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on April 18, 2008

Micotoxinas en ingredientes para alimento balanceado de aves

La presencia de micotoxinas en las dietas de aves puede causar pérdidas considerables en el sistema de producción avícola.

Micotoxinas son substancias tóxicas resultantes del metabolismo secundario de diferentes cepas de hongos filamentosos. Son compuestos orgánicos, de bajo peso molecular y no poseen inmunogenicidad.

En climas tropicales y subtropicales, el desarrollo fúngico se ve favorecido por factores como excelentes condiciones de humedad y temperatura. Los hongos crecen y proliferan bien en cereales, principalmente en cacahuates o maníes, maíz, trigo, cebada, sorgo y arroz, en los que generalmente encuentran un substrato altamente nutritivo para su desarrollo. El crecimiento fúngico y la producción de micotoxinas en cereales pueden ocurrir en las diversas fases del desarrollo, maduración, cosecha, transporte, procesamiento o almacenamiento de los granos. Por eso, la reducción de la humedad de los cereales a través del secado es de fundamental importancia para reducir los niveles de contaminación.

Se puede dividir a las principales micotoxinas en tres grupos: las aflatoxinas, producidas por hongos del género Aspergillus como A. flavus y parasiticus; las ocratoxinas, producidas por el Aspergillus ochraceus y diversas especies del género penicillium; y las fusariotoxinas, que poseen como principales representantes los tricotecenos, la zearalenona y las fumonisinas, producidas por diversas especies del género Fusarium.

La formación de micotoxinas depende de una serie de factores, como la humedad, temperatura, presencia de oxígeno, tiempo para el crecimiento fúngico, constitución del substrato, lesiones a la integridad de los granos causadas por insectos o daño mecánico/térmico, cantidad de inóculo fúngico, así como la interacción/competencia entre las líneas fúngicas.

El sistema de secado y almacenamiento existente también contribuye para la evolución del problema en nuestras condiciones. La temperatura de la masa de granos en el interior de los silos en muchos casos supera los 18°C recomendados, permitiendo un crecimiento fúngico intenso, especialmente por la deficiente aireación de la mayoría de las unidades almacenadoras que, incluso existiendo, debido al exceso y mala distribución de las impurezas no son efectivas en el control de los puntos de calor en la masa de granos.

Tabla 1: Principales micotoxinas, hongos productores, alimentos más contaminados y condiciones en que ocurren en la avicultura. 

Esta y muchas otras razones explican el alto predominio de micotoxinas como contaminantes habituales de los cereales en Brasil y en países con un clima similar.

La micotoxicosis implica enormes pérdidas de orden económico, sanitario y comercial. Sin embargo, el mayor problema de las micotoxicosis se atribuye a los daños relacionados con los diversos órganos y sistemas de los animales, implicando la reducción del rendimiento productivo de los mismos. Las manifestaciones agudas ocurren cuando los individuos consumen dosis moderadas a altas de micotoxinas. Pueden aparecer signos clínicos y un cuadro patológico específico, dependiendo de la micotoxina ingerida, de la susceptibilidad de la especie, de las condiciones individuales del organismo y de la interacción o no con otros factores.

Las lesiones dependerán de cada micotoxina, siendo las más encontradas, hepatitis, hemorragias, nefritis, necrosis de las mucosas digestivas y finalmente, muerte. La micotoxicosis crónica es la más frecuente, ocurre cuando existe un consumo de dosis moderadas a bajas. En estos casos, los animales presentan un cuadro que se caracteriza por la reducción de la eficiencia reproductiva, peor conversión alimenticia, reducción de la tasa de crecimiento y de la ganancia de peso. Este cuadro solamente se detecta mediante cuidados especiales o a través de un programa de análisis de micotoxinas presentes en la alimentación.

Tabla 2: Principales micotoxinas encontradas en Brasil. 

Aflatoxinas

Aflatoxinas son metabolitos secundarios producidos por hongos del género Aspergillus, sobretodo A. flavus y A. parasiticus. Fueron descubiertas en la década de 1960, luego de provocar un brote (Turkey X disease) altamente letal en pavos en Inglaterra. En brotes de aflatoxicosis, una de las características más destacadas es la mala absorción de alimento que se manifiesta por la presencia de partículas mal digeridas de alimento balanceado en las excretas de las aves, fenómeno asociado con esteatorrea o aumento de la excreción de lípidos. La esteatorrea presente en la aflatoxicosis puede ser severa, con incremento de hasta diez veces del contenido de grasa en las heces.

Palidez de las mucosas y patas se observan también en pollos y ponedoras que reciben alimento balanceado contaminado con aflatoxinas. Esta pigmentación deficiente parece resultar de la menor absorción, reducción en el transporte y deposición de los carotenoides de la dieta, siendo la aflatoxicosis identificada como "síndrome del ave pálida".

