Para tener éxito en la incubación y en la producción de pollitos de alta calidad que garanticen excelente desempeño de los lotes de pollos, los gerentes de incubadora deben estar dispuestos a ajustar constantemente la operación de sus máquinas. Se debe permitir que el embrión se desarrolle apropiadamente y para esto es necesario entender cómo el embrión es afectado por los parámetros de incubación, las propiedades de la cáscara y los nutrientes almacenados en el huevo. Los técnicos de la incubadora deben proveer un ambiente adecuado que ayude al embrión a utilizar los nutrientes que tiene disponible. Los nutrientes en el huevo incluyen las proteínas (aminoácidos) y carbohidratos predominantemente asociados con el albumen, lípidos (ácidos grasos) y minerales traza principalmente relacionados con la yema y los macro minerales de la cáscara. Igualmente importante es el movimiento de agua dentro del huevo y cómo la difusión de gases a través de la cáscara es influenciada por el manejo de la máquina y del cuarto de máquinas de la incubadora.

Los nutrientes son utilizados por el embrión a través de la formación de componentes extra embrionarios tales como el amnion, la membrana corioallantoidea, el saco vitelino y el fluido sub-embrionario. Si hay una falla en la formación o funcionamiento de algunos de estos componentes, se puede reducir la utilización de nutrientes y consecuentemente la calidad final del pollito al nacimiento.

La cáscara del huevo suple nutrientes, pero también afecta la absorción y metabolismo de los otros nutrientes por medio de lo que es llamado propiedades de la cáscara. Las propiedades de la cáscara influyen en la habilidad del vapor de agua, el oxigeno y el dióxido de carbono para atravesar los poros hacia y/o desde el embrión en desarrollo. Estas también son afectadas por la manera como los técnicos de la incubadora manejan la humedad ambiental, la presión parcial de oxigeno y las presiones dentro de las máquinas y los cuartos de las incubadoras, debido a que el intercambio de gases a través de la cáscara de los huevos es totalmente pasivo. La difusión pasiva permite el movimiento de los gases de áreas de alta concentración a aquellas de baja concentración. La ventilación durante el invierno o en épocas o periodos del día más fríos puede tener un efecto negativo en la incubación y calidad de los pollitos en el caso de que se reduzca la ventilación normal, necesaria para mantener buena concentración de oxigeno, por tratar de conservar energía.

Importancia de la temperatura

La regulación de la temperatura en la incubadora es el parámetro más influyente en la tasa de crecimiento del embrión. Sin embargo, la regulación de la humedad, la ventilación entendida tanto como composición adecuada del aire y como el flujo o volumen de aire a través de los huevos, y el volteo de los huevos son también parámetros críticos. Durante las etapas iniciales de incubación, los embriones requieren calor para iniciar el desarrollo apropiado de los órganos. Una de las fallas comunes en las incubadoras comerciales es la desuniformidad para proveer calor uniformemente a todos los huevos. Las temperaturas muy bajas durante los primeros días de incubación pueden causar reducción en la incubabilidad, eclosión tardía y pollitos de mala calidad.

Hacia la mitad y en las etapas finales de incubación cuando hay un incremento en calor metabólico producido por el embrión es más importante remover el exceso de calor producido por el embrión. La información de investigación y experiencias de campo sugieren que la temperatura de la superficie de la cáscara del huevo en incubación se debe mantener entre 37.5 y 38oC para obtener el mejor desempeño del pollo en el campo.

Durante las últimas etapas de desarrollo, la yema es la fuente principal de energía para el desarrollo del embrión. Durante este periodo la utilización de la yema por el embrión es influenciada por la presión parcial de oxigeno, la temperatura y la humedad. Las investigaciones realizadas por la Universidad Estatal de Carolina del Norte han demostrado los efectos negativos de las temperaturas elevadas en la incubadora y nacedora durante el estado de desarrollo embrionario conocido como plato del consumo de oxigeno, el cual ocurre durante los últimos cuatro días de incubación.

Para metabolizar los lípidos de la yema, obtener energía y lograr la utilización de otros nutrientes se requiere oxigeno. Los embriones también almacenan energía en sus hígados y músculos como glucógeno, una forma de carbohidratos que no requiere oxigeno para su degradación. Cuando el oxigeno es insuficiente al entrar al huevo, o las temperaturas de las máquinas son elevadas el desarrollo del embrión se acelera, y la yema no es utilizada en las mismas cantidades que cuando se presentan condiciones normales de temperatura o de tensión de oxigeno. En estos casos, cuando la energía de los lípidos no es utilizada el glucógeno es utilizado como fuente principal de energía, puesto que este compuesto no requiere oxigeno para su catabolismo. Sin embargo, el glucógeno no se almacena en grandes cantidades y las condiciones anormales de incubación pueden resultar en que los embriones en desarrollo agoten sus reservas de glucógeno, y si el pollito llega a nacer es más débil y de poca calidad. Estos pollitos pueden ser letárgicos, se demoran para iniciar el consumo de alimento y pueden morir mas frecuentemente por inanición, elevando la mortalidad en las granjas durante los primeros días de vida.

