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on July 23, 2009

La incubación afecta el desarrollo óseo y la incidencia de problemas de piernas

Las condiciones ambientales inapropiadas o desuniformes durante la incubación son uno de los estreses ambientales más comunes que pueden afectar el desarrollo óseo y la salud de las piernas de los pollos y los pavos. Dr. Edgar O. Oviedo-Rondón,...

Los problemas de piernas son una de las causas más frecuentes de eliminación en pollos y pavos de rápido crecimiento y causan incremento de la mortalidad tardía en las aves más pesadas. La incidencia normal de problemas óseos en las piernas, o de locomoción claramente visible es de 1 a 3%, pero casi todos los lotes de pollos o pavos tienen al menos 1% de individuos con problemas que ocasionan su eliminación.

De otro lado, alrededor del 30% de las aves en todos los lotes presenta modificaciones en su caminar normal. La mortalidad tardía en pollos pesados de más de 3 kg y en pavos de más de 14 kg se debe principalmente a problemas de piernas. En algunos lotes de pavos las fracturas espontáneas del fémur pueden causar 1% de mortalidad semanal después de las 17 semanas. Todos estos problemas son generalmente estacionales y muy variables.

Las fallas del sistema locomotriz de las aves y la debilidad de los huesos tienen un impacto importante en las auditorias de bienestar animal, calidad física y microbiológica de las carcasas, y en los costos de producción. La menor actividad física de las aves y problemas de alineación de los huesos como la desviación del tibiotarso han sido correlacionados con mayor número de rasguños, callos en la pechuga y contaminación de las carcasas al momento del sacrificio. La asimetría en las partes de las carcasas de las aves ocasionalmente causan problemas en las líneas de sacrificio y de deshuese automático requiriendo intervención manual y recortes de las carcasas.

El sistema locomotor es constituido por huesos, músculos, tendones, cartílagos y liquido sinovial en las articulaciones. Debido a su tamaño, generalmente los huesos son el objetivo principal de atención cuando se evalúan problemas de piernas, pero es importante también recordar que los otros constituyentes del sistema locomotor y la correcta alineación de las partes son esenciales para obtener buena función locomotriz. Las alteraciones de los huesos son bien conocidas y fáciles de observar, pero poco es conocido de los tendones, cartílagos, liquido sinovial y biomecánica del movimiento en aves, por esto ha sido difícil solucionar estos problemas de piernas en aves. La genética de las aves, la nutrición, los estreses ambientales, las enfermedades infecciosas y metabólicas, las micotoxinas, y otros tóxicos pueden afectar la incidencia de estos problemas.

Problemas de incubación

Las condiciones ambientales inapropiadas o desuniformes durante la incubación son uno de los estreses ambientales más comunes que pueden afectar el desarrollo óseo y la salud de las piernas de los pollos y los pavos. Una de las dificultades más grandes en la producción avícola es mantener la uniformidad en las condiciones de manejo que les damos a las aves, debido a la diversidad natural que existe.

En una máquina incubadora generalmente un 5% de los huevos sufre condiciones subóptimas debido a muchos factores sin contar los posibles errores de manejo. Los huesos de las aves inician los procesos de osificación durante el periodo embrionario y este rápido desarrollo óseo puede ser afectado por las condiciones ambientales dentro de la máquina de incubación. La cantidad absoluta de minerales es poca al momento de la eclosión, pero la actividad celular y todas las proteínas características de la osificación pueden ser encontradas varios días antes del nacimiento.

En la Universidad Estatal de Carolina del Norte hemos evaluado los efectos de las propiedades de la cáscara del huevo, especialmente la conductancia, la preincubación, las temperaturas durante la fase inicial y final de incubación, los perfiles de incubación en máquinas de una sola etapa, y las concentraciones de oxígeno en las nacedoras en una serie de experimentos que examinaron pollos y pavos al momento de la eclosión, al igual que a los 40 y 56 días de vida en pollos o durante la vida de los pavos hasta 17 semanas. A continuación discutiremos estos efectos de incubación en la salud locomotriz de las aves.

Efectos de la preincubación

Los vestigios del desarrollo de las piernas de las aves puede ser observadas en embriones de 3 días. Es importante recordar que al momento de ovoposición el embrión ya tiene un día de desarrollo e independientemente de la temperatura de almacenamiento de los huevos fértiles, el desarrollo embrionario no para, solamente se hace más lento. Por esto, la adecuada y uniforme pre-incubación es muy importante para el adecuado desarrollo embrionario.

En varios experimentos hemos evaluado los efectos de preincubación y perfiles de incubación en máquinas comerciales de una sola etapa o de etapa múltiple. Los pollitos o pavos han sido pesados al momento de la eclosión, y en muestras aleatorias se ha estimado la utilización de la yema, los pesos, longitudes y grosor de los huesos. Posteriormente, las aves nacidas en cada perfil de incubación fueron alojadas en galpones comerciales o instalaciones de investigación que simularan las mismas condiciones de manejo, dependiendo del experimento. A los 40 o 56 días de vida de los pollos, se tomaron muestras de 200 aves por galpón o todas las aves alojadas en los galpones experimentales y se evaluaron problemas de piernas como las desviaciones del tibotarso (valgus/varus), dedos torcidos, jarretes quemados, dermatitis plantar y se asignaron puntuaciones a la capacidad locomotriz (gait scores) a cada ave.

