Las autoridades de la Comunidad Europea (CE) aprobaron cinco nuevos tipos de maíz genéticamente modificado (OGM) y además renovaron la autorización de una variedad que ya estaba permitida anteriormente (el maíz bt11) en la Unión Europea (UE).

Esta decisión posibilita la importación y el procesado de estos OGM, pero no su plantación, y tendrá una validez de diez años.

La CE ha aprobado estos expedientes de forma unilateral, porque los países comunitarios no consiguieron una mayoría suficiente de votos ni a favor ni en contra de su autorización, dentro del Comité sobre la Cadena Alimentaria de la UE ni tampoco en el Consejo de ministros comunitarios.

Bruselas ha insistido, en un comunicado, que los OGM tienen informes favorables de la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA).

La CE ha recalcado que cualquier producto derivado de esos transgénicos "estará sujeto a las reglas de etiquetado y de seguimiento de la UE" sobre OGM.

También la CE ha resaltado que la decisión está enmarcada dentro del procedimiento habitual para la autorización de OGM y "no tiene relación" con las recientes propuestas, que tienen como fin modificar las reglas sobre el cultivo de transgénicos.