La sensibilidad a los efectos tóxicos de las aflatoxinas varía considerablemente entre las especies animales. Inclusive entre individuos de una misma especie, la relación dosis-respuesta puede variar de acuerdo con raza, sexo, edad y composición de la dieta, entre otros factores. Para muchas especies, los machos son más susceptibles que las hembras, mientras que en general, la sensibilidad es acentuadamente mayor en los jóvenes que en los adultos.

En ponedoras el diagnóstico de los trastornos causados por las aflatoxinas sobre la producción de huevos es posible solamente luego de algunos días o semanas. Ponedoras que consumen una dieta conteniendo 5 ppm de aflatoxinas durante 4 semanas, pueden presentar reducción en la producción de huevos a partir del octavo día, llegando a una reducción de la producción del orden del 35% una semana luego de la retirada de la micotoxina de la dieta. La aflatoxicosis también induce a la reducción del tamaño de los huevos, así como a la reducción proporcional en el tamaño de las yemas.

Era de conocimiento general que los pavos eran más sensibles a los efectos de las aflatoxinas que los pollos de engorde, sin que por otra parte se conociera el impacto real de estas micotoxinas en el desarrollo de dichas aves. Estudios realizados en el Laboratorio de Análisis Micotoxicológicas, Universidad Federal de Santa Maria (LAMIC/UFSM) demostraron que, durante los primeros 42 días, los pavos presentan una sensibilidad a la intoxicación por aflatoxinas cerca de 4 a 6 veces mayor que los pollos.

Pollos jóvenes afectados por aflatoxinas presentan mayores daños en su desarrollo en comparación con las aves de más edad.

Ácido ciclopiazónico

Además de producir las aflatoxinas, algunas cepas de Aspergillus flavus también producen Ácido Ciclopiazónico (CPA). Se ha asociado este ácido con algunos signos clínicos presentados por las aves en el primer cuadro de aflatoxicosis descrito (Turkey X disease). No obstante, los análisis de las muestras de dicho episodio indicaron la presencia de esta micotoxina. El CPA ocurre naturalmente en el maíz y en los cacahuates y, generalmente, su presencia está asociada a la existencia de aflatoxinas. Los principales signos clínicos de la intoxicación por CPA incluyen la merma de la ganancia de peso, vómitos y signos neurológicos siendo generalmente fatales. Lesiones incluyen degeneración y necrosis hepática, lesiones hemorrágicas en el miocardio, proventrículo, molleja y bazo. Entre las lesiones citadas, la que mas se nota son las erosiones en la molleja de las aves intoxicadas.

Tricotecenos

Las principales micotoxinas del grupo de los tricotecenos abarcan la Toxina T-2, Deoxinivalenol (DON o vomitoxina) y Diacetoxiscirpenol (DAS), producidas por hongos de diversos géneros, principalmente Fusarium.

Intoxicaciones crónicas involucrando toxina T-2 o DAS inducen a una reducción del consumo de alimento balanceado y ganancia de peso, lesiones orales, necrosis de los tejidos linfoide, hematopoyético y mucosa oral, con eventuales trastornos nerviosos (posición anormal de las alas, reducción de reflejos), emplume anormal y reducción del espesor de la cáscara de los huevos. Particularmente en ponedoras, las lesiones orales se producen en aproximadamente el 50% de los lotes o parvadas cuando se alimenta a estas aves con alimento balanceado conteniendo 2 ppm de toxina T-2. Otras aves, como pavos y gansos, son más sensibles a la toxina T-2 que los pollos de engorde.

Las micotoxinas T-2 y DAS producen lesiones orales en pollos de engorde cuando presentes en niveles a partir de 1 ppm en el alimento balanceado. Las aves presentan reducción del consumo alimentario, retardo en el crecimiento, alteraciones en el cuadro sanguíneo y neurotoxicidad.

Alimento balanceado contaminado con DAS causa merma de la producción de huevos, coincidiendo con descenso en el consumo de alimento balanceado y surgimiento de lesiones orales, persistiendo por hasta dos semanas luego del término de la ingestión de la toxina y sugiriendo que es necesario un período de reposición nutricional para la recuperación del ave. La disminución del consumo de alimento balanceado puede estar relacionada con las lesiones orales causadas por la toxina.

Los efectos de los tricotecenos en pollos y reproductoras incluyen rechazo súbito de alimento balanceado, pérdida de peso y lesiones orales, merma la producción de huevos y reducción de la calidad de la cáscara, con aumento en los porcentajes de mortalidad embrionaria y disminución de la eclosión. También los machos son afectados por alimentos contaminados por tricotecenos, produciéndose una reducción de la fertilidad y del volumen espermático.