En resumen, los resultados de estos experimentos indicaron que aunque no se observan diferencias mayores a 5% (2 a 3 gramos) en peso de los pollitos o inclusive pocas variaciones en la utilización de la yema, los huesos al nacimiento si eran afectados por la preincubación o el perfil de incubación en el peso relativo al peso del ave y la asimetría bilateral del fémur, la tibia y las patas. A los 40 días, la preincubación uniforme a 26.7oC con movimiento de aire por 11 horas, redujo la incidencia de patas torcidas. Los perfiles más adecuados obtenidos en máquinas de incubación de una sola etapa redujeron significativamente la incidencia de dedos y patas torcidas, e influenciaron una reducción en la incidencia de valgus. Otros problemas de piernas como quemaduras de los jarretes, la dermatitis plantar e inclusive en gran parte las desviaciones del tibiotarso dependieron mas de las características de la cama y otros factores de manejo en las granjas.

Temperaturas de incubación

Es importante tomar en consideración que en una incubadora comercial existen áreas donde el calor se concentra más y es muy difícil remover el calor producido por los embriones durante la incubación. Estos errores se deben al diseño de las máquinas, a la temperatura inadecuada en el cuarto de incubación que puede causar que la ventilación de la máquina se disminuya, y al tamaño y las características de la cáscara de los huevos. En condiciones comerciales las elevadas temperaturas de la máquina o la incapacidad de remover el calor metabólico de los embriones está muy relacionado con la velocidad del aire o ventilación y posible reducción en la concentración de oxígeno del aire. Es decir, la alta temperatura en la nacedora, también esta relacionada con hipoxia.

Entre las características de la cáscara, la conductancia, es decir la capacidad de transferir gases y vapor de agua con el ambiente, varía entre líneas genéticas y en menor proporción con la edad de las reproductoras. Esta característica de conductancia de la cáscara del huevo afecta la capacidad del embrión para enfrentar las condiciones subóptimas de incubación, especialmente los excesos de temperatura o la falta de oxígeno. El adicionar CO2 a las máquinas incubadoras o nacedoras ha sido promovido como un método para aumentar la incubabilidad de huevos fértiles, pero siempre hay que tener en cuenta que algunas líneas genéticas de aves pueden sufrir excesiva hipoxia durante estos periodos y aunque puedan eclodir, algunos de sus sistemas fisiológicos pueden ser negativamente afectados por el resto de la vida.

La etapa más crítica en la maduración de varios sistemas fisiológicos del embrión aviar necesarios para enfrentar la vida posterior a la eclosión es llamada "estado de plato del consumo de oxígeno" y ocurre aproximadamente durante los últimos cuatro días antes de la eclosión. Los resultados de investigación de los últimos 15 años indican que las temperaturas de la incubadora y la nacedora durante este periodo afectan la utilización de la yema, el proceso final de desarrollo del sistema cardiorrespiratorio, intestinal, del metabolismo tiroideo, y de los músculos especialmente en embriones de aves de líneas genéticas de rápido crecimiento inicial.

Las temperaturas de incubación también están relacionadas con el desarrollo de los huesos, pues afectan el metabolismo tiroideo que es crítico para el desarrollo óseo, especialmente en la diferenciación de los condrocitos en la placa de crecimiento de la epífisis del hueso. Adicionalmente, los lípidos, minerales traza y vitaminas en la yema están involucradas en los procesos de formación y remodelaje del hueso durante el rápido crecimiento inicial. Consecuentemente, si las condiciones de incubación no son adecuadas, varios aspectos pueden ser afectados en el desarrollo de los huesos. Varios investigadores han demostrado que pequeñas alteraciones de la temperatura, de 37.5oC a 38.5oC, entre los 4 y 7 días de incubación en pollos pueden incrementar la longitud de la tibia y el tarso, pero también afectar los procesos de osificación.

El estrés térmico preeclosión afecta el desarrollo embrionario e incrementa la asimetría en las características bilaterales del ave como la longitud de los huesos, las alas y muchas otras. Hoy en día, esta asimetría relativa entre las dos extremidades, que es consecuencia del estrés en el desarrollo de los animales, es considerada como uno de los parámetros para estimar el bienestar animal. La asimetría entre los huesos puede afectar la alineación de las partes de las piernas y puede causar que las aves adopten patrones de movimiento diferentes de los considerados normales, que generalmente son menos eficientes energéticamente. Adicionalmente, estas dimensiones asimétricas ocasionan fuerzas anormales a los huesos y articulaciones desde etapas muy tempranas en la vida del ave afectando sutilmente su desarrollo poseclosión y causar los problemas de piernas que son visibles solo en las etapas mas avanzadas de la vida.

Ciertos problemas como la discondroplasia tibial son observados después de las tres semanas de vida, pero su origen ha sido recientemente correlacionado con temperaturas subóptimas (36.9 o 39.5oC) durante los primeros 8 días de incubación. Inclusive, periodos cortos (6 h/día) de temperaturas excesivas (39oC) durante la fase intermedia (10 a 18 días) de incubación puede también reducir el desarrollo de las tibias de los pollos.

Conclusión

Una adecuada preincubación con buen flujo del aire, y evitar temperaturas bajas durante la incubación temprana son críticas para un desarrollo óseo adecuado, reducir la asimetría relativa entre las dos piernas, y disminuir la incidencia de deformaciones de los dedos y de los huesos de las piernas.

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