Coopavel Cooperativa Agroindustrial se fundó en 1970, en Cascavel, ciudad del suroeste del Paraná, estado que es una importante fuerza motora del agronegocio brasileño.

Un grupo de productores rurales de la región se reunía en el taller del Sr. José Smarzewski para fomentar la idea de crear una cooperativa, y de ahí nace Coopavel. El Sr. Adolfo Cortese, uno de los principales articuladores en la contribución de la fundación de la cooperativa, fue también su primer presidente. La semilla lanzada por aquellos 42 agricultores visionarios fue adquiriendo forma y robustez en un corto tiempo.

Con ventas de R$548 millones de reales (cerca de US$274 millones de dólares, al cambio actual) en 2006, y con 3 mil asociados, Coopavel es hoy una referencia dentro del cooperativismo agrícola en Brasil, un universo que congrega a 1,546 cooperativas, de las cuales 70 están en el estado del Paraná y de estas, sólo cinco en avicultura.

Presente en 17 municipios de las regiones oeste y suroeste del Paraná, con una estructura de 24 filiales y 11 industrias, Coopavel se dedica a seis áreas productivas distintas:

Las aves provienen de los pequeños productores, aquéllos con hasta 50 ha de superficie (75% de todos los asociados).

Visión

La visión empresarial de Coopavel está guiada por los principios internacionalmente reconocidos del cooperativismo, que ve en la unión de personas la realización de una actividad específica que genere beneficios sociales y económicos para los cooperativistas. No obstante, para que la actividad pueda prosperar y perpetuarse, la prioridad debe ser cuidar antes que nada el aspecto económico de la actividad, para poder entonces garantizar a los cooperativistas los beneficios sociales, dijo Dilvo Grolli, presidente de Coopavel. Por eso, la actuación productiva se da en áreas tan distintas, ya que no concentrar las actividades en un solo segmento productivo confiere una mayor solidez a la cooperativa al disminuir su vulnerabilidad y la de sus asociados frente a los reveses del mercado.

Para esto, Coopavel está siempre invirtiendo en la formación técnica de sus asociados, a fin de que a través de esta, haya una diversificación productiva en las propiedades, consolidándolas como generadoras de renta propia, y diminuyendo así la dependencia de los pasos de la cooperativa. Algo como "enseñar a pescar, en lugar de dar el pescado," señala Grolli.

En la visión de Grolli, este trabajo que hace Coopavel, y que se asemeja al que hacen las demás agroindustrias, no es más que una reforma agraria inteligente y a costo cero para el gobierno, ya que asienta el hombre al campo, lo capacita para cambiar la propiedad hacia un polo generador de ingresos independiente, que a su vez se usa para mejorar la calidad de vida de toda la familia, lo cual asegura el bienestar y preserva la dignidad social de los cooperativistas.

Avicultura

De las seis áreas de negocios de Coopavel, la avicultura es sin duda la más importante de ellas. Concebida en 1990 como integrante de un amplio proyecto de agregación de valor a la cadena productiva de los granos, del cual también formaban parte las actividades de la porcicultura y del ganado de engorda, la avicultura en Coopavel nació de hecho en 1995, cuando se inauguró la planta de procesamiento de aves. Verticalmente integrada de un extremo al otro de la cadena: fábrica de alimentos balanceados, granjas de reproductoras con capacidad para producir 44 millones de huevos fértiles al año, incubadora para producir 90 millones de pollitos al año, granjas de engorda, planta de procesamiento y flota de camiones refrigerados para el transporte de los productos terminados, la actividad representa el 25% de las ventas anuales de la cooperativa.

En la moderna planta de procesamiento de Coopavel se sacrifican actualmente 140 mil aves al día en dos turnos, de las cuales 95% se cortan manualmente y sólo el 5% se comercializa como pollos enteros. La unidad está autorizada para producir para los mercados brasileño y internacional, que incluye a la Unión Europea, capacidad que al exigir el cumplimiento de las estrictas exigencias de calidad de producto y seguridad alimentaria del bloque, se convirtió en una referencia internacional para las empresas.

