A raíz de la reciente preocupación que gradualmente se ha estado generalizado en Latinoamérica sobre el bienestar animal y que muchas cadenas internacionales de comidas rápidas lo están tomando como lema de mercadotecnia de los productos que comercializan, me he estado preguntando ¿por qué esa misma preocupación hacia el bienestar humano no se ha avanzado de igual manera? Al referirme al bienestar humano dedico esta nota al grupo de personas que laboran diariamente en las actividades de captura y movilización de las aves hasta las plantas de proceso.

En mi trabajo diario como consultor he podido ver las dos caras de la moneda de esta situación y su grave impacto económico en los resultados de muchas organizaciones avícolas. La presente nota es una invitación respetuosa a la reflexión, con el propósito de aportar algunas ideas para que el personal se sienta bien y como resultado de ello se esmeren por manipular las aves cuidadosamente, sin afectar el rendimiento de estas dos actividades: captura y transporte.

Cara negativa

En algunas explotaciones avícolas es normal que el personal llegue a las granjas caminando, luego de recorrer un trayecto de carretera, a veces en medio de la lluvia, durante dos horas aproximadamente.

Durante el desarrollo del trabajo observo que al no disponer de agua potable, desconectan las mangueras de los bebederos de campana para tomar agua medicada, mientras el granjero y el supervisor tienen agua de la calidad adecuada.

A media noche la recolección se suspende durante 45 minutos aproximadamente para tomar una merienda traída de sus hogares en recipientes no térmicos y que ingieren fría, sentados sobre la tierra o en el mejor de los casos sobre ladrillos o troncos de madera abandonados.

En caso de accidentes por cortaduras en las manos y/o brazos y en el peor de los casos picadura de culebras, no tienen un botiquín de primeros auxilios dotados con todos los medicamentos que las condiciones de trabajo le demandan.

Por un inexplicable olvido el administrador de la granja confirma al hacer una revisión del inventario de su botiquín que no está completo y más sorprendente que el supervisor de cargue no lo tiene dentro de los elementos de carretera que las autoridades de tránsito exigen. La lista de necesidades insatisfecha es enorme.

Generalmente el personal que hace esta labor pertenece y vive en el sector rural con distintos niveles de educación, pero con amplia experiencia en el trabajo duro que caracteriza el campo. Como sus viviendas están próximas a  las granjas, se facilita su llegada a las mismas.

Los efectos negativos de este ambiente lleno de limitaciones de infraestructura en la calidad y el rendimiento no se hacen esperar, al observar en las plantas de beneficio grandes cantidades -kilos y/o toneladas-, de partes e incluso pollos enteros decomisados -depende del volumen de sacrificio-, que incrementan lamentablemente el nivel de desperdicios, materia prima de las plantas de subproductos, afectando la cantidad de kilos de primera ofrecidos al mercado y por ende su valor.

¿Cuáles son las razones que lo propician? El descargar en estos frágiles animales sus frustraciones, sentirse discriminados, maltratados, etc, por quienes los dirigen. En sus rostros uno aprecia endurecidos sus músculos para tratar de sobreponerse a esta gran carga emocional que soportan, mientras hacen el trabajo en que algunos casos se extiende más de 12 horas por inconvenientes de diversa índole presentados en esta etapa llena de muchos imponderables.

Cara positiva

Afortunadamente las situaciones antes descritas cada día tienden a disminuirse, porque las empresas han ido creando un ambiente de trabajo con sentido social, donde los pollos y quienes los manipulan están en el mismo nivel de atención.

Por lo anterior, disponen de toda una infraestructura que describo a continuación:

  • Camionetas cómodas tipo van con aire acondicionado con máximo tres años de uso para el transporte ida y regreso del personal de recolectores desde sus hogares a las distintas granjas.
  • Dotación personal de hamacas para descansar cuando por alguna circunstancia deben interrumpir el trabajo por demora en la llegada de los camiones, falta de jaulas, ayuno insuficiente, etc.
  • Botellones de agua potable de 4 o 5 galones que colocan en refrigeradores especiales, los cuales conectan eléctricamente al llegar a las granjas para disponer de agua fría.
  • Neveras térmicas que contienen hielo para conservar distintas bebidas o refrescos.
  • Completo botiquín de primeros auxilios.
  • Equipo de música para que reine un ambiente de alegría. Se ha comprobado los efectos positivos de este ingrediente en el estado de ánimo de la gente.
  • Juegos de mesas y sillas plásticas plegables para que el personal tome los alimentos.
  • Horno microondas para calentar los alimentos.
  • Cafetera para preparar un reconfortante café.
  • Suministro de uniformes, botas, gafas de seguridad, mascarillas contra el polvo, guantes de tela, etc. de estricto cumplimiento, no por obligación sino por convicción, ya que hay un programa sistemático de capacitación para el personal, donde se les recuerda la responsabilidad cotidiana que tienen con su familia.
  • Trailer especial para el transporte de la dotación antes descrita.

A pesar de que la recolección y transporte de las aves de las granjas a la planta en muchas empresas son coordinadas por el departamento de logística de pollo vivo, la dependencia de recursos humanos de la empresa a través del área de bienestar social periódicamente y de manera sorpresiva, asiste a los cargue para constatar que todo lo establecido por la empresa se está cumpliendo cabalmente por parte del contratista o de la compañía.

¿Cuál es el resultado de esta gran inversión social?

Un grupo humano comprometido consigo mismo para continuar disfrutando de todas esas comodidades que los hacen sentir bien al igual que a su familia, ya que ella está enterada de las condiciones de trabajo.

Este sentimiento de satisfacción es el caldo de cultivo permanente que facilita el cumplimiento por convicción de todas las instrucciones que se le imparten y además con la política de bonificaciones por ideas generadas para reducir el porcentaje de pollos ahogados, golpeados y/o traumatizados, lo único que se puede observar es un personal disciplinado, laborando con un normal ritmo de trabajo, pendiente de cualquier detalle que pueda afectar a los pollos total o parcialmente, tales como el estado de las plataformas de los camiones, jaulas y la infraestructura para mantener el pollo ahogado y los decomisos por partes afectadas dentro de los parámetros establecidos.

Recordemos que este grupo de colaboradores es el que determinará inicialmente el porcentaje de rentabilidad de este negocio -pollo de engorde-, que en un par de horas se transformará en carne -proteína animal más económica del planeta-, cada día con mayor aceptación en la población mundial, ansiosa de mejorar la calidad de los alimentos consumidos en muchos lugares del orbe con un escaso presupuesto familiar.

Por lo anterior, diariamente más compañías se esmeran en mantener y mejorar su infraestructura de trabajo para que traten como a sus hijos a estos frágiles animales que con su carne nos permite alimentarnos sanamente. Si a la planta llegan pollos golpeados -basura-, sólo se procesaran pollos golpeados y pocos son los kilos de primera que saldrán al mercado.