Estudios similares realizados con DON, por otra parte, han aclarado que con excepción de una reducción transitoria en los niveles de hemoglobina, o un levísimo efecto en la calidad del huevo, no hay evidencia significativa de que esta toxina afecte el rendimiento de las aves. Las aves son capaces de tolerar concentraciones relativamente altas de DON en la dieta y un poco menos en relación a la toxina T-2 y DAS. Los niveles de DON normalmente encontrados en alimentos contaminados (0,35 a 8,0 ppm), no presentan signos de algún problema sanitario perceptible en pollos.

Los tricotecenos generalmente no inducen a un aumento de la mortalidad en aves que no sean pollos, requiriendo niveles de varias centenas de partes por millón para acarrear una mortalidad significativa.

Fumonisinas

Las fumonisinas, un grupo de decenas de micotoxinas, son producidas por hongos de los géneros Alternaria y Fusarium, principalmente por el F. moniliforme. Las fumonisinas con mayor incidencia e importancia toxicológica son la B1 y la B2. Los niveles de contaminación en diferentes partes del mundo están normalmente por debajo de los 5 ppm, y cerca de un tercio de las muestras analizadas están contaminadas. Los análisis realizados en los últimos 11 años en el LAMIC (1996 2007) constataron que cerca del 41% de las muestras de maíz y el 44% de las muestras de alimento balanceado están contaminadas por fumonisinas.

Estudios realizados por LAMIC comprobaron que dosis inferiores a 50 ppm de fumonisina B1 impactan negativamente el peso de pollos de engorde de hasta 21 días, representando pérdidas del 4%. Niveles de 100 ppm determinaron pérdidas del 12% al 21% en la ganancia de peso a los 21 días.

Otro factor importante que se debe considerar en lo tocante a las fumonisinas, es que los hongos que producen estas micotoxinas producen una serie de otros compuestos toxígenos. Estas substancias pueden estar presentes en la alimentación de las aves y determinar pérdidas de rendimiento aún más significativas.

En las aves intoxicadas por fumonisinas, los signos clínicos generalmente incluyen: menor ganancia de peso, mortalidad, diarrea, ascitis, hidropericarditis y palidez del miocardio, edema y congestión renal, ulceración en la mucosa oral en pavos, aumento en el peso relativo de hígado, proventrículo y molleja.

Ocratoxina A

La Ocratoxina A (OTA) fue originalmente aislada como un metabolito tóxico de Aspergillus ochraceus. Esta micotoxina es producida por seis especies adicionales de Aspergillus y un número similar de especies de Penicillium. Es tres veces más tóxica que la aflatoxina en pollos y es, en primer lugar, una nefrotoxina. Durante un cuadro de ocratoxicosis, el riñón aumenta de tamaño y pierde el color debido a la acumulación de ácido úrico.

Estudios con pollos alimentados con alimento balanceado contaminado con aflatoxina, OTA, y con ambas, demostraron el efecto sinérgico de las mismas, observándose que el peso corporal fue significativamente inferior en las aves alimentadas con ambas micotoxinas entre las 2 y 3 semanas de edad. Las micotoxinas individualmente redujeron la ganancia de peso en el 12% cada una, mientras que su combinación disminuyó en el 40% la ganancia de peso.

Interacciones sinérgicas entre aflatoxina y OTA entre OTA y toxina T-2 y una interacción antagónica entre OTA y DAS se observaron en estudios con pollos de engorde.

La toxicidad de la OTA se expresó en la disminución de la ganancia de peso y en alteraciones en el peso relativo de páncreas, riñón, proventrículo y en la bioquímica sérica al final de la segunda semana de un experimento con OTA y CPA. La reducción de la ganancia de peso fue del 19,3% en relación con el grupo control cuando se alimentó a las aves con alimento balanceado conteniendo apenas OTA, y del 17,6% cuando contaminada con CPA. La interacción entre OTA y CPA causó una disminución del 31% en la ganancia de peso.

Pollos alimentados con alimento balanceado contaminado con Fumonisina B1 (FB1) y OTA presentaron reducción en la ganancia de peso al final de la primera y segunda semana de vida, cuando comparados a pollos alimentados con la dieta control. También se observó que la ocurrencia de intoxicación por OTA causa reducción de la producción de huevos y empeora la calidad de la cáscara en ponedoras.

