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News and analysis on the global poultry
and animal feed industries.
on July 22, 2009

Lecciones de mascotas muertas

La industria de alimentos para mascotas norteamericana aprendió lecciones muy dolorosas.

Este marzo pasado ocurrió una crisis en los Estados Unidos, cuando se descubrió la contaminación de alimentos para perros y gatos. Esto causó un gran pánico entre los dueños de mascotas, además se discutió mucho en los medios de comunicación. Al escribir este artículo, dos meses después, todavía se está hablando del caso en los medios de comunicación.

La crisis comenzó el 16 de marzo de 2007, cuando Menu Foods retiró alimentos de perros y gatos. Menu Foods fabrica grandes cantidades de alimentos para mascotas que se venden bajo 100 diferentes marcas, lo cual afectó a todo el mercado.

El 23 de marzo el Departamento de Agricultura del Estado de Nueva York indicó que había descubierto la toxina aminopetrina en los alimentos para mascotas de Menu Foods.

Para el 30 de marzo la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) dijo que un compuesto llamado melamina estaba presente en los alimentos contaminados y era la posible causa de las enfermedades y muertes de las mascotas.

La FDA indica que 17 mascotas (principalmente gatos) murieron después de haber comido el alimento contaminado. Reportajes anecdóticos de veterinarios y dueños de mascotas indican que murieron muchas más mascotas de lo que oficialmente se informó. Se está haciendo un estudio para ver si pueden determinar exactamente cuántas mascotas murieron debido a los alimentos contaminados.

El daño hecho a la industria de alimentos para mascotas es enorme, los primeros cálculos indican que Menu Foods perdió 60 millones de dólares y que las pérdidas de la industria serán 10 veces más que eso.

No terminó ahí el caso, debido a que alimento para mascotas contaminado fue alimentado a cerdos en California y posiblemente cinco otros estados, el gobierno puso en cuarentena a los hatos contaminados. Existía la posibilidad, aunque nunca ocurrió, que esta contaminación entrara a la cadena de alimentación para humanos.

A principios de mayo se descubrió que también se administró alimento para mascotas contaminado a pollos de engorde en por lo menos 38 granjas y se cree que entre 2,5 y 3 millones de personas consumieron este pollo. En este caso la contaminación sí entró a la cadena de alimentación para humanos, pero afortunadamente nadie se enfermó. El USDA también prohibió que otros 20 millones de pollos entraran al mercado, debido a su posible contaminación debido al alimento de mascotas. Después de la investigación, que no encontró contaminación, esos pollos sí entraron al mercado de consumo humano.

Los investigadores han encontrado que un 5 por ciento de los alimentos balanceados utilizados en algunas empresas de pollo pequeñas provienen de alimentos para mascotas contaminados.

Varias empresas estadounidenses y canadienses fabricantes de alimentos acuícolas también recibieron ingredientes contaminados.

Se hicieron varias investigaciones para encontrar el problema, de las que rápidamente concluyeron que la melamina estaba en el gluten de trigo importado de China, que compró uno de los proveedores de Menu Foods. Después se encontró la melamina en el concentrado de proteína de arroz y en el gluten de maíz también importados de China. A fin de cuentas se encontraron 10 diferentes tipos de productos contaminados.

Las investigaciones más detalladas encontraron que el ingrediente contaminado era harina, "disfrazada" de gluten de maíz y concentrado de proteína de arroz.

China, que al principio rehusó cooperar con el gobierno norteamericano, ahora ha permitido las investigaciones, ha admitido su culpa en la crisis y arrestó algunas de las personas involucradas en el caso.

Se cree que la melamina, un producto químico con altos niveles de nitrógeno utilizado en la fabricación de plástico, fue añadida a la harina para que pareciera tener más proteína de lo que realmente tenía.

El gobierno chino admitió que las intoxicaciones alimentarias son comunes en el país, y que se tiene que monitorear la seguridad alimentaria mucho más cuidadosamente.

Las lecciones aquí son dos y son bastante obvias: se tiene que tener un excelente control de calidad y se tiene que cuidar la marca celosamente.

La trazabilidad (rastreabilidad) ha sido un tema importante en la industria avícola por varios años, pero esta crisis demuestra la gran importancia que se tiene que darle a la calidad. Se tiene que cuidar cada paso del proceso, y particularmente los ingredientes que van a consumir las aves.

Las fábricas de alimentos balanceados normalmente tienen buenos procesos para asegurar la calidad de los ingredientes que reciben, pero parece que estos procesos se deben mejorar aún más.

En cuanto a mantener la reputación de la marca, sabemos que una buena reputación que ha tomado años crear, se puede perder en un instante. En el caso de los alimentos para mascotas, se hizo una encuesta para ver si los consumidores siguieron comprando la misma marca de productos que antes de la crisis. El 68% de los consumidores han permanecido fieles a su marca, que es bueno, pero más de 30% no, y yo no conozco a ningún producto que puede perder el 30% de sus consumidores sin graves consecuencias en el mercado.

Las lecciones que aprendió la industria de alimentos para mascotas, de lo cual hablan abiertamente, son: conocer a los proveedores de ingredientes y seguir revisándolos en forma continua. IA

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