Coopavel vende, en promedio, 50% de su producción de carne de pollo en el mercado brasileño y 50% en el mercado externo, proporción que puede variar en función de las fuerzas del mercado o de oportunidades comerciales que se puedan presentar. Los principales y tradicionales destinos brasileños de los productos de aves de Coopavel son las regiones sureste y sur, pero la cooperativa ha estado prospectando nuevas oportunidades comerciales en la remota región del noreste, donde vende ahí una pequeña parte de su producción, explica Dilvo Grolli. En el "mix" de ventas internas predominan los cortes de pollo con o sin hueso, mientras que los pollos enteros tienen una pequeña participación.

El mercado internacional es muy sofisticado en cuanto a la presentación de los productos y exigente en cuanto al cumplimiento de las especificaciones, lo que lleva a Coopavel a trabajar a la medida, de manera personalizada, para cada uno de sus clientes. Los principales destinos internacionales de los productos avícolas de la empresa son Asia, notablemente los mercados japonés y chino, región que se lleva entre el 40% y el 50% del volumen exportado; la Unión Europea, en donde destacan Alemania y España, que compra cerca del 30% al 40% del volumen vendido al exterior por Coopavel; Medio Oriente, que absorbe cerca del 10% de las ventas al exterior, y más recientemente, el mercado de Suráfrica, cuya participación, todavía marginal, se presenta promisoria.

Pollo natural

Siempre con innovaciones, Coopavel puso en marcha hace ocho años un ambicioso proyecto: producir pollos sin antibióticos, 100% naturales. Pionero en Brasil, el proyecto nació por las manos de un importador japonés que quería ofrecer a sus clientes un producto totalmente natural. Sin experiencia en el asunto, Coopavel aceptó el desafío que, según el Sr. Dilvo Grolli, "fue una historia muy bonita de persistencia y creencia".

Al contar con el completo apoyo de su cliente Coopavel se dedicó con ahínco al proyecto. Poco tiempo después, asumió la responsabilidad exclusiva de la producción del pollo natural.

Sin dominar todavía el proceso, no obstante, Coopavel tuvo que poner mucho empeño para conocer las peculiaridades y secretos de las diversas etapas de la cadena productiva de la nueva ave: ambiente, nutrición, manejo, sanidad, etc., y de esta manera poder obtener el mejor resultado de cada lote, al mismo tiempo que trabajaba duro para vencer la resistencia y descrédito de los productores de las virtudes del pollo natural y para infundir en ellos nuevas prácticas productivas, distintas de las que estaban acostumbrados. Gracias a su persistencia, Coopavel logró en un par de años, dominar la tecnología de producción del pollo natural, y lo que entonces era nuevo y desconocido, se convirtió en una rutina de la cooperativa y de sus equipos técnicos.

Del sacrificio diario, actualmente el 40% es de pollos naturales. Sus cortes se exportan a Japón y la Unión Europea y proporcionan a Coopavel una rentabilidad superior a la del pollo convencional.

Retos de 2006

Con esta fuerte presencia en el mercado internacional, Coopavel no puede pasar inmune a la crisis vivida por la avicultura brasileña de hace un año. Después de cosechar excelentes resultados en 2005, debido al espectacular desempeño de la avicultura brasileña en los mercados interno y externo, la cooperativa se vio sacudida por los temblores que tuvieron como epicentro los casos de influenza aviar en la Unión Europea que hicieron caer, de la noche a la mañana, el consumo de carne de pollo en la región y en consecuencia las exportaciones brasileñas.

Frente a la contracción en las ventas externas y la espectacular caída de precios en el mercado brasileño generada por el excedente de exportación descargado internamente, Coopavel tuvo que actuar rápidamente para mitigar el impacto de estas dos ondas de choque simultáneas sobre los resultados. Al saber que estas conmociones acostumbran ser pasajeras, la cooperativa, dinámica como siempre, rápidamente redujo la producción en un 20%, pasando de 140 mil aves/día a cerca de sólo 110/120 mil aves/día, y adecuó la mano de obra a la nueva realidad productiva. Afortunadamente, la tormenta comenzó a disiparse a finales de 2006.

