En un tiempo razonablemente corto, Brasil ha conquistado una posición de liderazgo en la producción y exportación de carne de pollo. La avicultura brasileña no sólo ha tenido la capacidad de producir el kilogramo de carne de pollo más barato del mundo, pero también la capacidad de producir y vender productos avícolas de excepcional calidad física, de una incuestionable calidad sanitaria, que son capaces de atender simultáneamente, a las muchas especificaciones de sus clientes en más de 150 países a los cuales exporta.

Y entonces, ¿qué conjunto de factores le permite a Brasil, a diferencia de muchos otros países avícolas, producir el pollo más barato del mundo? La respuesta es que la competitividad del pollo brasileño no sólo se debe a las ventajas en uno o más segmentos específicos de la cadena de producción y procesamiento, si no más bien a la suma de recursos naturales: abundancia de tierras, clima privilegiado durante todo el año y en la mayor parte del país, disponibilidad y enormes reservas de agua dulce y autosuficiencia en la creciente producción de maíz y soya, y de recursos estructurales: disponibilidad, calidad y costo de recursos humanos, la alta eficacia en la cadena de producción y al excelente nivel tecnológico de sus plantas de procesamiento, lo que hace de Brasil, un país dotado de condiciones casi ideales para la avicultura industrial de pollo de engorda.

Mientras que entre los años 1970 y 2000 la población brasileña creció cerca del 76%, la producción de carne de res creció 152%, la de cerdo 160% y la de carne de pollo creció la astronómica cantidad de 2,448% (gráfica 1).

Se evaluamos sólo la avicultura industrial, veremos que la producción de carne de pollo saltó de 273 mil toneladas, en 1970, a cerca de 9 millones de toneladas, en 2005. Este salto se traduce en un crecimiento porcentual de aproximadamente 4,100% en el corto período de 35 años (gráfica 2).

En Brasil, como en otros países, el crecimiento de la producción (y del consumo) de la carne de pollo ha estado impulsado por las siguientes fuerzas: (a) el bajo precio relativo de la carne de pollo, en comparación con las carnes de res y de cerdo, gracias a la alta eficacia y corta duración del ciclo de producción; (b) la percepción de los consumidores de que la carne de pollo es más saludable; (c) la alta flexibilidad de la carne de pollo, principalmente de la carne de pechuga, como materia prima para el desarrollo de nuevos productos, lo que le permite incorporar sabores, colores, formas y texturas muy variadas, que a su vez hace que sean casi ilimitadas las alternativas de nuevos productos; (d) espíritu innovador y creativo de las empresas productoras que lleva al desarrollo acelerado de nuevos productos y (e) innegablemente, la atracción ejercida por las utilidades del mercado internacional, sobre todo en los últimos 3 años.

Si examinamos la evolución de la producción avícola brasileña en el contexto de la avicultura en América: del Norte, Central y del Sur, veremos que, también en este escenario, el desempeño de la avicultura brasileña fue bastante significativo. De acuerdo con datos de la UBA (Unión Brasileña de Avicultura), basados en estadísticas del USDA, en 1975 Estados Unidos representaba un 66% de toda la carne de pollo producida en el continente americano, mientras que Brasil representaba apenas el 9% del volumen. Después de 29 años, en 2004, Estados Unidos redujo su participación en la producción regional de carne de pollo a 48%, una reducción del 38% en relación a la participación de 1975, mientras que la avicultura brasileña representó un 26% de la producción avícola en la región, un crecimiento del 189% en el mismo período.

En el contexto de la avicultura mundial, la situación no es muy diferente. Dentro del grupo de países que representan casi la totalidad de la producción mundial, y en el cual está incluido: EUA, Brasil, China, Unión Europea (UE), Tailandia, India, Japón, México y otros, Brasil participó en 2000, con el 12% de ese total, porcentaje que pasó al 15%, en 2004, un salto del 25% en apenas 4 años. Vale la pena mencionar que, en este mismo período, los demás países perdieron participación o, en el mejor de los casos, mantuvieron la que tenían en 2000.

La contraparte de este desempeño en la producción fue la reducción gradual de los costos totales de producción de la carne de pollo a lo largo de los años, lo que se refleja directamente en un menor precio del producto al menudeo (gráfica 3) y en un menor precio relativo, en comparación al de la carne de res, fuente tradicional de proteína animal para los brasileños.

Como era natural de esperar, la caída en los precios se reflejó directamente en el consiguiente consumo per capita, de manera estable, en franco crecimiento alrededor de los últimos 15 años. Aunque carente de estadísticas precisas acerca del perfil de consumo de la carne de pollo, las fuentes de la avicultura brasileña calculan que cerca del 50% al 60% de la producción se consume como pollo entero congelado o enfriado; cerca del 30% al 40% en cortes, con hueso o deshuesado, y aproximadamente del 10% al 12% en la forma de productos de valor agregado. A pesar de que es impreciso el perfil, el consumo per capita anual de carne de pollo de los brasileños aproxima a Brasil al de los países que más consumen carne de pollo en todo el mundo (gráfica 4).

