La industria avícola brasileña ha vivido en los últimos dos años momentos de gran emoción y expectativas. En 2006, a causa de las irrupciones casi simultáneas de la influenza aviar en diferentes partes del mundo y del pánico que se esparció entre la población, disminuyó el consumo, lo que empujó a la baja a las exportaciones nacionales en el primer trimestre del año. La solución fue la de vender en el mercado interno la carne de pollo no exportada, lo que hizo que los precios cayeran de la noche a la mañana. De esta forma, el sector se vio obligado a maniobras bien pensadas y rápidas para sacar la producción y por lo tanto, intentar minimizar los estragos causados por la superposición de estas adversidades. A partir del segundo semestre de 2006, el escenario comenzó a cambiar, ya que la reducción del sacrificio hizo subir los precios internos y el pánico internacional poco a poco se disipó, lo que trajo de regreso a los consumidores y de ahí la recuperación de las exportaciones. El año 2006 cerró por abajo de las expectativas del sector.

Optimista, a pesar de los percances por los cuales acababa de pasar, la industria avícola brasileña vislumbraba al cambiar a 2007 un año nuevo promisorio. Los pronósticos se confirmaron gracias a la combinación sumamente favorable de distintos factores, tales como la demanda internacional animada de commodities, precios por las nubes y una rápida recuperación de la capacidad de producción de las empresas brasileñas. Como resultado, el año de 2007 con sus récords de producción, exportación y precios promedio, fue histórico para el sector.

Aunque, no será solamente por los significativos números de la industria avícola nacional que 2007 será recordado como un año emocionante. A partir del inicio del año fue posible prever que habría en los meses por delante mucho más electricidad en el aire de lo que se suponía inicialmente, con la resucitación en un creciente continuo como se vio con el embate entre Sadia y Perdigão por el liderazgo del mercado de carnes en Brasil.

Sadia y Perdigão estuvieron bajo los proyectores de los medios de negocios cuando protagonizaron en el segundo semestre de 2006, un proceso de oferta hostil de la primera por la segunda, un negocio que por una serie de razones, acabó por no concluirse. El evento, por su desenlace, dejó secuelas en ambas empresas que de manera inteligente trataron de elaborarlas y convertirlas en lecciones positivas.

Perdigão sale de compras

Perdigão, la ofertada, se sumergió después del evento en un profundo autoanálisis de su estrategia de negocios pasada y principalmente en la futura. Con el proceso, la empresa concluyó que necesitaba disminuir su vulnerabilidad y dejar de esta forma de ser el blanco de posibles ofertas en el futuro, hostiles o no. Para asegurar su supervivencia futura, la empresa decidió aumentar musculatura y su inserción en el mercado global. A causa de esto, declaró abierta la temporada de caza de nuevos negocios en ambas direcciones y se dedicó a ella, con raro apetito y aliento. Al enfocarse a diferentes áreas de negocios y ya no principalmente en las carnes, su marca en los últimos años, y apoyada por un programa significativo de inversiones, Perdigão salió de compras.

En su primera incursión en el primer trimestre del 2007, la empresa compra Sino dos Alpes por cerca de $4.8 millones de dólares, una pequeña empresa de especialidades a base de carnes de cerdo y de pollo. En el mismo mes, la empresa inaugura la unidad de Mineiros en Goiás, al centro-oeste de Brasil, con capacidad de 81 mil toneladas anuales de productos procesados a base de carne de aves pesadas - pavo y pollo pesado (roster) marca Chester.

La diversificación y principalmente la inversión en productos más sofisticados en mercados de alto poder adquisitivo era la estrategia que ya venían anunciando sus ejecutivos en declaraciones públicas, pero trabajada en silencio. En la secuencia de sus recientes acciones, la empresa anuncia que después de dos años de negociación estaba comprando Plusfood, procesadora de carne holandesa, por 30 millones de euros. Plusfood, con plantas en Holanda, Reino Unido y Rumania, factura 75 millones de euros anualmente con la venta de 20 mil toneladas de derivados de aves, carne de res. El principal objetivo de la adquisición fue el de avanzar con sus ventas en la cadena de valor y alcanzar a los clientes finales del mercado europeo.