Los números preliminares de la avicultura en 2007 muestran que muy posiblemente el año será todavía mejor que 2005. A causa de esto, Coopavel ya retomó el proyecto de expansión de la planta de procesamiento, postergado por los episodios de 2006, que deberá procesar 280 mil aves/día en 2008, el doble del volumen actual.

Según Grolli, la producción brasileña de carne de pollo en 2007 deberá llegar a los 10 millones de toneladas y las exportaciones deben llegar a los 3.2 millones de toneladas. Estas cifras son resultado no sólo del repunte de las exportaciones, sino también de la excelente recuperación de precios en el mercado internacional, proceso éste que, de igual modo, se inició a finales de 2006 y, hasta el momento, ha aumentado cerca de 40% el precio promedio de la tonelada exportada.

Con esto, aunque en el primer semestre de 2007 el maíz haya subido cerca de 20%, la devaluación del dólar frente al real haya sido de cerca de 13%, y los aumentos de los costos operativos hayan sido del 2%, el aumento del precio promedio de venta al mercado externo pagó todo esto y todavía dejó un pequeño sobrante en el caja de las empresas exportadoras.

Grolli no cree que el comportamiento del precio del maíz pueda deteriorar estas previsiones. Según él, el maíz a US$170/180 por tonelada alcanzó un nuevo grado del cual no regresará a los anteriores US$110/TM. Continuará habiendo oscilaciones de precios, para más o para menos, a partir de este nuevo nivel, pero en porcentajes, no obstante, pequeños, sin que el precio suba a las alturas, prevé Grolli. Por eso, la avicultura tiene que adecuarse a la nueva realidad buscando maximizar la eficiencia de los procesos como un todo, a fin de reducir el impacto irreversible del precio del maíz en los costos de producción del pollo. El lado bueno de esta historia, según Grolli, es que el nuevo nivel de precios del grano es común a todos los productores mundiales de pollo, sea Brasil, Tailandia o Estados Unidos, conservándose así las ventajas competitivas individuales en la misma proporción de antes. Adicionalmente, el repunte del consumo debe empujar los precios internacionales para arriba, compensando por lo menos en parte el incremento de los costos de producción.

Repunte

Grolli analiza el repunte del crecimiento de la avicultura brasileña con una visión a largo plazo y más amplia, como la confirmación de la vocación natural de Brasil de convertirse en uno de los graneros del mundo. Por eso, no logra disfrazar su asombro y optimismo al hablar del conjunto único de recursos que tiene el país: extensión territorial continental y suelo fértil, climas diversos, más aptos, que permiten una gran multiplicidad productiva, mano de obra de buena calidad creativa y dedicada y de costo competitivo, dominio de las tecnologías de producción, especialmente la avícola, sanidad animal, resultado del esfuerzo conjunto entre gobierno y empresas, y otras más.

Tales recursos, cree Grolli, colocan a Brasil en una posición privilegiada y por eso, capaces de convertirlo en uno de los principales participantes del mercado mundial de alimentos.

Al echar una vistazo al futuro, la visión de Coopavel y la de Brasil son parecidas, señala Grolli. En los años 80 el fenómeno de la globalización comenzó a acentuarse en todo el mundo y en los años 90, ya más consolidado, llegó a las puertas del Brasil, insertando el país en un inmenso y único mercado global. Con esto, las reglas se hicieron prácticamente únicas y universales, las cuales moldearon mercados y costos que si no iguales, se hicieron mucho más semejantes entre sí de lo que eran antes de este fenómeno. Según Grolli, la alternativa para hacer la diferencia en un mundo que tiende a ser cada vez menos heterogéneo es trabajar las potencialidades de cada país y, por extensión, de cada una de sus empresas, para transformarlas en diferenciales competitivos únicos e inimitables que les permitan de esta forma, sobresalir y prosperar en los mercados local y global. Esto es lo que más recientemente viene haciendo Brasil con sus agronegocios, y es esto que lo que ha hecho Coopavel a lo largo de su historia.