Con respecto al bienestar de las aves, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha adoptado dos criterios científicos, uno concerniente con la selección genética y otro referente al manejo.

De acuerdo con los expertos, los principales problemas de bienestar identificados están asociados con la selección genética. Estos son trastornos óseos, debido a que cada vez se buscan aves de más rápido crecimiento. Estas alteraciones pueden producir cojeras, dermatitis de contacto, cuerpos de formas irregulares y el síndrome de muerte súbita. Los investigadores han descubierto diferencias entre países y los diversos sistemas de producción.

Con el fin de reducir los problemas de bienestar ligados a la selección genética, los investigadores de la EFSA sugieren que las aves se seleccionen en función de la zona donde se van a criar. De esta manera, las aves de crecimiento lento serían más adecuadas para zonas más cálidas, ya que las de más rápido crecimiento son más sensibles al estrés calórico. Además, la selección genética debería enfocarse a reducir cojeras y dermatitis de contacto.

Al seleccionar aves de rápido crecimiento y alto rendimiento muscular se estimula a una elevada ingesta de alimentos. Por lo cual, los expertos aconsejan restringir la alimentación para limitar la tasa de crecimiento y mantener una salud óptima. El problema al restringir el alimento es que aumenta la competencia por éste entre los pollos, produciéndose agresiones. Por esta causa, los científicos recomiendan que a futuro la selección de aves requiera menor restricción alimenticia.

En las investigaciones se han identificado varios factores de riesgo que intervienen en el bienestar del ave. Uno de estos está relacionado con la selección genética, como es la tasa rápida de crecimiento, y los otros, con el manejo de la planta: ambiente seco, densidad de aves, restricción alimenticia y limitación de fuentes de luz.