El año pasado, la Exposición Avícola Internacional fue excepcional en el sentido que fue un exposición muy fuerte, algo que no había ocurrido por algunos años. Además, en el 2005 la fortaleza de la industria avícola latinoamericana fue muy evidente en Atlanta, y hablaban de eso.

Este año (2006) fue lo opuesto, en el sentido que se sintió ser una exposición muy débil en total y particularmente se sintió la falta de los avicultores latinoamericanos. Comenzando con los cocteles de hospitalidad la noche antes del inicio de la exposición – se vio que habían llegado menos participantes de Latinoamérica. A lo largo de la exposición yo le pregunté a los expositores cómo veían la participación latinoamericana, y casi todos mencionaron que había bajado.

Al buscar razones por la falta de participación latinoamericana, no hubo acuerdo en una sola causa, sino que se dieron varias razones: tiempos difíciles en la industria avícola latinoamericana, “temor” sobre influenza aviar, políticas de inmigración de EUA, otros eventos importantes este año, la falta de algunas importantes empresas expositoras, etc.

Todas estas razones tienen algo de mérito, y todas en combinación tuvieron su efecto. Algunas empresas importantes, particularmente las de equipos de producción, han decidido sólo participar en Atlanta cada dos años, y este fue el año que no vinieron.

Sin embargo, dado todo lo anterior mencionado, la realidad es que este año llegaron a Atlanta casi el mismo número de participantes que el año pasado. La participación internacional sí cayó en 400 personas, pero la mayoría de estos fueron los europeos y canadienses. Aunque varios países latinoamericanos tuvieron menos participación que el año pasado, no fueron bajas significativas – con la excepción de Perú.

Además, al preguntarle a los expositores sobre la participación latinoamericana, aunque muchos dijeron que faltaba, varios mencionaron que habían hecho buenos negocios con empresas latinoamericanas y que habían visto a muchos clientes.

Entonces, lo raro es que aunque estaban presentes los avicultores latinoamericanos, no se sintió. Es difícil explicar esto, salvo que los problemas de la baja de consumo de pollo en Latinoamérica han afectado a la industria de forma significativa; y que los avicultores que llegaron no estaban haciendo compras.

En cuanto a lo que se estaba hablando, no le puede sorprender a nadie que la influenza aviar (IA) fue el tema más discutido en Atlanta. Los efectos negativos, en algunos casos desastrosos, de la IA y cómo prevenir su diseminación, fueron los temas más contundentes.

En términos de los efectos de la IA en Latinoamérica, se discutieron a fondo los casos de Perú, Ecuador y Colombia, países que sufrieron mucho aunque no tenían IA. Los medios de comunicación (o comunicadores del miedo, como me gusta llamarlos) reportaron el caso de la IA en forma tan alarmista que el consumo de pollos y huevos cayó dramáticamente en Perú y Ecuador.

En Ecuador la industria avícola tomó una posición unida y le explicó a los medios de comunicación el daño que estaban haciendo con su mal reportaje, y al público las realidades del caso: que no existe IA en Ecuador y que los consumidores no se iban a infectar con IA al comer pollo y huevo. Le llevó un gran esfuerzo a la industria para convencer al público a comer pollo de nuevo, pero se logró.

En Perú, el caso ha sido más difícil, y los efectos de la publicidad negativa han dañado mucho a la industria, con una importante baja en el consumo de productos avícolas. (Razón por la cual llegaron muchos menos peruanos a Atlanta que normalmente).

En Colombia, el tema fue un poco diferente, ya que supuestamente se había encontrado el virus de IA (H9) en octubre – algo que ayudó a crear el pánico en Ecuador y Perú. En diciembre el gobierno colombiano declaró que el país había erradicado a la IA H9 (que es de baja patogenicidad) y que no existía ningún tipo de IA en Colombia. Sin embargo, lo que se escuchó en Atlanta fue que el diagnóstico inicial fue erróneo, que realmente nunca existió un problema de H9 en Colombia. Hablé con una serie de personas de varios países que conocían bien el caso, incluyendo científicos estadounidenses, y es obvio que hay muchos que creen que se cometió un error al hacer este diagnóstico, sin embargo, será algo que oficialmente nunca se va a poder comprobar.

La prevención de la IA se está tomando muy en serio, y eso se observó en Atlanta, dado que las empresas que venden productos relacionados a la bioseguridad tuvieron mucho tráfico. Avicultores de todo el mundo están invirtiendo en productos y sistemas para prevenir la diseminación de la IA. Tuvieron un interés especial las ideas y productos para separar las aves comerciales de las aves silvestres.

Para resumir, la Exposición Avícola Internacional de Atlanta en enero fue un evento interesante, y un poco confuso; al parecer llegaron menos avicultores latinoamericanos aunque la realidad fue otra. Algo que sí es seguro es que la influenza aviar está dañando a la avicultura internacional, aún en aquellos países donde no se encuentra presente — Latinoamérica no se ha salvado de esto.