En encuentro del G-20 se llevó a cabo en Toronto, Canadá, entre el 25 y 27 de junio. Esta entidad incluye a países industrializados y economías en desarrollo. El grupo se ha convertido en un foro predominante para coordinar y abordar los desafíos económicos a nivel global.

Al finalizar la reunión de esta organización la información final recabada refleja el compromiso de los países desarrollados del G-20 de reducir los déficit al menos a la mitad para el año 2013 y de estabilizar o reducir la deuda gubernamental como porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB) para el año 2016.

El tema de la austeridad fiscal ha provocado fuertes tensiones en el seno del G-20 que hasta ahora había dado muestras de una gran cohesión y que actuó en forma unánime al momento de implementar medidas de estímulo económico para salir de la crisis.

En este sentido, EUA y los países emergentes abogan por mantener ciertas medidas para reactivar la economía y advierten que la repentina retirada de los paquetes de estímulo que se aprobaron durante la crisis podría frustrar la todavía frágil recuperación.

En contra parte, Europa considera que el tiempo de los estímulos ha pasado y ha llegado ya el momento de la austeridad fiscal.

Otro punto de tensión, es el que indica que el ritmo del ajuste fiscal debe medirse cuidadosamente para sostener la recuperación de la demanda privada y elogia, en este sentido, los esfuerzos realizados por China para impulsar su demanda interna.

La información obtenida enfatiza que existe el riesgo de que un ajuste fiscal regularizado entre varias economías importantes pueda afectar de forma adversa la recuperación.

También se recalca el posible fracaso que se produciría al momento de implementar la consolidación donde sea necesario, ya que esto debilitaría la confianza y dañaría el crecimiento.

Dado ese delicado equilibrio, el G-20 se inclina porque la medida de reducción del déficit para la mitad al 2013 afecte a las economías más avanzadas del grupo.

Insiste además en que aquellos países con serios desafíos fiscales necesitan acelerar el ritmo de la consolidación.

Los planes de consolidación fiscal serán viables, comunicados de manera clara, diferente según las circunstancias de cada nación y concentrados en medidas para impulsar el crecimiento económico.

Los socios del G-20 se comprometen también a reforzar las redes de protección social y a una mayor flexibilidad cambiaria en los países emergentes.

Los miembros del G20 son Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, Corea del Sur, China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Rusia, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea.

El encuentro no contó con la presencia del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ya que él permaneció en su país cooperando con la asistencia de la región del Noreste brasileño, seriamente afectada por inundaciones. Él fue representado por el presidente del Banco Central, Guido Mantega.