conforme el consumidor se concientice de los precios más bajos de los commodities, por lo que debe esperarse un retroceso de los aumentos recientes. Tal vez el comercio se haga más difícil ya que será más escaso y más caro el crédito comercial, además de que ciertamente van a bajar los precios de exportación en lo que el factor clave es el tipo de cambio brasileño.

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