Resultados de investigación

Nuestros resultados de investigación y a nivel comercial indican que las temperaturas elevadas durante los últimos 4 días de incubación tienen efectos adversos sobre el crecimiento del embrión y el desarrollo del tracto gastrointestinal. Las elevadas temperaturas reducen la masa de los tejidos y la actividad enzimática. Por ejemplo, nuestro grupo de investigación ha comprobado que el peso promedio de los pollitos se reduce en solo 5%, lo que indicaría entre 2 ó 3 gramos menos; pero el tamaño relativo al peso vivo de la molleja y del intestino se reduce en 13% y 16%, respectivamente. De la misma manera hemos observado que la actividad de la enzima maltasa disminuye drásticamente en pollitos provenientes de huevos sobrecalentados en comparación con pollitos que fueron incubados a temperaturas óptimas.

Las diferencias en las propiedades de conductancia de la cáscara resultan en diferentes curvas de crecimiento de los embriones. Nuestro grupo de investigación también ha demostrado que existen diferencias significativas entre las líneas comerciales en cuanto a propiedades de conductibilidad de la cáscara del huevo y consecuentemente las tasas de crecimiento de los embriones son diferentes cuando están bajo las mismas condiciones de temperatura y humedad. Las líneas genéticas también responden de forma variable a las condiciones de incubación y las temperaturas altas afectan la actividad de la hormona tiroidea, el desarrollo del intestino, los huesos y los músculos al nacimiento de los pollitos. Hemos comprobado que esto afecta la incidencia de problemas de patas y la cantidad de carne producida en los pollos.

La temperatura de incubación puede tener un efecto sobre el desarrollo temprano de los músculos y esa influencia puede ser positiva o negativa dependiendo de cuando ocurran las alteraciones de las temperaturas de incubación. Algunas investigaciones indican que tanto en pavos como en pollos, temperaturas un poco más altas de lo recomendadas durante los días 9 y 12 de incubación incrementan el número de fibras en la pierna y pechuga y consecuentemente el total de carne producida al momento de sacrificio. En contraste, nuestra investigación indica que tanto en pollos como en pavos, temperaturas altas durante los últimos 4 días de incubación tienen un efecto negativo sobre los músculos del picaje, la pierna y la pechuga. Tanto el músculo del picaje, el cual es un músculo de permanencia transitoria y el músculo de la pierna, tienen importancia durante el proceso de eclosión y su degradación esta correlacionada con mortalidad al momento de la eclosión.

Adicionalmente, hemos demostrado que las temperaturas elevadas en la incubación pueden producir pollitos hipotiroideos los cual impacta negativamente el proceso de maduración de otros sistemas fisiológicos tales como el sistema inmunológico, la termorregulación y el desarrollo de los huesos. (Este aspecto de desarrollo óseo ha sido discutido en esta revista, en julio 2008). Hay evidencia científica que indica que manteniendo la temperatura de la superficie de la cáscara a temperaturas un poco más bajas (~ 37C) en las nacedoras, los embriones pueden reducir el punto de termorregulación. Esta manipulación de la temperatura permite que los pollitos incrementen su producción metabólica de calor si son expuestos a temperaturas un poco más bajas durante los primeros días de vida y mantengan un buen consumo de alimento y crecimiento.

Incubación de etapa única

En la industria avícola mundial, hay una tendencia a usar incubadoras de una sola etapa cuando se está expandiendo o construyendo una nueva incubadora. Estas máquinas le permiten al gerente de la incubadora manejar más adecuadamente las temperaturas para el desarrollo de los embriones. Hemos realizado experimentos de campo a gran escala comparando los efectos de incubación en máquinas etapa única o de múltiples etapas. Estas comparaciones fueron realizadas de tal manera que los huevos de lotes similares de reproductoras eran divididos en la incubadora entre estos dos tipos de máquinas incubadoras, y luego los pollitos llevados a las mismas granjas donde el desempeño de los pollos era determinado. Los resultados de estos experimentos de campo con más de 600.000 huevos en cada tratamiento, indicaron que la eclodibilidad era significativamente más alta en la incubación de una sola etapa. El peso vivo promedio de los pollos al procesamiento siempre fue mayor en aquellos incubados en maquinas de una sola etapa. Estos efectos positivos también incluyeron menor mortalidad en los galpones, mejora de la conversión alimenticia y menor incidencia de algunos problemas de patas en pollos pesados de mas de 3.75 kg al momento del sacrificio.