Las micotoxinas de mayor importancia para la producción avícola en el territorio brasileño son las aflatoxinas, seguidas por las fumonisinas y el deoxinivalenol. Para estas tres micotoxinas, la positividad supera el 40%, o sea, poco menos de la mitad de todos los alimentos analizados en Brasil presentan contaminación debido a estos contaminantes. Además, la contaminación promedio observada también es elevada si consideramos las informaciones presentadas a continuación en la Tabla 3.

Tabla 3: Limites de seguridad de micotoxinas (ppb) recomendados para aves de producción. 

Con base en los experimentos in vivo realizados en el LAMIC y en la ocurrencia de las micotoxinas evidenciada en los últimos años en las más de 80 mil muestras de materias primas y alimentos enviados al LAMIC, se estableció una recomendación con relación a los limites de seguridad de micotoxinas para aves de producción.

Control y gestión de las micotoxinas

El control y la gestión de las micotoxinas implican un proceso que posee una serie de actividades críticas. Todo comienza con la definición de un programa de monitoreo. Esto implica la definición del proceso de muestreo, pasa por una gama de análisis y controles y termina por la toma de una decisión.

Esta debe considerar el uso seguro de la dieta en la que el riesgo de intoxicación por micotoxinas pueda minimizarse y que el costo/beneficio sea exactamente cuantificado, permitiendo la maximización de la productividad de la parvada.

El envío al laboratorio deberá ser lo más rápido posible y el material acondicionado en un embalaje resistente. Es importante que el tiempo de transporte no supere las 48 horas.

El procedimiento habitual comienza con la toma de por lo menos 3 y como máximo 5 muestras por turno de producción.

Es necesario adoptar algunos cuidados básicos para permitir un muestreo eficiente:

  • Recolección de muestra representativa, siguiendo un plan de muestreo;
  • La muestra se deberá tomar lo más próxima posible al lugar en que el animal intoxicado consumió el alimento (comederos);
  • La toma de sangre y examen de órganos permite un análisis retrospectivo de algunas contaminaciones, principalmente en las situaciones en que el alimento no está más disponible. Algunas micotoxicosis como la causada por la ocratoxina A, son detectables en la sangre hasta 35 días luego de la ingestión de la toxina;
  • Identificación del componente en la alimentación contaminada en los casos en que se detectan micotoxinas en el alimento balanceado formulado.

Utilización de aditivos anti-micotoxinas

Una vez que las micotoxinas estén formadas, cualquier esfuerzo para prevenir el crecimiento fúngico es inútil. Un método ampliamente utilizado para el control de las micotoxicosis es el uso de materiales nutricionalmente inertes en la dieta animal, con el propósito de disminuir la absorción de las micotoxinas en el tracto gastrointestinal de las aves. Estas substancias eran llamadas adsorbentes de micotoxinas y actualmente son genéricamente denominadas aditivos anti-micotoxinas (AAM).

A pesar de que existen en el mercado brasilero un número significativo de productos, investigaciones recientes en Brasil comprobaron que apenas el 50% de los productos AAM adecuadamente examinados, presentan potencial satisfactorio para utilización con esta finalidad. A pesar de que buena parte de los productos no se ajusta a las exigencias para la utilización como AAM, resta aún la incertidumbre de cuánto y cuándo utilizar un producto comprobadamente eficaz. Esta respuesta se obtiene a través del constante monitoreo de la producción de las fábricas de alimentos.

De un modo general, se admite que todas las dietas para la fase pre-inicial deben tener en su formulación la inclusión de un AAM; las dietas preparadas para las demás fases deben tener en cuenta el Riesgo de Micotoxinas (RM) para la inclusión o no del AAM. Este índice (RM) considera la interacción entre la contaminación promedio de las muestras analizadas y el predominio promedio de cada micotoxina en estas muestras, lo que sirve de referencia para la toma de decisiones con relación a la utilización de los AAM.

Conclusiones y recomendaciones

La presencia de micotoxinas en las dietas suministradas a las aves puede determinar pérdidas considerables en el sistema de producción avícola. La presencia considerable de micotoxinas en los principales componentes de la dieta de aves determina que se adopte un programa continuo de control, basado en el uso de AAM (adsorbentes). Para la adopción de medidas de control, es necesario saber con exactitud la contaminación existente, haciendo imprescindible la implementación de un programa de monitoreo de materias primas y/o de los alimentos destinados al consumo.

El control futuro del problema de micotoxinas en la economía ganadera, depende de la implantación de políticas adecuadas en el ámbito del manejo agrícola, así como de los sistemas de almacenamiento que son la raíz del problema. Solamente políticas en estas áreas conllevarán resultados económicos duraderos para la avicultura. --Abreviación de conferencia presentada durante el XX Congreso Latinoamericano de Avicultura, septiembre 2007 en Porto Alegre, Brasil.

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