Ya está bien establecido "el problema del año": los altos precios de los granos, que están afectando seriamente a la industria agropecuaria. En la avicultura, la alimentación de las aves representa aproximadamente el 60% de los costos de producción. El maíz es el principal grano utilizado en la alimentación de las aves, y el costo del maíz se ha incrementado más del 65% desde el año pasado.

El villano en este escenario es la producción de etanol en los Estados Unidos, una industria que está creciendo pavorosamente y que usa maíz como su principal ingrediente. La industria de etanol le está pidiendo mucho maíz al mercado, y en las viejas y veneradas reglas del mercado, cuando hay más demanda que oferta, los precios suben.

No sólo el maíz, sino también la soya ha subido bastante de precio, aunque menos del 10% en comparación al año pasado. No se sabe cuándo estos precios caerán.

En las Américas, las raciones típicas de pollos de engorde son 70% maíz, 20% soya, y 10% de otros ingredientes y las ponedoras usan un promedio de 64% maíz, 21% soya y 15% de otros ingredientes.

Cuando se anunció recientemente que se ha sembrado un 15% más maíz en EUA para la cosecha de este año, las asociaciones avícolas estadounidenses no reaccionaron positivamente, en lugar de eso, se quejaron que los incrementos en maíz van a causar reducciones en soya, y por ende precios más altos.

La realidad, por lo menos de todo lo que he podido leer y escuchar, es que los altos precios de los granos no van a bajar en el futuro cercano.

El verdadero problema es que los altos costos de producción no se pueden recuperar fácilmente porque no se pueden incrementar los precios de pollo y huevo significativamente a los consumidores, o éstos dejarán de comprar los productos avícolas.

Recordando 1996

Entonces, ¿qué se puede hacer al respecto? ¿Cómo van a responder las empresas avícolas? Hay poco que se puede hacer en cuanto a los precios de granos; hasta los países con mucha oferta como Argentina y Brasil, se ven afectados por los precios del maíz y la soya cotizados en Chicago.

Me acuerdo bien de 1996 cuando hubo una crisis mundial de maíz y la avicultura se volcó totalmente. La crisis se debió a tres razones: hubo una muy mala cosecha en 1995, no habían reservas mundiales de granos y existía una alta demanda de los granos. Las últimas dos condiciones todavía existen hoy.

Sin embargo, la oferta de maíz y otros granos básicamente se normalizó el año siguiente y la crisis pasó.

Las empresas avícolas respondieron en una de dos formas: hicieron grandes cambios o simplemente aguantaron. Las empresas en EUA hicieron muchos cambios incluyendo reestructuraciones mientras que en Brasil las empresas aguantaron hasta que se mejoró la situación.

Eficiencia

En 2007, ¿cómo deben responder las empresas a esta crisis? ¿Hay causa para entrar en pánico? Yo no tengo una bolita de cristal ni tampoco soy experto en la planificación empresarial estratégica, sin embargo creo que es hora de "redescubrir" una palabra muy popular en la industria: eficiencia.

Por muchos años la industria avícola ha estado diciendo que la eficientización es lo más importante. Eso porque se han visto los límites al crecimiento en el consumo de pollo. Entonces la única forma de ganar es por medio de la eficiencia y la reducción en gastos que va a resultar.

Esto se ha dicho por años, sin embargo, "eficiencia" es un término sobreutilizado y bastante impreciso. Puede definirse en casi cualquier forma. Creo que vale la pena reexaminar esta palabra para ver si todavía tiene significado, y si lo tiene, usarla de manera positiva.

Este también es un buen momento para reevaluar todos los procesos en la empresa, para ver qué se puede hacer mejor y cómo. La solución no es tan simple como "vender esto o despedir a equis empleados". En vez, se debe hacer una evaluación cuidadosa de lo que se hace bien, lo que no se hace bien y cómo se pudiera hacer mejor.

Me acuerdo de una conversación que tuve el año pasado con un productor avícola latinoamericano muy exitoso, en la cual hablamos del mercadeo. Él indicó que el antiguo modelo de mercadeo era: producción, ventas, mercadeo. La producción de la empresa determinaba lo que se vendía. El modelo actual de mercadeo es: mercadeo, ventas, producción; el mercado determina lo que se vende y produce.

Ese es el tipo de evaluación que se debe hacer en este momento para ver si los antiguos modelos de operar todavía sirven, y si no cambiarlos. En esta nueva era de altos costos de producción, donde sabemos que los consumidores no van a fácilmente pagar mucho más por los productos terminados, seguramente hay maneras de volverse más eficientes y reducir costos.

También se tienen que reevaluar los mercados. Por ejemplo, el artículo del Ing. Fabio Nunes en la revista de abril: "Consumo de pollo en Brasil: dónde está el límite" presenta conceptos bastante radicales no sólo para Brasil, sino para todo Latinoamérica. El artículo habla de unas nuevas ideas que se están escuchando en el mundo, que dicen que en vez de concentrarse en los mercados de valor agregado, donde están disponibles a los sectores con muchos ingresos, se debe concentrar en los mercados de valor desagregado, que estarían disponibles a los mercados de pocos ingresos, pero de gran volumen. Si se reducen los costos para estar disponibles a gente de menores recursos económicos, se abriría un enorme mercado. Para lograr esto, me parece que la eficientización es indispensable.

Ya que tenemos planteado el problema, que son los altos costos de insumos, y sabemos que el problema no parece tener solución a corto plazo, es hora de enfocarnos a buscar cómo reducir los costos de producción. Una buena forma es la de reevaluar la eficientización para ver si este concepto, bien conocido por la industria, puede producir los resultados necesarios para poder reducir los costos de operación. IA