Cuando se proporciona 30% más de alimentación a las cerdas durante las 4 primeras semanas de gestación favorece a las camadas con más lechones desde la primera inseminación.

En una investigación realizada por la Universidad de Wageningen en Holanda, se comparó un grupo de cerdas alimentadas con 3,25 kg de alimento frente a otro grupo de reproductoras que recibieron 2,5 kg (grupo de control) desde el día 2 al 32 después de la inseminación. Se comprobó que las cerdas que recibieron más alimento tuvieron un promedio de 15,1 lechones frente a los 13,1 lechones del grupo de control.

Además, las cerdas que recibieron más alimentación tuvieron un menor porcentaje de camadas con 10 ó menos lechones y por el contrario, un mayor porcentaje de camadas con 17 ó más lechones desde la primera inseminación en comparación con el grupo de control.

También se constató que las cerdas que recibieron más alimentación ganaron significativamente más peso (24 kg vs 16 kg).

Por el contrario, no se observaron diferencias en el peso promedio de los lechones en el nacimiento ni en el número de lechones que se perdieron en los 3 días siguientes al parto. Tampoco se detectaron variaciones en las ganancias de músculo y grasa del lomo en las cerdas.