Para celebrar sus 73 años de fundación, Perdigão inauguró las obras de ampliación de la planta de procesamiento avícola de Nova Mutum, en Mato Grosso, con una capacidad de 280 mil aves/día y compró el complejo avícola Gale Agroindustrial, en Jataí, Goiás, en el centro-oeste de Brasil. Esta unidad, junto con la de Rio Verde, sacrifica diariamente 500 mil aves.

Junto con esto, la empresa regresa a la producción de carne de res, negocio que había abandonado en los años 90 y donde volvió a participar desde 2005 a través de terceros. El sacrificio de ganado de engorda hoy en día de 500 cabezas diarias, debe llegar a 6 mil cabezas/día en 2009 y a 8 mil cabezas/día en 2011.

Al ya estar actuando en el mercado de margarinas con marcas propias, la empresa cierra con Unilever un acuerdo de compra de sus marcas de margarina Doriana, Claybom y Delicata, que continuará produciendo Unilever en forma de comodato. Este acuerdo ayudó a Perdigão a crecer con marcas fuertes y conocidas en el segmento de margarinas, donde su participación era incipiente.

Ya dueña del 51% del capital de Batavia adquirido en 2006, Perdigão adquirió el 49% del capital restante de esta tradicional empresa de lácteos localizada en el sur de Brasil. Con esto, pasa a controlar integralmente a la empresa que procesa 240 millones de litros de leche al año.

Con tasas de crecimiento económico en el orden del 15% al año, la región noreste de Brasil fue escogida para ser la nueva base fabril de Perdigão. Con una inversión de $140 millones de dólares, la empresa va a instalar en el estado de Pernambuco una unidad de Batávia, que procesará 100 mil litros de leche al día, una unidad para fabricación de salchichas, embutidos tradicionales (lingüiças) y mortadela, con capacidad de 120 mil toneladas/año, y un centro de distribución para servir los mercados de la región.

Perdigão juega su carta mayor

Cuando parecía que el ritmo de crecimiento y diversificación conferidos por Perdigão en 2007 habían agotado las oportunidades de inversiones en el mercado interno, la empresa jugó su carta mayor. En octubre, ya para terminar el año 2007, Perdigão incorpora Eleva Alimentos, la antigua Avipal, uno de los principales grupos productores de aves, cerdos y lácteos de Brasil, con sede en Rio Grande do Sul. La operación de la adquisición de Eleva se cerró en febrero de 2008, cuyo negocio involucró un monto aproximado de $1,700 millones de dólares. Con el negocio, Perdigão no sólo incorporó una empresa con una producción totalmente sinérgica a la suya, sino que lo principal fue que asumió el liderazgo en facturación en el segmento de procesamiento de carne de cerdo y de pollo en Brasil, dejando atrás a Sadia. Vale la pena mencionar que este hecho sucedió al haber pasado poco más de 12 meses de la oferta hostil que la empresa recibió de su mayor competidor.

Facturación de Perdigão

Perdigão cerró el año de 2007 con una facturación bruta de aproximadamente $4,300 millones de dólares, valor 27.6% superior al registrado en 2006. La utilidad neta en el período creció 174%, lo que sumó $170 millones de dólares.

Perdigão cerró el primer trimestre de 2008 con una facturación bruta de R$2,850 millones de reales, valor 59.5% superior al obtenido en el mismo período del año anterior, con un crecimiento total de 64.5% en volumen vendido.

Las ventas en el mercado interno sumaron R$1,740 millones de reales, aumento del 69% comparado con el mismo ejercicio del año anterior, con un incremento del 31% en el volumen de carnes. Las exportaciones llegaron a R$1,100 millones de reales, valor 46.7% superior en comparación al primer trimestre de 2007. Los volúmenes totales de ventas en el mercado externo fueron 31.9% mayores en carnes.

