A mediados del mes de mayo se celebró el X Congreso Nacional de Avicultura, en Maracaibo, Venezuela. Tuve el placer de participar en este evento como parte de mi primera visita a Venezuela.

Los congresos nacionales de avicultura en Venezuela se celebran cada tres años y siempre tienen una participación muy fuerte. Le tocó a Maracaibo ser sede de este congreso después de doce años. Llegaron un total de 1,100 participantes, lo que superó las expectativas de los organizadores del congreso. Con 52 conferencistas de todo el mundo, el programa técnico científico tuvo un calibre muy alto y los salones estaban llenos. Había cerca de 60 empresas expositoras en el salón de exposiciones, que estuvo muy ocupado durante todo el Congreso.

Maracaibo, en el occidente de Venezuela, es la segunda ciudad más grande del país con casi 2 millones de personas, y es el centro de la industria petrolera venezolana. Aunque Maracaibo y el estado de Zulia no es la zona avícola más grande del país, tiene una avicultura muy próspera, en donde todas las principales empresas del país producen en esta región. Además, Maracaibo es donde nació la avicultura industrial venezolana.

Durante mi estadía pude visitar varias empresas pequeñas y medianas que forman parte de PYMI Avícola. Este grupo de 17 empresas se formó hace cinco años principalmente para comprar en conjunto insumos de alimentos, y así reducir sus costos. Estas empresas también trabajan de manera conjunta en el área de responsabilidad social. Producen muy bien, han superado los retos del mercado venezolano y están invirtiendo en el futuro. (Se publicará un artículo sobre PYMI Avícola en una edición futura de la revista.)

Bajo la presidencia de Hugo Chávez, la industria avícola venezolana ha experimentado grandes retos, pero de todas formas ha podido superar las dificultades. En 2003 Chávez subsidió los alimentos para los sectores de menores recursos económicos alrededor del 80% de la población. Aumentó en los últimos tres años el poder adquisitivo de las personas con menores recursos económicos en un 150%. Pero las negociaciones entre el gobierno y la industria avícola (y otras industrias agroalimentarias) se estancaron, y Chávez, en el 2003, impuso controles de precios y comenzó a importar pollo brasileño. Entonces, la industria avícola tuvo que enfrentar el reto de los controles de precios al mismo tiempo que los precios de granos estaban subiendo vertiginosamente, además de tener competencia de pollo subsidiado de Brasil.

En mayo, el gobierno subió los precios de pollo beneficiado y quitó el control de precios para los huevos, dándole así más oportunidad a la industria avícola de ser rentable.

Lo raro es, que a fin de cuentas, los ataques de Chávez contra la industria avícola tuvieron dos resultados positivos: primero, los controles de precios le dieron estabilidad al mercado, y a la industria le gusta la estabilidad. Segundo, por haber subsidiado pollo para los sectores de menores recursos económicos, estas personas se acostumbraron a comer pollo entero, que anteriormente no podían comprar sino alas y cuello, y ahora seguirán consumiéndolo. Por ende, la industria tiene un nuevo segmento del mercado que se acostumbró a comer pollo entero.

Finalmente, la industria avícola venezolana se beneficia del hecho que el país es el cuarto productor de petróleo más grande del mundo y que la gasolina cuesta 14 centavos US por 1 galón (3.7 litros). Venezuela es el país con los precios más bajos de gasolina en el mundo. Con los costos energéticos significativamente reducidos, a diferencia del resto del mundo, la industria avícola venezolana puede equilibrar los costos de insumos para alimentos.

Entonces, entre estos tres factores: estabilidad de precios, combustible económico y la apertura de un nuevo segmento de consumidores, la industria avícola venezolana está superando los retos y obstáculos de los años recientes.

El resultado es que hoy en día se consumen 35 kg de pollo y 142 huevos per capita, un nivel mucho más alto de lo que la industria avícola esperaba para el 2008.

Para añadir una nota personal, después de haber trabajado para la revista Industria Avícola por casi 18 años, por fin fui a Venezuela. Estoy algo avergonzado de haber tomado tanto tiempo en ir a un mercado tan importante como lo es Venezuela, aunque en el pasado hice varios intentos por ir, pero que nunca dieron fruto. Sin embargo, por haber ido finalmente a Venezuela, soy el primer editor de Watt, e Industria Avícola, en haber visitado los 19 países de América Latina. No sólo he visitado todos los países de esta región, sino que también he visitado instalaciones avícolas en todos los países. En Venezuela, como en todos los países que visito, me recibieron muy cordialmente y con mucho orgullo me mostraron los logros de su industria avícola (además de enseñarme a hablar maracucho).

Para resumir, en este, mi primer viaje a Venezuela, pude participar en un congreso avícola de muy alto nivel además de ver por mi mismo que la industria avícola venezolana está fuerte, no obstante los retos recientes que ha experimentado. IA