Las oportunidades comerciales para la industria avícola brasileña no fueron sólo en el mercado interno, sino igualmente del externo, en el cual el país ha venido construyendo, poco a poco, una imagen fuerte, tanto por la calidad perfecta y seguridad de sus productos como por los costos de producción y procesamiento altamente competitivos. Inicialmente tímida, la industria creció de manera estable, pero no pronunciada de 1975 a 2000. A partir de ahí, se observó un desempeño más acentuado de las exportaciones, cuya curva de crecimiento sufrió una visible inflexión en relación al segmento de los años anteriores.

Este ímpetu de las exportaciones y su consiguiente importancia económica para la industria avícola brasileña está reiterado por los números de representación de la participación brasileña en el comercio internacional de carne de aves. En 2000, la participación de los Estados Unidos en las exportaciones mundiales de carne de pollo fue del 46% en volumen, mientras que la del Brasil representaba apenas el 18%. Para 2004, esta situación fue significativamente diferente a favor de Brasil. En este año, mientras que Estados Unidos representaba el 35% de las exportaciones mundiales, 34% menos en volumen que en el período anterior, la participación brasileña saltó a 40%, un incremento porcentual del 122% en sólo 4 años.

No obstante, es importante hacer notar que el desempeño brasileño en las exportaciones avícolas parece ser solamente uno de los reflejos de la conciencia de su vocación como productor de alimentos para el mundo. Si analizáramos los números de los agronegocios brasileño y americano, veremos que no sólo aisladamente, sino también en conjunto, el desempeño brasileño es igualmente pujante, una vez que el país liderea en producción y en exportación en varios segmentos productivos y está entre los 3 principales productores y exportadores en otros. De entre estos segmentos productivos, además de la carne de pollo, vale la pena mencionar la carne de res, carne de cerdo, carne de pavo, jugo de naranja, azúcar, café, cacao, tabaco, algodón y otros más. Este empuje repentino comercial, alimentado por los agronegocios, elevó sustancialmente el superávit comercial brasileño en los últimos años y acortó de forma significativa la distancia que le separaba de los agronegocios estadounidenses.

Las exportaciones brasileñas de carne de pollo presentan un perfil bastante diversificado, resultado de las ventas a más de 150 países en el mundo, lo que significa atender simultáneamente, a una amplia variedad de requisitos establecidos por mercados, clientes, diferentes etnias y realidades socioeconómico-religiosas distintas. La capacidad de responder a todo eso de manera simultánea, es el resultado de una enorme e inquebrantable determinación de los empresarios y empresas, pero también de la disponibilidad de un contingente de mano de obra, cuya calidad, disciplina y costo, permiten a las empresas trabajar casi a la medida para cada país con los cuales comercializa.

Esta ventaja competitiva que todavía tiene Brasil con relación a su mano de obra en comparación a otros países de avicultura avanzada, como EUA y la UE, le da la posibilidad al país de ofrecer al mercado internacional un mezcla de productos única, muy elaborada y hecha a mano, además del alto valor agregado.

Esta diferenciación en su cartera de productos, le permite a Brasil distanciarse de los mercados de “commodities”, donde el precio es la referencia, y consolidarse como proveedor de mercados de demanda más sofisticada, como Japón y la UE, donde el precio está establecido en función de la calidad y presentación de los productos. La estrategia de mantener manuales sus procesos de corte, permite a los productores brasileños un beneficio adicional, que es el de limitar la competencia internacional en sus mercados a China y Tailandia, los únicos países con disponibilidad y costos de mano de obra semejantes a los de Brasil. Como resultado de esta estrategia, la participación del volumen de pollo entero en el volumen total de las exportaciones se ha reducido continuamente, mientras se amplía una mayor oferta de cortes.

De acuerdo con el USDA (Brazil Poultry and Products Semi-Annual Poultry Report 2006, de 31 de enero de 2006) la producción y exportación de carne de pollo de Brasil continuará expandiéndose en 2006, pero a una tasa menor que la del año 2005. El aumento de la producción deberá estar impulsado por la mayor demanda interna y por la menor demanda de los mercados internacionales. Analistas económicos prevén un crecimiento económico para Brasil en el orden del 4%, inflación más baja, una caída en el desempleo y un aumento del poder adquisitivo. Estos indicadores van a influir sobre la confianza de los consumidores, una vez que la demanda nacional será un importante apoyo para el aumento de la producción.

Sin embargo, los analistas del mercado señalan algunas dificultades que podrían afectar la producción y exportación de la carne de pollo brasileña en 2006: altas tasas de interés; continua valorización del real frente al dólar, que podría afectar la rentabilidad de los productores debido al aumento relativo en los costos de producción, y una posible disminución del consumo mundial de pollo, debido a las preocupaciones con la influenza aviar. A pesar de que Brasil está libre de influenza aviar, el país está en la ruta de algunas aves migratorias. Hasta el día de hoy, el Ministerio de Agricultura todavía no ha echado a andar un plan oficial para enfrentarse a un posible brote futuro, el tan hablado Plan de Regionalización. La consulta pública de este plan debe suceder en poco tiempo.