El presidente de Perdigão, Nildemar Secches, anunció recientemente que José Antonio Fay, actual director general del Negocio Perdigão, lo va a sustituir en el cargo de presidente a fines de octubre de 2008. Después de esta fecha, Secches permanecerá en la presidencia del consejo de administración, cargo que tiene desde el año pasado. Secches ha sido el presidente de Perdigão desde 1994.

Sadia reevalúa

En diciembre de 2007, es decir, más de un año después de ocurrido el rechazo de Perdigão de la oferta recibida de Sadia, el evento pareció todavía traer amargos recuerdos a Walter Fontana Filho, presidente del consejo de administración de Sadia. En esa ocasión, declaró a la prensa que su empresa podría haber sido más arriesgada en la oferta que le hizo a Perdigão. Sadia hizo una oferta inicial de R$3,200 millones de reales por la rival, propuesta ampliada posteriormente a R$3,800 millones, pero al igual que la primera, también fue rechazada por un grupo de accionistas de Perdigão. "Teníamos una línea de crédito en condiciones muy ventajosas y mayor que el monto de la oferta que hicimos. Creo que hubiéramos podido ir más lejos", dijo Fontana. "La unión de las dos empresas daría a Brasil la capacidad de ser un consolidador mundial", concluyó el ejecutivo.

Con esta declaración de su ejecutivo, Sadia aparentemente admitió también haber obtenido lecciones importantes del cuasinegocio que protagonizó con Perdigão. Como no vale la pena llorar por lo sucedido, la empresa anunció a principios de 2007 que se proponía duplicar hasta 2011 la facturación de $3,500 millones de dólares obtenida en 2006. Para llegar a eso, Sadia va a necesitar ampliar su participación en producción y ventas en los mercados interno y externo, y aumentar la agregación de valor a su cartera de productos.

"Sadia seguirá manteniendo el enfoque en su negocio principal: núcleo de negocios con aves, cerdos y ganado de engorda, y en la internacionalización. Tendremos una Sadia con mayor valor agregado, con una creciente participación del ganado de engorda en los negocios y más fuerte en el exterior", afirmó Gilberto Tomazoni, presidente de la empresa. El mayor valor agregado previsto vendrá justamente de la mayor apuesta en productos industrializados que ya vienen ganando espacio en la cartera de la empresa en los últimos años, aclaró.

Con su estrategia fina y claramente definida y cimentada en un sólido programa de inversiones en el que la empresa puso a disposición $500 millones de dólares en 2007, y deberá aportar $1,000 millones en 2008, el mayor monto en sus 63 años de historia, Sadia dio inicio en 2007 a una trayectoria rápida de medidas con el objetivo de cumplir el desafío que se autoimpuso.

Por la proximidad con la zona productora de granos, el estado de Mato Grosso, al occidente de Brasil, fue presentado con dos nuevas unidades de la empresa: en la ciudad de Lucas do Rio Verde, se están edificando una planta de procesamiento de 500 mil pollos diarios y otra de 5 mil cerdos al día. El proyecto incluye también una incubadora, granjas de pollos, granjas reproductoras de cerdos y una planta de alimentos balanceados.

En la ciudad de Campo Verde, Sadia va a construir en 2008 una unidad de sacrificio de pollos y pavos. El nuevo complejo, donde la empresa ya tiene granjas y planta de alimentos balanceados, tendrá la capacidad de sacrificar 400 a 500 mil pollos al día, aunque aún no se ha determinado la cantidad de pavos. La unidad va a producir solamente productos crudos, el enfoque de la planta que debe comenzar a operar en 2009 es el mercado externo, sobre todo para los productos de pavo.

Sadia no resistió el atractivo de la bonanza económica de la región noreste, donde las ventas de varias compañías de alimentos han crecido a tasas mayores que en el resto del país, y decidió instalarse en Pernambuco, al igual que Perdigão. La unidad de la empresa estará dedicada a la producción de embutidos y contará con un centro de distribución para atender los estados de la región.

