El gerente de producción, el nutriólogo o nutricionista, el gerente de control de calidad, así como el personal involucrado en el departamento de compras necesitan estar al tanto de los avances y los cambios. Por ejemplo, el viraje que ha dado el destino de los granos hacia la producción de biocombustibles, ha ocasionado cambios en el mercado. Ni qué hablar de los efectos de la sanidad, llámese influenza aviar o salmonela, o de la crisis económica mundial.

Sobre la nutrición  
Cuando hablamos de nutrición, en esta primera década seguimos con el tema de los granos secos de destilería con solubles, los famosos DDGS. Hace unos cuatro años, recuerdo que era “el tema del momento” en la exposición de Atlanta. Al pasar el tiempo, me doy cuenta que no ha dejado de ser un tema interesante y atractivo, ya que aún persiste todavía el desconocimiento de cómo usar este ingrediente adecuadamente en alimentos para aves. Además, en control de calidad existen aún muchas interrogantes en lo referente a los análisis adecuados a llevarse a cabo, particularmente de micotoxinas.

Las enzimas siguen dando mucho de qué hablar. Hay en el mercado una gran variedad de estos productos, particularmente por su origen, ya sea de levaduras, bacterias u hongos, o si éstas son termorresistentes, cubiertas o no, entre otras, además de los diferentes sustratos en donde actúan. La fitasa, primogénita de las enzimas a nivel comercial, puede presentar muchas diferencias, para lo que es necesario ver cómo actúan en el alimento destinado al consumo avícola.

Un aspecto interesante es el de la alimentación in ovo, que aunque aún está en sus inicios, hace pensar que la inoculación de nutrientes tales como dextrosa, vitaminas y aminoácidos puede llevarnos a un nivel de sofisticación nunca antes visto, aunque ya es por todos conocida por la vacunación in ovo.

Lo importante va a ser ahora saber cuál será el impacto de esto sobre el rendimiento productivo, no en la granja, sino en la planta de procesamiento ulterior.

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La sanidad sigue dando de qué hablar  
Hay temas de sanidad, tales como la influenza aviar y la enfermedad de Newcastle que acechan constantemente, pero como son sumamente complejos, por sus efectos globales sobre el comercio, se atacan con mayor celeridad. No obstante, hay otros problemas, como la coccidiosis, que continúan golpeando la producción de aves a otro nivel. A pesar de la gran cantidad de variables que la afectan y de los diversos métodos para enfrentarse a este problema casi omnipresente de la coccidia, como los ambientes controlados, programas de restricción, y hasta las vacunas, continúa siendo un tema de “gran actualidad” en América Latina.

La inocuidad, la calidad y las políticas  
El concepto de “de la granja al plato del consumidor” ha puesto de relieve la importancia de la inocuidad de materias primas, procesos y productos terminados en todos sentidos. En esto se incluye el uso de productos que no trasciendan en la cadena de producción, la calidad de la carne de aves, la mayor vida de anaquel, el mejoramiento de las técnicas de procesamiento en las instalaciones de sacrificio, por citar algunos ejemplos.

La rastreabilidad, el uso de ciertos productos químicos, como el cloro, en el procesamiento, y algunos otros, son temas que siguen teniendo un fuerte impacto en la producción final.

De esto se desprende, en muchos casos, no sólo los efectos sobre la salud pública y animal, sino la percepción de la industria avícola que tiene el público en general, por lo que no debe de sorprendernos el éxito relativo de la producción de aves en libertad y de aves sin antibióticos a niveles subterapéuticos en algunos países europeos.

Esto ha hecho que las distintas organizaciones de productores y exportadores abran los ojos, así como organismos internacionales y gubernamentales para homologar los aditivos alimenticios, para reconocer que se haga esto entre los diferentes países del hemisferio y con EUA.

La “vieja” ecología  
Los temas de ecología o medio ambiente son otro cariz de la producción: maneras de desechar la pollinaza o gallinaza, lixiviación de minerales a los mantos freáticos, mejoramiento de la eficiencia en el uso de la energía. Todos estos puntos siguen estando en boga, son tema de legislación en cámaras, congresos y parlamentos de los diferentes países, tema de debate de grupos ecologistas o defensores del medio ambiente, pero también tema de preocupación para científicos, productores y consumidores, que al pasar los años, continúan en la mente de todos.

¿Hacia dónde vamos?  
Aunque estoy seguro de que tarde o temprano se resolverán estos problemas, o se modificará la manera en que se presentan, es quizás importante ver hacia dónde vamos. Ha sido ya tradicional que en las investigaciones para resolver problemas de la producción avícola veamos siempre los efectos sobre los clásicos parámetros de producción: ganancia de peso, conversión alimenticia, mortalidad y tal vez hasta el rendimiento en filetes de pechuga. Pero, ¿cuáles son los efectos sobre el procesamiento ulterior? Si en realidad la industria se dirige hacia el procesamiento ulterior, va a ser de primordial importancia ver cómo los cambios en la dieta, el uso de ciertos aditivos, las adaptaciones en el manejo de las aves, la sanidad, etc. van a afectar este rendimiento.

Por fortuna, ya hay gente trabajando en este rubro en América Latina. Esperaremos a ver cuáles son los frutos.