El gobierno mexicano asegura que el virus de influenza aviar de baja patogenicidad está controlado en Mexicali, Baja California, en donde ya fueron sacrificadas todas las aves infectadas.

De acuerdo con medios de comunicación mexicanos, de marzo a octubre de 2009 se detectaron más de un millón cien mil aves infectadas con el virus, las cuales fueron sacrificadas y enterradas, y las granjas desinfectadas.

Unas 900 mil aves de Bachoco fueron sacrificadas en un periodo de seis meses, tiempo que establece la norma cuando se trata de un gran número de aves.

El terremoto del 4 de abril de 2010 destruyó algunas de las granjas de Bachoco y se aceleró el proceso de sacrificio. Para ese punto ya habían sido eliminadas el 55 por ciento de las 900 mil aves; el resto murieron aplastadas tras el sismo.

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Aunque Baja California era una entidad libre de influenza aviar, en marzo de 2009 se detectó en Tijuana el primer brote en 65 mil aves; en junio del mismo año ocurrió otro brote en Tecate, en una granja con 60 mil aves. Tres meses después, otro brote fue detectado en una granja pequeña de Mexicali.

En octubre del mismo año se detectó lo que ha sido hasta ahora el último brote, también en Mexicali, en una granja de Bachoco de casi un millón de aves.

En todos los casos se procedió conforme a la normatividad, que implica el despoblamiento de las aves. Se establece cuarentena y el posterior sacrifico de aves, las cuales son bañadas con cal y sepultadas.