Sadia no descuidó las oportunidades de hacer adquisiciones que fueran sinérgicas y permitieran acelerar su crecimiento. A finales de 2007, compró Big Foods, productora de alimentos industrializados de mayor valor agregado, como sandwiches, lasañas, pizzas, panes, y productos de pastelería. A principios de 2008 fue el turno de Excelsior Alimentos, de Rio Grande do Sul, empresa que tiene como principal mercado la región sur de Brasil, donde vende salchichas, embutidos, jamones crudos y mortadelas. En la secuencia, adquirió la planta de sacrificio de aves Goiaves, en Goiás, al centro-oeste de Brasil. La unidad tiene capacidad para sacrificar 100 mil aves/día actualmente, pero por los planes de la empresa llegará a las 200 mil aves/día a partir de 2009.

Sadia = internacionalización

La internacionalización fue la marca de Sadia en 2007. Con inversiones de aproximadamente $45 millones de dólares, de un total de $70 millones, Sadia construye en Kaliningrado, Rusia, su primero complejo fuera de Brasil. Coinversión con la rusa Miratog, su representante local, la unidad, inaugurada en el transcurso de 2007 a 2008, tiene una capacidad para producir originalmente 53 mil toneladas anuales de alimentos industrializados de pollo y cerdo, aunque puede llegar a las 70 mil toneladas. La nueva unidad le permitirá a Sadia vender productos para al menudeo y para el servicio de alimentos de Rusia, segmentos en que no actúa hoy en día.

El grande triunfo de la empresa es el de poder volverse proveedor de productos, posiblemente con exclusividad para McDonald's, en Rusia. Y parece que continuará siendo en los años por venir.

En 2008, la empresa comienza a construir su segunda fábrica en el exterior, en Ras Al Khaimah, uno de los siete emiratos situados en el Medio Oriente. La empresa, que ya tiene oficina comercial en Dubai, escogió Ras Al Khaimah para instalar su nueva unidad industrial para poder atender a partir de ella los mercados del Medio Oriente a donde actualmente ya exporta $500 millones de dólares al año, equivalentes al 25% de su facturación de las exportaciones. Las inversiones van a ser de cerca de $60 millones de dólares y la fábrica producirá alimentos industrializados de pollo y res.

Estos dos proyectos son importantes en la estrategia de internacionalización de Sadia por el peso que las dos regiones tienen en las exportaciones de la empresa. En los primeros nueve meses de 2007, del total de $1,300 millones de dólares vendidos por la compañía al exterior, 22% resultaron de embarques al Medio Oriente y 20% para Eurasia, que incluye a Rusia. Están en línea también con la estrategia de crecimiento de Sadia, que sustenta que no piensa en diversificar su enfoque, como hizo Perdigão con la leche. Prefiere dar prioridad al "core business" (principal negocio) y avanzar en la internacionalización.

"Tenemos buenas oportunidades de crecimiento en el mercado interno, donde las perspectivas son enormes, y vamos a exportar $2,200 millones de dólares en 2007. Y con la revaluación del real, el momento es bueno para compras en el exterior", informó recientemente Walter Fontana Filho.

Fontana afirma que el proceso de internacionalización de Sadia no va a parar con la fábrica de los Emiratos. En 2009, se como adelantó recientemente, va a empezarse a construir otra planta en el exterior, con un aporte también en el orden de los R$100 millones de reales.

Conclusión

Queda clara la necesidad apremiante que tiene Perdigão de crecer y robustecerse para transformarse de cazado en cazador, mientras que a Sadia le queda el papel más cómodo de seguir invirtiendo y creciendo. No importan tales diferencias. Con todo esto ganan las empresas y sus empleados y gana por extensión, la industria de la carne y la economía brasileñas. Aunque, a juzgar por el ritmo y amplitud de los negocios y los volúmenes de inversiones hechos por estos dos gigantes en los últimos meses, esta historia parece estar apenas comenzando...