Durante mis periódicas visitas a algunas plantas latinoamericanas he encontrado a cargo de ellas buenos profesionales de la ingeniería, administración, economía, contaduría y curiosamente abogados y hasta odontólogos, con un elemento en común: su gran capacidad de liderazgo empresarial.

Ante esa realidad cotidiana siempre me he preguntado ¿por qué siendo el procesamiento de las aves un área especializada para los médicos veterinarios, pocos son los que ocupan puestos de dirección en las plantas de beneficio, a pesar de su gran inventario académico que los respalda, el cual contribuye enormemente a mejorar la gestión gerencial productiva de esta parte final de la cadena avícola del pollo de engorde?

La actual coyuntura comercial invita a las empresas a hacer cambios para mejorar la calidad y competitividad de sus productos. La presente nota pretende llamar la atención sobre el gran valor agregado que los médicos veterinarios pueden aportar antes, durante y después del procesamiento de las aves.

En las plantas donde laboran médicos en cargos distintos a inspección sanitaria exigida por las autoridades de salud, dedican sus esfuerzos diarios generalmente a las siguientes actividades:

Hoy, muchas organizaciones lo realizan ordenada y exitosamente. Sin embargo, pienso espero no herir susceptibilidades que los médicos veterinarios por esa formación científica que los caracterizan nos ayudarían a llevar esta información aportando valiosas opiniones, dado el mayor conocimiento que tienen de las aves.

Coordinación logística

Citemos algunas actividades en las cuales su colaboración sería de gran provecho para la administración de la planta actuando cómo coordinador logístico entre las granjas y la planta:

Seguimiento

Además, los veterinarios le pueden dar seguimiento a todos los aspectos que conforman las perdidas de producto vendible, las cuales se relacionan a continuación:

De otra parte, reviste especial importancia el monitoreo de la calidad del agua utilizada en el proceso.

Adicionalmente el grado de polución que hay en la planta por la presencia de polvo, humedad, malos olores, etc.

Verificación de ph del agua de los chillers para que se mantenga entre 6.0 y 7.0, rango en el cual el consumo de hipoclorito se racionaliza, con un alto grado de efectividad en el control bacteriano.

Conclusión

En resumen, espero que las ideas consignadas puedan servir en algo para darle una mayor participación a este especializado grupo de profesionales de las ciencias aviares, que con su formación científica harán grandes aportes a las labores de monitoreo de tantas variables que afectan la productividad de este negocio, cuyo reto diario es ofrecer la proteína animal más económica del mundo, para darle mayores oportunidades de alimentación saludable y nutritiva a una población que crece inexorablemente cada año.