Gradualmente se recupera la industria chilena del huevo luego de tiempos difíciles, caracterizados por alzas por sobre la línea de flotación de los costos de su principal insumo, el maíz, al mismo tiempo que el terremoto en chile provocó una severa baja en la producción de las gallinas ponedoras.

El costo más relevante en la producción de huevos es el maíz, por lo que este negocio es rentable en la medida en que el precio del kilo de maíz sea menor al valor de cuatro huevos. Pero a comienzos de 2010 se produjo una instancia en que la relación fue sobrepasada, llegando a 5 a 1. La situación se revirtió en el segundo trimestre a menos de 3, con lo que volvieron los márgenes positivos.

Este panorama se concluye de un informe sobre la producción de huevos en Chile elaborado por la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias de Chile(Odepa) en octubre último. El estudio resalta también que los precios a consumidor aún se mantienen altos respecto de los promedios.

"Las perspectivas del precio del maíz, que tendería a aumentar levemente, y del huevo, que por competencia tendería a reducirse, permiten proyectar una normalización de la relación insumo-producto, lo que llevaría a la industria a operar con niveles de rentabilidad y de riesgo normal en el mediano plazo", señalan sus autores del estudio, Gustavo Covacevic y Víctor Esnaola.

Para la industria, la realidad indicaría que los precios a productor están levemente por sobre las cifras del año 2009, advierte Patricio Kurte, gerente general de la Asociación Gremial de Productores de Huevos (Asohuevo).

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Para los meses que vienen, Kurte asevera que se verán los efectos de la estacionalidad en la producción, dada por el aumento de la oferta provocada por el incremento en la postura en los planteles de pequeños productores, especialmente del segmento llamado de gallinas de "traspatio", que en los meses de mayor calor y luminosidad elevan su actividad. "Este nicho representa aproximadamente 20% de la producción global", señala el ejecutivo.

Pese a estos factores cíclicos, la situación actual del precio abriría, según Odepa, un escenario propicio para la entrada de nuevos actores al rubro, especialmente pequeños productores. Sin embargo, las circunstancias favorables se extenderían por períodos más bien acotados. Esto, debido a la inestabilidad relacionada con la fluctuación en el precio de los insumos, lo que podría fácilmente dejarlos fuera de la competencia.

El otro problema que debió enfrentar el sector fue el causado por el terremoto de febrero, que afectó a 1,2 millones de aves ponedoras, aproximadamente 10% de las existencias. Aunque la mortalidad fue muy baja, según los expertos de Odepa, la destrucción de jaulas y fábricas de alimentos obligó a una reubicación de las aves junto con otras de distintas edades, lo que generó un estrés que redujo la postura.

"Se estima que la producción total habría disminuido en 10% aproximadamente", acotan Covacevic y Esnaola, quienes agregan que tales daños, a la fecha, "ya están reparados" y que algunas empresas, incluso, "han incrementado sus existencias de aves".

En este sentido, el gerente general de Asohuevo explica que la recuperación de la producción tras el sismo ha sido relativamente rápida, en tanto que los planteles que sufrieron más daños fueron los dotados con tecnologías más modernas, ya que en su mayoría no contaban con sistemas antisísmicos. "Las pérdidas por daños en infraestructura alcanzaron los 3 mil millones de pesos, 70% de los cuales estuvo relacionado con perjuicios en las líneas de producción", dice Kurte

De acuerdo a la Odepa, la producción podría alcanzar los 2,900 millones de huevos este año, lo que representaría el 98% de la producción 2009. La reducción se debería al impacto del terremoto. Estas estimaciones son compartidas por Asohuevo, que proyecta un aumento entre 2 y 3% en 2011, retomando la tendencia de crecimiento del sector de postura.